Guerra entre Elche y Alicante por la carrera de Medicina: una disputa enquistada a la espera del TSJCV
La Universidad de Alicante recuperó el grado en 2023, pero la Miguel Hernández llevó a los tribunales la autorización administrativa. Argumentan que no hay docentes suficientes y que no hay hospitales universitarios para todos los residentes
Expertos y estudiantes de la Miguel Hernández. (EFE/MORELL)
Las universidades públicas de la provincia de Alicante están enzarzadas en una profunda disputa por el grado en Medicina. Veinte años después de que la carrera pasara de la Universidad de Alicante (UA) a la Miguel Hernández (UMH), la primera ha conseguido obtener de nuevo la titulación. Un hecho que ha culminado con las dos universidades públicas, ubicadas a menos de 12 kilómetros una de la otra, en los tribunales por un grado en común. Ambos rectores esperan ahora una resolución judicial que ponga punto y final a la discordia.
Es una guerra que viene de lejos. En septiembre de 1996, Eduardo Zaplana (PP), entonces president de la Generalitat Valenciana, asistía junto a consejeros al acto de apertura del curso académico de la Universidad de Alicante, ubicada en Sant Vicent del Raspeig y en aquel momento el único centro público de la provincia. Entre el rector de la UA, Andrés Pedreño, y Zaplana se habían sucedido diversas polémicas. Esta ceremonia fue la gota que colmó el vaso. Pedreño negó a los populares los asientos preferenciales a lo que Zaplana respondió abandonando el acto. Meses después, el jefe del Ejecutivo valenciano anunciaba la creación de la Universidad Miguel Hernández. Y como si de un niño se tratase, llegó con un pan bajo el brazo: el grado en Medicina. Desde entonces, la UA perdió la licenciatura científica que pasó a manos del campus de San Juan de la UMH, levantado años antes por la UA, pero que pasó a pertenecer a la nueva universidad.
Desde aquel momento, ambos centros han convivido sin demasiados solapamientos para aumentar la oferta educativa en la provincia. Algunos grados más demandados coinciden en ambas, como Derecho, Administración y Dirección de Empresas o Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Pero, en líneas generales las materias están repartidas. En la rama sanitaria, Alicante se quedó con Enfermería, y la Miguel Hernández con Medicina como buque insignia. Además, la Universidad del poeta cuenta a día de hoy también con Psicología, Podología, Farmacia y Fisioterapia.
Las aguas parecían calmadas hasta 2018 cuando el rector de la Unversidad de Alicante, Manuel Palomar, comenzó la tramitación para retomar la carrera científica en las aulas de Sant Vicent más de 20 años después. Tras meses de idas y venidas, finalmente el centro consiguió la acreditación de calidad de la Aneca (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación) y Avap (Agencia Valenciana d'Avaluació i Prospectiva). En 2019, la Generalitat Valenciana, presidida en aquel momento por el socialista Ximo Puig, creó una comisión para tratar de resolver la cuestión que comenzaba a abrir heridas nuevamente entre ambos centros públicos. En ese momento, en Elche alegaron tres motivos que impedirían el normal funcionamiento de la nueva facultad:falta de profesores, alto coste de los estudios, que se alargan hasta diez años entre la formación teórica y la residencia hospitalaria, y un número limitado de hospitales universitarios para las estancias.
En estos años de negociación, la UMH ofreció a la UA compartir la titulación, según señaló el rector Juan José Ruiz en una carta publicada el pasado mes de septiembre, pero los de Alicante rechazaron la propuesta. En abril de 2022, el Govern del Botànic anunció finalmente que la UA tendría su propio grado en Medicina. Entonces, la Miguel Hernández solicitó un aplazamiento ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV), pero este lo denegó respondiendo que una segunda facultad en la provincia no perjudicaba al campus de San Juan.
En una nueva demanda, el rector Juan José Ruiz alegó que los informes de la Generalitat que permitían la apertura del título en Alicante, concurrían en una serie de irregularidades. En concreto, desde la UMH argumentaron que los documentos no estaban firmados por la persona adecuada y no contemplaban que los hospitales universitarios solo pueden asociarse a un único centro de estudios. Ruiz estableció como máximo responsable de estas anomalías a la Generalitat Vallenciana y por ende, a Ximo Puig.
Con la demanda de por medio, en septiembre de 2023, la UA inició las clases de Medicina. El curso se desarrolló con normalidad, pero a la historia aún le faltaba un capítulo más. En agosto de este año, mes inhábil en la administración, el Pleno del Consell dio luz verde a la Generalitat, encabezada ahora por Carlos Mazón, para retirarse de la demanda que vivía aún en la sala de lo contencioso-administrativo del TSJCV. De esta forma, al allanarse la persona demandada, se le da la razón al demandante, es decir, a la Universidad Miguel Hernández.
Ambas instituciones esperan desde ese momento la resolución judicial final. La UA actualmente está sumergida en un proceso para elegir a un nuevo rector, por lo que han evitado hacer declaraciones hasta que se haya nombrado el cargo o se conozca la sentencia final. Por su parte, Juan José Ruiz se mantiene firme en su postura. En la carta publicada el pasado mes de septiembre, afirmaba que "lo sucedido constituye un grave incumplimiento de la ley". Preguntado por este medio sobre posibles soluciones, desde el Rectorado de la UMH responden que están abiertos a negociar y que ven con buenos ojos la creación del campus interuniversitario propuesto por Mazón este verano, aunque señalan que es una proposición sin concretar.
Las universidades públicas de la provincia de Alicante están enzarzadas en una profunda disputa por el grado en Medicina. Veinte años después de que la carrera pasara de la Universidad de Alicante (UA) a la Miguel Hernández (UMH), la primera ha conseguido obtener de nuevo la titulación. Un hecho que ha culminado con las dos universidades públicas, ubicadas a menos de 12 kilómetros una de la otra, en los tribunales por un grado en común. Ambos rectores esperan ahora una resolución judicial que ponga punto y final a la discordia.