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Esta banda nació tras la primera Guerra Carlista y encarna el vínculo valenciano con la música
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Identidad, tradición y música

Esta banda nació tras la primera Guerra Carlista y encarna el vínculo valenciano con la música

Las bandas forman parte de la identidad colectiva de la Comunidad Valenciana y reflejan su patrimonio cultural inmaterial. Pascual Monleón cumple 75 años de carrera en la Sociedad Musical La Lira de Titaguas

Foto: Los niños de 11 años que debutaron en la Lira de Titaguas (Valencia) en 1947. (Cedida)
Los niños de 11 años que debutaron en la Lira de Titaguas (Valencia) en 1947. (Cedida)

Los amantes de las ficciones fundacionales tienen en los relatos medievales esencialistas su adicción nacionalista favorita, sin embargo casi todo el acervo cultural y político que estructura el mundo de hoy es hijo del siglo XIX. En aquella sociedad que intentaba construir estados basados en la soberanía nacional, la separación de poderes, los gobiernos parlamentarios, la opinión pública y los partidos políticos, otras fuerzas del Antiguo Régimen replicaban con el altar, el trono, el imperio y la foralidad. Esta fue la lucha reaccionaria del carlismo. No fue una anomalía española, todos los absolutismos monárquicos cristianos rechazaron el tránsito de súbdito a ciudadano en la Europa decimonónica.

placeholder La banda en Titaguas en los años 50. (Cedida)
La banda en Titaguas en los años 50. (Cedida)

Las bandas de música de la Comunidad Valenciana forman parte de la identidad colectiva de la ciudadanía de la autonomía y reflejan su patrimonio cultural inmaterial. Una de las más antiguas, la Sociedad Musical La Lira de Titaguas nació de los despojos de la Primera Guerra Carlista. El avance de las tropas gubernamentales isabelinas precipitó la retirada carlista del Alto Turia y en la huida abandonaron los instrumentos de la banda militar. Blas Portolés, alfarero del municipio, recogió los utensilios y formó La Lira, alrededor del año 1840. Diego Herrero es su actual presidente: “La banda de música es fundamental para el pueblo. Somos 450 habitantes en el municipio y 120 son músicos de las agrupaciones infantil, juvenil o titular. El 90% de las familias de Titaguas tiene, al menos, un miembro que forma parte de La Lira. En mi caso entré en 1987 con trece años, y mi mujer y mis dos hijos también lo son”.

Este enclave de la Valencia aragonesa, situado en la comarca de Los Serranos, tiene en su banda musical uno de los principales ejes vertebradores de su vida social. Durante las últimas décadas, el pueblo ha menguado su población a la mitad. “En los primeros años ochenta éramos 900 habitantes. De cada nueva generación un buen porcentaje se va del pueblo. De mi quinta, los nacidos en 1974, más de la mitad de mis amigos emigraron a Valencia y no volvieron a residir aquí. Ahora hay 32 niños en la escuela entre semana, pero los fines de semana el pueblo se llena porque las familias de la capital suben”, comenta Herrero, “los años de pandemia ha sido más difícil juntarse para celebrar Santa Cecilia, así que este sábado, 3 de diciembre, reuniremos a las tres bandas y sus familias para cenar patatas en caldo. Será un día grande de fiesta después de tiempos duros”.

Foto: Juan de Pablos recibe en 2010 el Premio a la Difusión de la Música. (EFE/Alberto Martín)

En 1947 entraron en La Lira tres niños de apenas once años. Todos ellos cumplieron en 2022 los 75 años tocando en la agrupación, pero solo Pascual Monleón sigue ejerciendo. “Antonio Martín falleció hace poco, después de haber sido el músico con más actuaciones, y Fernando Collado ha dejado de tocar por cuestiones de salud pero acude a todos los actos de la banda”, concluye el presidente.

Es probable que Pascual Monleón sea el hombre con la trayectoria musical más longeva del territorio valenciano. El músico nació en Titaguas, un mes de abril del año en que empezó la guerra: “Debuté a los once años con un trombín el día del Corpus de 1947 y este fin de semana subiré al pueblo a tocar el trombón. Durante la posguerra, la banda andaba escasa de músicos así que la completaron con niños. Un empresario catalán del textil, casado con una titagüeña, nos regaló la indumentaria, y Vicente Sayas, un carpintero de Chelva, que se convirtió en director, fue el impulsor de la banda”.

placeholder Pascual Monleón en 1947. (Cedida)
Pascual Monleón en 1947. (Cedida)

En la España autárquica del primer franquismo, la realidad anticipaba los guiones de Azcona y Berlanga. “En 1948, con doce años fui a Valencia por primera vez para tocar en Fallas. Nos metieron a toda la banda en un camión, tapados por arriba para que no nos parase la Guardia Civil. En lugar de bajar por la carretera principal de Chelva, fuimos por Yesa y Villar del Arzobispo evitando a las autoridades, porque además llevábamos pollos vivos y sacas de paja para descansar en la capital. Dormimos en un bajo de la calle Serranos, en pleno centro histórico, al lado de las torres por las que atravesaba el tranvía, y varias gallinas se escaparon por allí. Lo pasamos bomba”, recuerda Pascual.

Una de las primeras medidas del Ministerio de Fomento, tras su creación en 1833, fue la división provincial de Javier de Burgos. Este Secretario del Despacho intentó respetar las fronteras de los reinos históricos al establecer la administración del nuevo régimen reformista, pero casi doscientos años después aquellos límites arbitrarios entre Valencia, Aragón y Castilla se desvanecen ante una realidad común de moradores de la sierra. “Esta es una zona muy vinculada con otras poblaciones cercanas de Teruel y Cuenca, con la jota y la bandurria. Al ser una de las pocas bandas que existía, hemos tocado en muchos municipios de esas provincias”, incide Pascual, “pasodobles, rondallas, twist, boleros... Le hemos dado a todos los palos. En ocasiones hacíamos la procesión religiosa y por la noche el baile con saxo, batería y trombón. En 1963 emigré a Winthertur, en Suiza. Pasé de un pueblo pequeño a trabajar en una fábrica de 3.000 trabajadores. Era otro mundo pero aun así montamos una orquesta entre españoles e italianos y actuábamos por la ciudad”.

placeholder Pascual Monleón y Paco Rioja junto a jóvenes de La Lira en 2022. (Cedida)
Pascual Monleón y Paco Rioja junto a jóvenes de La Lira en 2022. (Cedida)

A sus 86 años, Pascual viajará a Titaguas el viernes para ensayar y el sábado para participar en las celebraciones de Santa Cecilia.“En mi familia todos somos músicos: mis dos hijos, mi nuera y mis nietos. Pero ellos de carrera. En las reuniones familiares, si nos quedamos con hambre tras el postre nos saciamos juntando la trompeta, la percusión y el trombón. Igual el talento se hereda”, sentencia el músico octogenario.

Los amantes de las ficciones fundacionales tienen en los relatos medievales esencialistas su adicción nacionalista favorita, sin embargo casi todo el acervo cultural y político que estructura el mundo de hoy es hijo del siglo XIX. En aquella sociedad que intentaba construir estados basados en la soberanía nacional, la separación de poderes, los gobiernos parlamentarios, la opinión pública y los partidos políticos, otras fuerzas del Antiguo Régimen replicaban con el altar, el trono, el imperio y la foralidad. Esta fue la lucha reaccionaria del carlismo. No fue una anomalía española, todos los absolutismos monárquicos cristianos rechazaron el tránsito de súbdito a ciudadano en la Europa decimonónica.

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