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¿Por qué se roban 600 palomos cada año en la provincia de Alicante?
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¿Por qué se roban 600 palomos cada año en la provincia de Alicante?

El alto valor que llegan a alcanzar algunas de estas aves y las apuestas provocan oleadas de sustracciones que van en paralelo a las competiciones que se celebran entre noviembre y junio

Foto: Palomos de competición. (Federación de Colombicultura de la Comunidad Valenciana)
Palomos de competición. (Federación de Colombicultura de la Comunidad Valenciana)

Junio es un mes importante para la colombicultura por dos motivos: habrá nuevos campeones y se acabará la temporada de robos. La tradición de la cría y adiestramiento de palomas mueve en la Comunidad Valenciana a más de 7.500 aficionados, de éstos, 3.500 solo en la provincia de Alicante. Junto al cuidado y atención, la colombicultura mueve más de un millón de euros al año entre competiciones, fichas, alimentación, jaulas, anillas y veterinarios.

Y el valor sentimental y el económico forman una mezcla explosiva. En el lado emotivo, se sitúan los criadores de estos palomos de raza. En el otro, las cíclicas oleadas de robos, unos 600 al año, protagonizadas por bandas, muchas veces de menores, bien por diversión o bien por encargo.

placeholder Aves ganadoras. (Cedida)
Aves ganadoras. (Cedida)

“Hay quien tiene 50 palomos y a quien tiene 200”, explica Asencio Narros, presidente de la zona Regional 4 (área sur de la provincia de Alicante) de la Federación de Colombicultura. Tiene su trabajo y su familia, pero dedica horas a una afición que practica desde los 8 años, hace ya 42. Reconoce que es incapaz de calcular lo que invierte en tiempo y dinero, pero por su listado de atenciones y equipamiento un par de miles al año.

El valor, además del sentimental, se mide por los campeonatos ganados y trayectoria, lo que nos sitúa en una franja muy amplia. La Federación dispone de una tabla con las diversas cantidades, una medida adoptada para poder litigar en los juzgados ante los numerosos robos. En ese medidor, el rango va desde los 1.000 euros para los ganadores comarcales a los 7.000 de un ganador nacional.

Foto: Berkeley Pit, una de las masas de agua más contaminadas del mundo.

Los palomos de competición viven una media de 12 años y se entrenan para dos modalidades de competición: exposición en jaula y vuelo. La primera recuerda a las exhibiciones de perros, es un sistema parecido en el que se puntúa la belleza, la pose, la longitud de las patas, etc. La segunda es la más conocida y la que genera un submundo ligado a las apuestas y a una falsa sensación de diversión. Otro dato: el primer premio de un campeonato regional puede alcanzar los 18.000 euros.

La barrera judicial

En este mundo de alta competición y miles de deportistas, hay otro ligado al mercado negro, ese que se nutre de palomos robados y, en el que se da una doble condición como explica Carmelo Andreu, delegado de Regional 3 de la Federación de Colombicultura de la Comunidad Valenciana (zona sur de la provincia de Valencia y norte de la de Alicante). “Los menores —habla en algunos momentos de chavalillos— que roban 50 o 60 palomos lo hacen para divertirse. Los sueltan en terrazas comunes y entre ellos juegan haciendo algunas apuestas. Luego están los que roban por encargo y quien les encarga les paga 100, 200 o 500 euros, por decirte unas cantidades. Esos sí se mueven a otras zonas y los revenden”.

placeholder Palomos de competición con el plumaje teñido por sus dueños para poder identificarlos. (Cedida)
Palomos de competición con el plumaje teñido por sus dueños para poder identificarlos. (Cedida)

En este punto, se produce un hecho especialmente desalmado de maltrato animal, pues los ladrones no tienen miramientos para quitar las anillas identificadoras. Además, desde este año, la Federación ha apostado por sustituir las de plástico por unas de acero y los inspectores se han encontrado palomos con patas heridas o cortadas. La circunstancia, aunque es puntual, pues el negocio es el objetivo, abre la veda a todo tipo de triquiñuelas para poder vender al animal.

“Acabamos de recuperar 50 palomos en las Mil Viviendas —un barrio en la zona norte de la ciudad de Alicante con núcleos degradados— que utilizaban para divertirse”, apunta Carmelo Andreu en su condición de inspector.

En su opinión, los delincuentes se encuentran con una justicia laxa. Carmelo, a sus 65 años, es Policía Nacional jubilado, y subraya el trabajo eficiente del Comité Inspector compuesto por 14 personas en la Comunidad Valenciana. Este equipo, del que forma parte, cuenta con la ayuda, especialmente, de la Guardia Civil y de las diferentes policías locales. Otra cosa son los jueces.

Foto: Grulla damisela (Fuente: iStock)

“Nos hemos encontrado en la puerta de una vivienda en Jacarilla, sabiendo que están dentro dos palomos robados —valorados en 9.000 euros cada uno—, junto a la Guardia Civil y cuando solicitaron la orden para poder entrar, el juez se la denegó”, narra el inspector. El motivo es “porque tiene que ser algo muy importante para que la den”, según explica.

Como este caso, Carmelo Andreu detalla otros muchos. A esta barrera judicial, se le suma el hecho de poder demostrar la autoría o los escasos jueces que están por aplicar el peso de la ley. “Hace 6 años, el Grupo Roca [de la Guardia Civil] identificó y detuvo a un hombre que ordenaba los denominados robos por encargo. Hace tres años, salió el juicio y se le condenó a 15 días de arresto domiciliario”, señala como ejemplo de una práctica difícil de frenar.

Ingenio más que seguridad

Las aves dedicadas a la competición entrenan unas dos horas, dos días a la semana. Sus criadores las preparan desde que tienen seis meses para que desarrollen sus habilidades. La prueba la gana el macho que más tiempo logra estar junto a la hembra. La inteligencia, la fuerza, la capacidad de seducción se mide durante dos horas. Cada minuto son dos puntos.

Foto: Los puntos críticos están concentrados en importantes rutas migratorias.(EFE/Jeffrey Arguedas)

Cada propietario pinta las alas de sus animales como marca o sello propio para reconocerlos, tanto ellos como los árbitros. Los palomos se anillan, como se hace con el chip de los perros para poder localizarlos y desde hace un año, estos pequeños identificadores son de acero. El plástico era fácil de cortar y se pasó a este material, pero el propio Carmelo reconoce que no ha supuesto una merma en el número de robos.

“Esperábamos tener mejores resultados esta temporada, pero al final no podemos hacer nada con los menores que vienen, roban 50 palomos y se los llevan a terrazas comunes en edificios y dicen que no son suyas”, relata con cierta sensación amarga.

Los criadores han ido tomando medidas. Ninguna aseguradora se ha interesado por el tema, así que algunos han puesto cámaras en sus criaderos y alarmas. Otros directamente se llevan y se traen a sus ejemplares campeones.

Foto: Un águila real. (iStock)

Son como mascotas. Se les coge cariño, pues no te puedes imaginar el tiempo que se les dedica”, explica Asencio Andreu. Él, como otros compañeros, tiene las jaulas en zona de campo; ya que vive en una zona urbana. No obstante, reconoce que no es una garantía. Evita dar detalles para no ofrecer pistas sobre cómo los propietarios de estos animales han ido mejorando la seguridad.

Detrás del robo de estos centenares de aves hay un componente tecnológico y es que toda la información que se vuelca en redes y web es también un facilitador para los ladrones. El expolicía está convencido de que ahora “tienen más acceso a los datos de los palomos ganadores, de sus dueños, cuándo y dónde van a ser las sueltas, porque está todo en Internet”.

Al final, solo queda esperar a que acabe la temporada en junio. Los palomos han terminado la competición y se encuentran con las fuerzas justas. Su valor está en horas bajas. En verano, además, comienzan a cambiar el plumaje y, por lo tanto, pierden el color y la marca de sus dueños. El ciclo se reactivará en noviembre y las bandas de palomos, las dos bandas, vuelven a la competición y a los robos.

Junio es un mes importante para la colombicultura por dos motivos: habrá nuevos campeones y se acabará la temporada de robos. La tradición de la cría y adiestramiento de palomas mueve en la Comunidad Valenciana a más de 7.500 aficionados, de éstos, 3.500 solo en la provincia de Alicante. Junto al cuidado y atención, la colombicultura mueve más de un millón de euros al año entre competiciones, fichas, alimentación, jaulas, anillas y veterinarios.

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