La llegada de Illueca a Valencia no frena la hemorragia en Podemos y alerta al Botànic
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El partido se tambalea en la región

La llegada de Illueca a Valencia no frena la hemorragia en Podemos y alerta al Botànic

Dimisiones en el Consejo Ciudadano y despidos que acaban en los tribunales evidencian la ruptura interna. Un Podemos por debajo del 5% puede volcar la mayoría en favor del bloque PP-Vox

Foto: La coordinadora autonómica de Podemos, Pilar Lima. (EFE)
La coordinadora autonómica de Podemos, Pilar Lima. (EFE)

La solución quirúrgica para el relevo en la vicepresidencia segunda del Gobierno valenciano tras la decisión de Rubén Martínez Dalmau de abandonar el cargo institucional por discrepancias con la coordinadora autonómica de Podemos, Pilar Lima, no ha cortado la sangría ni la percepción de ruptura interna en la formación morada. Este martes, siete de los 43 integrantes del Consejo Ciudadano han presentado su dimisión del órgano de dirección del partido en la Comunidad Valenciana con una dura carta en la que han denunciado la "imposibilidad de debate, la falta de transparencia y el incumplimiento de los acuerdos" que, según afirman, están llevando al partido "a la inanidad y provocando el desencanto de la militancia". "La deriva ya se percibe imparable y, pese a que hemos intentado todo lo posible para revertirla, actualmente no hay ninguna opción real de detenerla", describen señalando directamente la gestión de la secretaria general.

Los dimisionarios, casi todos ellos afines a la exportavoz en las Cortes, Naiara Davó, apartada por Lima tras ganar el proceso interno de primarias por apenas 38 votos (44,7% frente a 44%), sostienen que la actual dirección no ha respetado los espacios de consenso, conformó un comité ejecutivo monocolor que no se corresponde con la pluralidad de la organización y ha generado "un daño irreparable para la unidad, la fortaleza y la reputación de nuestro partido".

Además, denuncian que se ha producido un "vulneración de derechos laborales, algo inasumible para un espacio político que enarbola la defensa de los mismos". Hacen referencia a las resoluciones y conflictos judiciales que se abrieron por el despido de varios trabajadores, tanto del partido como del grupo parlamentario, que se produjeron cuando Lima tomó el control. Podemos ha tenido que elevar la indemnización de dos trabajadoras de la sede, en un caso hasta los 20.000 euros, y afronta en noviembre otros dos juicios por despidos nulos en la Cámara autonómica.

placeholder Yolanda Díaz y el futuro nuevo vicepresidente valenciano, Héctor Illueca. (EFE)
Yolanda Díaz y el futuro nuevo vicepresidente valenciano, Héctor Illueca. (EFE)

Se trata de dos técnicos cercanos a Davó a los que Lima despidió a los dos días de asumir el cargo de portavoz del grupo parlamentario argumentando que consideraba que su presencia iba a ser "incompatible con las nuevas directrices". Una causa por la que los expulsados alegan discriminación "ideológica". Reclaman el regreso al puesto, el cobro de los salarios de tramitación y una indemnización por daños morales de hasta 30.000 euros.

La fuerte marejada interna lleva arrastrándose desde hace meses. Podemos ha sido incapaz de consolidar una estabilidad orgánica casi desde su nacimiento en la Comunidad Valenciana. La llegada de Illueca a la Generalitat en teoría culmina el asalto al poder orgánico e institucional del grupo pablista. El 'president' Ximo Puig ha optado por un relevo exprés para tratar de atajar la crisis cuanto antes. Illueca cesó este martes como director general y tomará posesión el viernes de su cargo de vicepresidente segundo y 'conseller' de Vivienda.

Foto: Héctor Illueca, en un acto electoral en 2019. (EFE)

Pero el recambio rápido no despeja los problemas de Podemos. La batalla interna no está cerrada, si bien desde el entorno de Lima hablan de una estrategia de "ruido" por parte de los sectores críticos y puntualizan que han sido siete de 43 miembros del Consejo Ciudadano los que han dimitido. "Una minoría", dicen. La inestabilidad y las rencillas podrían reaparecer cuando toque elaborar las listas electorales.

La cuestión es que a Lima no solamente se le abre el frente interno en Podemos. También la relación con Esquerra Unida (IU), su socia en Unidas Podemos, ha quedado tocada. La lideresa morada no ha consultado con la 'consellera' de Trasparencia y líder de EU, Rosa Pérez Garijo, la solución a la crisis interna abierta por la salida de Martínez Dalmau. "Lo que queremos es un funcionamiento democrático de la coalición, donde los asuntos se aborden colectivamente entre las dos organizaciones políticas. Muchas veces se olvida que Unides Podem es Podem y Esquerra Unida", señalaba Pérez este martes.

Foto: Héctor Illueca, con la vicepresidenta del Gobierno Yolanda Díaz. (EFE)

La cuestión es en qué medida la crisis de Podemos afecta al futuro del Consell del Botànic. El rol que asumirá Illueca en su cargo institucional es una incógnita: si optará por tratar de reforzar el perfil morado vendiendo gestión o poniendo el acento en diferencias de criterio con los socialistas y Compromís, algo que Dalmau ha evitado. En el segundo caso, los socios del Gobierno valenciano temen que esto traslade conflictos a la ciudadanía y ello los penalice a todos. Pocos dan por hecho que lo que desde fuera se percibe como una hemorragia interna no pasará factura electoral en las autonómicas, de una forma u otra, a los morados si no logran remontar y estabilizarse.

El listón del 5%

Ahora mismo, los sondeos internos que manejan en los partidos de la Generalitat sitúan a Unidas Podemos en una franja entre el 7% y el 8% de voto autonómico. Están dentro del margen de error que los deja por debajo del 5%, el listón necesario que marca la ley electoral para tener representación en las Cortes. El temor expresado por dirigentes de las formaciones que gobiernan en la Comunidad Valenciana es que los morados se queden en el 4,5% o menos y ese voto se pierda, propiciando un vuelco en favor del bloque de la derecha, compuesto por PP y Vox, a la espera de ver si Ciudadanos logra también superar la barrera. El líder regional de los populares, Carlos Mazón, está a la expectativa de recoger los frutos de las divisiones botánicas, al tiempo que trabaja en absorber el voto naranja aunque el partido de Inés Arrimadas se convierta en extraparlamentario.

A las opciones de supervivencia y exclusión al límite de Unidas Podemos hay que sumar una tercera: la de un trasvase de votantes hacia Compromís y el PSPV-PSOE que refuerce un Botànic bipartito. La coalición morada ya se quedó fuera en 2019 del Ayuntamiento de Valencia, gobernado por Compromís y el PSPV-PSOE. Lo que se da casi por descartado es una unión electoral de Podemos con Compromís, por la resistencia de la pata nacionalista de Més-Compromís (Bloc). Otra cosa son las generales, donde está abierta la opción de rescatar el experimento de A la Valenciana si Yolanda Díaz logra consumar su plan de aglutinar a la izquierda del PSOE en un proyecto confederal que incluya también al errejonismo de Más País, bien conectado con sectores de Compromís, algo que ya se tradujo en una lista conjunta en las últimas generales.

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