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En Benidorm no sólo hay rascacielos: la ciudad recupera su patrimonio como reclamo turístico
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CON LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

En Benidorm no sólo hay rascacielos: la ciudad recupera su patrimonio como reclamo turístico

La ciudad apuesta por unir pasado y futuro con un proyecto en el que las nuevas tecnologías ayudarán a descubrir fortines romanos, castillos medievales o torres vigías para repeler ataques piratas

Foto: Vista del Castillo de Benidorm, entre las playas de Levante y Mal Pas. (Ayuntamiento de Benidorm)
Vista del Castillo de Benidorm, entre las playas de Levante y Mal Pas. (Ayuntamiento de Benidorm)

Benidorm, la Nueva York española, la ciudad con mayor concentración de rascacielos por habitante, paradigma del urbanismo vertical y del turismo de sol y playa es también una ciudad con importantes restos históricos. Entre torres que se pierden en las nubes y turistas amantes del sol y la playa, vigilan la localidad un fortín romano del siglo I a.C. en tan buen estado de conservación que sirve como caso de estudio a los alumnos de la Universidad de Alicante, una torre vigía mandada construir por Felipe II en el siglo XVI o los restos de un castillo medieval que data de los siglos XIV y XV y que sostienen uno de los miradores más famoso y fotografiados del Mediterráneo.

El Benidorm arqueológico, el menos conocido, esconde un valioso patrimonio histórico que ahora llama desde el pasado a sus vecinos y visitantes y que se servirá de las tecnologías del futuro para hacer aflorar las raíces de la ciudad. En el lugar que protagonizó el 'boom' turístico de los 60, que permitió el bikini en la España franquista y que ahora es escenario de campañas publicitarias, series de televisión y fondo de Instagram de influencers, las nuevas tecnologías juegan un papel fundamental. Es el primer Destino Turístico Inteligente certificado del mundo y sede del Instituto Valenciano de Tecnologías Turísticas (Invat.tur). Y las nuevas tecnologías serán, precisamente, las que hagan volver la vista al pasado con el nuevo proyecto que el área que la concejalía de Patrimonio Histórico se trae entre manos.

placeholder La Torre de Les Caletes. (Ayuntamiento de Benidorm)
La Torre de Les Caletes. (Ayuntamiento de Benidorm)

Se trata del Plan de Señalización Direccional Inteligente del Patrimonio Histórico, incluido en el Plan de Sostenibilidad Turística, y que está presupuestado en 400.000 euros. Propone seis rutas peatonales que conectarán los principales puntos de interés y contarán con códigos QR que incorporan el sistema 'Navilens' y la creación de avatares y elementos de realidad aumentada para crear una experiencia sensorial en el usuario al tiempo que se ponen en valor los recursos naturales y paisajísticos.

De esta forma la ciudad cierra el círculo de lo que fue el Benidorm del pasado y lo que es el del presente y el futuro: el turismo. “Con este plan queremos dar un giro a la hora de enfocar el patrimonio histórico como atractivo turístico. Somos conscientes de que somos un destino turístico con las mejores playas urbanas del mundo y una oferta que se complementa con nuestro patrimonio”, afirma Ana Pellicer, concejal de Patrimonio Histórico.

El Tossal de La Cala

El Plan de Sostenibilidad Turística además incluye el proyecto de musealización del Tossal de La Cala, con un presupuesto de 430.000 euros. Siempre se pensó que el yacimiento albergaba un poblado íbero, sin embargo, como explica el arqueólogo Miguel Botella, “cuando en 2017 se produjo uno desprendimiento en la carretera motivado por las lluvias, quedaron al descubierto unos muros” y los investigadores de la Universidad de Alicante, que llevaban trabajando en el lugar desde 2013 “se dieron cuenta de que se trataba de arquitectura romana”.

Concretamente un fortín romano o 'castellum' del siglo I a.C. aunque los investigadores han llegado a situar la fecha exacta en el año 77 antes de Cristo gracias a las monedas y utensilios cerámicos encontrados.

placeholder Vista del Tossal de La Cala. (Ayuntamiento de Benidorm)
Vista del Tossal de La Cala. (Ayuntamiento de Benidorm)

Un edificio de carácter defensivo, donde sólo habitaron militares romanos y que sirvió al general romano Quinto Sertorio, que había sido nombrado pretor de Hispania, para hacer frente a las embarcaciones del ejército del general Pompeyo, enviado a descabalgar a Sertorio cuando el poder de Roma cayó en manos de Sila. El de Benidorm formaba parte de una red de fortines construidos por Sertorio en la costa norte de Alicante, todos conectados visualmente, para avisar de la llegada del enemigo.

El 'castellum' del Tossal de La Cala tiene una extensión de media hectárea y se encuentra en mucho mejor estado de conservación de lo que inicialmente se pensó ya que, cosas del urbanismo de Benidorm, se construyó sobre él una carretera, un aparcamiento y una piscina. Pero los investigadores de la Universidad de Alicante descubrieron que el fortín no estaba destruido porque la carretera estaba superpuesta al yacimiento. Tras varias campañas de excavación, que han contado con fondos europeos FEDER, el proyecto está ya en su fase final.

El Castillo de Benidorm

El famoso mirador de Benidorm, asentado sobre lo que los vecinos conocen como Punta Canfali, fue en otro tiempo un castillo medieval. Situado entre las playas de Levante y Mal Pas y con las mejores panorámicas de la ciudad, el 'balcón del Mediterráneo' no es otra cosa que los restos de un castillo del siglo XIV del que se puede aún apreciar parte de sus murallas y del aljibe. La remodelación que hizo el Ayuntamiento de la plaza en 2019 ha dejado al descubierto, protegido por bloques de cristal, los restos de esta fortificación.

El Castillo sufrió ataques, fue destruido y reconstruido varias veces y estuvo habitado de forma intermitente. La última reforma conocida se produjo en época de Beatriu Fajardo de Mendoza, la noble que en 1666 otorgó la última Carta Puebla a Benidorm. Esa fue la última vez que la edificación estuvo habitada. Quedó en ruinas hasta que, en 1714, en la Guerra de Secesión el ejército inglés lo bombardeó y terminó de destruir los pocos restos que quedaban en pie. Contrariamente a lo que sucedió con el fortín romano, en este caso no se han podido recuperar tantos restos como los especialistas habían previsto.

La Torre de Les Caletes y la Torre Morales

En pleno Parque Natural de la Serra Gelada, entre la Cala del Tío Ximo y la Punta Cavall, se erige la Torre de Les Caletes. Una construcción de planta redonda del siglo XVI que formaba parte del sistema de vigilancia que montó Felipe II en la costa para defenderse de los ataques de los piratas berberiscos.

La construcción albergaba a los soldados de guardia que avisaban con señales de fuego desde la parte alta de la almenara al resto de torres vigía de la llegada de piratas. El umbral, del que se ha recuperado la puerta, aparece a media altura como medida defensiva. “Los soldados accedían a la torre mediante una escalera de madera que después, desde arriba, retiraban”, relata Botella. Las obras de consolidación y restauración de la Torre de Les Caletes finalizaron en 2019.

placeholder Torre Morales. (Ayuntamiento de Benidorm)
Torre Morales. (Ayuntamiento de Benidorm)

Por su parte, la Torre Morales, ubicada en la zona de Poniente, en medio de la trama urbana, está alejada de la costa y es lo que se conoce como una 'torre de huerta'. Data del siglo XVI y tiene planta cuadrada. Tenía la misma función defensiva y vigía que las de costa, pero en este caso servían para alertar de peligros hacia el interior, a la gente que estaba trabajando en el campo.

Es el último proyecto pendiente de la concejalía de Patrimonio Histórico y está catalogado como Bien de Interés Cultural. El Ayuntamiento ha solicitado una subvención de 40.000 euros a la Diputación Provincial de Alicante para restaurarla. El proyecto está acabado desde 2019 y valorado en 200.000 euros.

Jornadas de Arqueología

Además, Benidorm participará por primera vez este mes de junio en las Jornadas de Arqueología de Europa que se celebran simultáneamente en 46 países. La cita está impulsada por el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas francés (INRAP) y el Ministerio de Cultura y Deporte y se celebrarán del 17 al 19 de junio. Benidorm será, junto a Sant Vicent del Raspeig, uno de los dos únicos participantes de toda la provincia de Alicante. En la Comunidad Valenciana solo otros 4 municipios forman parte de la lista de invitados: Valencia, Caudete de las Fuentes, Yátova y Sagunto.

La implicación de la ciudad en la cita incluye además del fomento de las visitas guiadas a los diferentes vestigios, la organización de actividades para la divulgación, como la organización de talleres para niños, o la celebración de conferencias a cargo de la catedrática de Arqueología Feliciana Sala y el doctor en Historia por la Universidad de Alicante, Jesús Moratalla. Más allá de las torres de cemento, vidrio y acero, los hoteles y las terrazas llenas de turistas, Benidorm tiene un hueco en la historia.

Benidorm, la Nueva York española, la ciudad con mayor concentración de rascacielos por habitante, paradigma del urbanismo vertical y del turismo de sol y playa es también una ciudad con importantes restos históricos. Entre torres que se pierden en las nubes y turistas amantes del sol y la playa, vigilan la localidad un fortín romano del siglo I a.C. en tan buen estado de conservación que sirve como caso de estudio a los alumnos de la Universidad de Alicante, una torre vigía mandada construir por Felipe II en el siglo XVI o los restos de un castillo medieval que data de los siglos XIV y XV y que sostienen uno de los miradores más famoso y fotografiados del Mediterráneo.

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