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¿Qué hace la mayor colección de electrodomésticos en un polígono de Valencia?
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DISEÑO

¿Qué hace la mayor colección de electrodomésticos en un polígono de Valencia?

La colección privada de Alfaro Hofmann, en Godella, acumula más de 5.000 objetos entre lavadoras, neveras, aspiradoras. Se ha convertido en un foco mundial del estudio del diseño cotidiano

Foto: Vista de algunas de las piezas expuestas. (Andrés Alfaro Hofmann)
Vista de algunas de las piezas expuestas. (Andrés Alfaro Hofmann)

Un polígono en las inmediaciones de los municipios de Godella y Rocafort, en la corona metropolitana de Valencia, esconde una de esas colecciones que apenas pueden concebirse si no es por el afán personal; el deseo del hombre por hacer de una pasión, un sentido de vida. Andrés Alfaro Hofmann desde bien pronto, y eso son los años setenta, supo que para entender mejor la manera en la que las personas vivimos en nuestras casas es importante fijarse en los electrodomésticos. “De repente empiezo a hacer una colección de aparatos domésticos. El electrodoméstico es el gran inductor del diseño entre el gran público”, razona pasado el tiempo.

Tanto se fijó que una muestra inicial de piezas dispuestas en su propio hogar fue creciendo hasta colonizar su propio nombre. Algunos curiosos se contaban boca-oreja lo que ‘escondía’ Alfaro Hofmann. Una primera exposición pública en 1995 —en el museo de La Beneficencia de Valencia— descubrió el ‘arsenal’. Fue el impulso definitivo para una constitución: en 2000 nació su colección expuesta permanentemente a lo largo de 1.200 m2, agazapada en un vértice sobresaliente donde comparte vecindad con las esculturas de Andreu Alfaro —mito escultor, su padre— y el espacio de trabajo y centro de estudios del arquitecto Fran Silvestre. Una combinación de usos que rebasa cualquier corsé.

placeholder Andrés Alfaro Hofmann posa con algunas de las piezas expuestas. (Andrés Alfaro Hofmann)
Andrés Alfaro Hofmann posa con algunas de las piezas expuestas. (Andrés Alfaro Hofmann)

Reúne la mayor concentración de electrodomésticos: acaba de rebasar los 6.000. Lleva adherida una biblioteca de 12.000 volúmenes que explican la historia del diseño del hábitat doméstico. En un primer recorrido podría parecer un catálogo de fósiles con piezas y electricidad capturados de centenares de hogares a lo largo de los últimos cien años. Pero a Alfaro Hofmann no le gusta que sus electrodomésticos sean seres inertes. “Hay criterios museísticos que indican que cuando los objetos pasan a ser piezas de museo da igual que funcionen. Para mí no, es importante que funcionen: no se trata de quedarse con solo su aspecto, sino comprobar su ergonomía, sus prestaciones… Piezas que no solo eran bellas, sino con funciones revolucionarias. Mira esta gramola: reproduce el disco, compactando, dependiendo de los espacios se despliega. O estos primeros televisores portátiles que son capaces de controlar el reflejo sobre la pantalla. Y estas primeras radios que se podían presintonizar de manera mecánica…”.

Para que todas las piezas funcionen, su tallercito recompone piezas y retoma formas. Los aparatos que son previos a los años cincuenta son fáciles de reparar. Con un pequeño torno pueden retomarse piezas desaparecidas. En cambio, con la electrónica, o se encuentran los componentes necesarios o es muy difícil dar con la solución. “Este frigorífico Philco lo compramos totalmente desmontado. Era un puzzle sin manual de instrucciones. Conseguimos que encajara”.

Foto: Ana Milena Hernández Palacios y Christophe Penasse. (Masquespacio)

Quiso desde el principio contar una historia: la de los dispositivos que rodean nuestra cotidianidad y que a su estética le acompaña la usabilidad. Función y forma. “Es una yuxtaposición entre la forma atractiva de los objetos, a partir de un momento muy competitivo entre las compañías eléctricas, y su funcionalidad: que sean útiles”. Uno de los anfitriones habituales de la colección, y miembro del equipo de arquitectos que trabaja limítrofe, es Pablo Camarasa, quien sintetiza así la misión de Andrés Alfaro: “El diseño es consecuencia, o surge, a través del uso y las necesidades de cada momento. La introducción del diseño tal y como lo entendemos hoy, se produce a través de las cocinas y particularmente gracias al funcionalismo que las mujeres empiezan a aplicar a la hora de organizar sus hogares. Son ellas quienes empiezan a poner en crisis el mal funcionamiento de los hogares”.

Camarasa se detiene frente a un objeto listo para levitar. ¿Qué es? “Es la tetera eléctrica que Peter Behrens diseñó para la AEG en 1909. Se trata de un objeto que en un primer momento no tuvo el suficiente éxito, o fue rechazado por el público al que iba dirigido. Eso provocó uno de los primeros estudios de mercado realizados para analizar sus puntos débiles. Condujo a la incorporación de variaciones en sus componentes para que existiera esa sensación de que se trataba de un objeto personalizable, poniendo al alcance del usuario final múltiples combinaciones. Todo ello, haciendo uso de la sistematización de la industria”.

placeholder Algunos de los electrodomésticos expuestos. ( Andrés Alfaro Hofmann)
Algunos de los electrodomésticos expuestos. ( Andrés Alfaro Hofmann)

Si en la primera batida la vistosidad de los objetos cautiva, es en realidad el tratado de sociología que emerge a partir de ellos lo que acumula el mayor interés.

PREGUNTA. ¿Son los electrodomésticos la demostración de nuestra complicidad definitiva con las máquinas?

RESPUESTA. De hecho, empecé a comprar aparatos porque me apasionaba la estética de las máquinas en esos años treinta donde se convirtieron en toda una fuente de inspiración artística. Parecían que iban a dominar el mundo… y llevaban razón. Nos apasionaban y lo siguen haciendo.

P. También son un espejo de los estratos sociales.

R. El proceso de introducción de los electrodomésticos en las casas fue lento, porque la incorporación de la electricidad también lo fue: los había en las grandes ciudades, en casas pudientes. Inicialmente se alquilaban. Quienes comenzaron a utilizarlos eran personas del servicio doméstico, que normalmente venían del mundo rural. Por eso las marcas daban cursos de tecnología aplicada al hogar. Eran aparatos que producían cierto temor por el ruido, los cortocircuitos… En España hasta los años 40 hay muchas poblaciones que no tuvieron electricidad de manera continúa. Por eso en la colección tenemos piezas con funcionamiento tanto mecánico como eléctrico, que se adaptaban a las circunstancias.

Foto: Vicent Todolí huele un cítrico en su finca. (Todolí Citrus Fundació)

P. ¿En qué momento se convierten en piezas de diseño?

R. Es en los años treinta cuando aparece la figura del diseñador, como profesión. Tras el crack del 29 en Estados Unidos se dan cuenta de que los fabricantes ofrecían productos muy similares: eran las ingenierías las que decidían la forma de los aparatos. Por eso en los almacenes había un gran excedente de productos que se parecían muchos unos a otros; el diseñador aparece para diferenciarlos. Después, en los sesenta, es cuando se produce la gran consolidación con nuevos materiales como los termoplásticos, que van más allá del metal. Eso permite más higiene, más generalización.

P. ¿Qué debe tener un electrodoméstico para que sobreviva a su tiempo?

R. Hay una pieza, la cafetera de Bialetti, que sigue vendiéndose como el primer día y reúne muchos condicionantes favorables. Es un diseño muy contenido, de geometría octogonal, de asa de resina. Hace buen café y es económica. Une la función a la estética, aunque esa geometría no es gratuita: el calor se disipa de manera muy uniforme.

placeholder Exterior del edificio que alberga la colección. (Andrés Alfaro Hofmann)
Exterior del edificio que alberga la colección. (Andrés Alfaro Hofmann)

P. Si son objetos que dan testimonios de cada época, ¿qué reflejarán del momento actual?

R. Reflejarán una sociedad de consumo: mucho gadget, aparatos poco útiles que aumentan el bosque… Pero al mismo tiempo, detecto por algunos fabricantes que la tendencia va a ser la contrario: aparatos polivalentes, aspiradoras que igual aspiran como friegan, robots que te hacen un montón de funciones en cocina… Estamos eliminando el número de aparatos, reduciendo ese bosque. Iremos hacia aparatos más sofisticados y multifuncionales. Hay ya cierta conexión entre fabricantes de muebles de cocina y fabricantes de aparatos, para que vayan incorporadas una cosa con la otra. Queremos tener cada vez más funciones pero sin que se vean demasiado los aparatos. Así es más fácil limpiar, mantener… El problema es para las marcas, que deben tener visibilidad en el hogar y no quieren perder identidad.

P. ¿Qué objeto te queda por conseguir?

R. Una cocina que tiene una encimera con toda la parte electrónica reducida a un espesor de 20-25 cm, y por debajo de esa encimera hay una pequeña estructura de tubo de acero cromado… Es muy racionalista, no parece que sea americana, es de los años 30.

Foto: Vista del hall del CaixaForum de Valencia. (Cedida)

P. ¿La conseguirás?

R. Imagino que sí.

El siguiente paso para Alfaro Hofmann —enfrascado estos días en la expo ‘Automóviles y electrodomésticos: la domesticación de la máquina'— es que los visitantes de su colección se lleven una impresión más viva de los objetos. “Porque si no los ves en funcionamiento, la información es muy sesgada. Estamos estudiando un sistema de cajas de cristal con espacios interiores donde puedas interactuar con los objetos. Que reúna la estética y la funcionalidad”.

Es inevitable pensar que, una vez se ha marchado el último visitante, Alfaro Hofmann susurra una palabra en clave y todos los electrodomésticos dejan de disimular, moviéndose libres y produciendo un sonido entre bello y atroz.

Un polígono en las inmediaciones de los municipios de Godella y Rocafort, en la corona metropolitana de Valencia, esconde una de esas colecciones que apenas pueden concebirse si no es por el afán personal; el deseo del hombre por hacer de una pasión, un sentido de vida. Andrés Alfaro Hofmann desde bien pronto, y eso son los años setenta, supo que para entender mejor la manera en la que las personas vivimos en nuestras casas es importante fijarse en los electrodomésticos. “De repente empiezo a hacer una colección de aparatos domésticos. El electrodoméstico es el gran inductor del diseño entre el gran público”, razona pasado el tiempo.

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