El cese de Koldo pone en guardia a las decenas de cargos nombrados por Ábalos
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REORGANIZACIÓN EN EL PSOE

El cese de Koldo pone en guardia a las decenas de cargos nombrados por Ábalos

De la delegada del Gobierno en Valencia al presidente de Enusa, los rumores abrasan al PSOE

placeholder Foto: Raquel Sánchez recoge la cartera de ministra de manos de su antecesor, José Luis Ábalos.
Raquel Sánchez recoge la cartera de ministra de manos de su antecesor, José Luis Ábalos.

El cese de Koldo García Izaguirre propuesto por la nueva ministra de Transportes, Raquel Sánchez, como consejero en Renfe Mercancías, adelantado por El Confidencial, ha abierto el melón de las incógnitas sobre el futuro de los cargos de confianza nombrados por su antecesor, el también exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos.

La percepción general es que, al margen del personal cercano que la nueva ministra quiera incorporar, la exalcaldesa de Gavà mantendrá en sus puestos o negociará salidas con compensaciones a aquellas personas que mantengan el perfil técnico que requiere su posición. Ha ratificado, por ahora, al jefe de gabinete, Ricardo Mar, o al responsable de comunicación, Alfredo Rodríguez. El hecho de que el murciano Pedro Saura, número dos del ministerio, salga de la Secretaría de Estado para ocupar la presidencia de Paradores, pero haya sido sustituido por la hasta ahora presidenta de ADIF, Isabel Pardo de Vera, también nombrada por Ábalos, es un mensaje de continuidad y signo de la tesis de que la nueva ministra reordenará el departamento aprovechando a gran parte de equipo y reubicando a otros. El salario del presidente de Paradores es de 180.000 euros anuales. "No creo que Pedro Sánchez tenga intención de hacer ninguna escabechina", señala un dirigente socialista.

Algunos de los presidentes de las empresas estatales tiene además vínculos especiales con el PSC, la federación socialista de la titular de Transportes, como es el caso del máximo responsable de Renfe, Isaías Táboas, o el de AENA, Maurici Lucena. Este último era el candidato 'in pectore' de Salvador Illa para la Conselleria de Economía de la Generalitat de Cataluña si hubiera alcanzado la presidencia tras las elecciones autonómicas. Con la llegada de Raquel Sánchez, los socialistas catalanes incrementan su peso en un ministerio con 16.000 millones de presupuesto y por el que pasan las grandes inversiones en infraestructuras en España. Lo hacen en detrimento de los socialistas valencianos.

placeholder La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Gloria Calero. (EFE)
La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Gloria Calero. (EFE)

Otra cuestión son los cuadros que han recalado en la Administración sin más anclajes que la condición de leales al exministro y secretario de Organización. Es el caso de Koldo García, una persona que realizaba tareas de asistencia personal a Ábalos y que fue ubicado en el consejo de Renfe Mercancías, pese a no contar con experiencia ni conocimientos en logística o ferrocarril. Son varios los puestos que, según se admite en las filas del PSOE, coinciden con ese perfil y están el aire con el cambio de Gobierno.

Otro altos cargos ocupan de responsabilidades sin haber contado con una trayectoria tradicionalmente ligada a Ábalos y con perfil propio y solvencia técnica como para seguir al frente. Sería el caso del presidente de Puerto del Estado, Francisco Toledo, o el de Josep Vicent Boira, comisionado del Gobierno para el desarrollo del corredor mediterráneo, cuyo trabajo es reconocido y depende jerárquicamente de la presidencia de ADIF. El primero fue rector de la Universidad Jaume I de Castellón y presidente de la Autoridad Portuaria de esta ciudad. Boira es catedrárico de Geografía Humana de la Universitat de València y lleva años estudiando la economía y la conectividad del eje mediterráneo. En este grupo se sitúa a la también valenciana Cristina Moreno, presidenta de la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre (Seittsa).

Foto: El asesor de Ábalos, señalado con un círculo amarillo, junto al ministro. (EC)

Pero son diversos los 'fichajes' que Ábalos realizó que están más relacionados con el carnet de socialista y abalista que con una trayectoria de gestión anterior que avalase el nombramiento. Fuentes del partido especulan con el futuro del presidente de Enusa, la empresa estatal para la gestión de residuos radioactivos, José Vicente Berlanga, que aterrizó en Madrid procedente de una concejalía del Ayuntamiento de Valencia coincidiendo con el nombramiento del político valenciano como ministro. El hijo de Berlanga trabaja también en nómina de Ferraz y está ahora en expectativa de destino tras la salida del exministro como responsable de Organización.

En la misma posición están personas ligadas al partido que habían ido recalando en empresas o puestos públicos, como Francesc Romeu, exdiputado y exdirector de la Fundación Jaime Vera del PSOE. Romeu fue nombrado en mayo consejero de Puertos del Estado.

placeholder José Luis Ábalos y el presidente de Puertos del Estado, Francisco Toledo. (EFE)
José Luis Ábalos y el presidente de Puertos del Estado, Francisco Toledo. (EFE)

La pérdida de poder de Ábalos, una persona que acompañó a Pedro Sánchez desde el principio en su carrera por liderar el PSOE y llegar a la Moncloa, debilita a un grupo de cuadros que en la Comunidad Valenciana se había constituido en una suerte de contrapoder orgánico al 'president' de la Generalitat, Ximo Puig, en la federación del PSPV. Esto se produce en un momento clave, el de la preparación de los congresos, el federal y el autonómico, previstos para octubre y noviembre, respectivamente. El abalismo aspiraba a negociar con Puig el poder interno aprovechando la posición de Ábalos. Esto incluía desde el reparto de la ejecutiva, los liderazgos provinciales (la secretaria provincial en Valencia es Mercedes Caballero, muy cercana a Ábalos) hasta la futura confección de listas electorales.

Ábalos había logrado controlar los nombramientos en entidades y centros políticos dependientes del Estado, como la Delegación del Gobierno de la Comunidad Valenciana, primero con Juan Carlos Fulgencio como delegado y después con Gloria Calero. Fulgencio ocupa ahora el cargo de coordinador de Cercanías, cuya función teórica es servir de enlace a Renfe y ADIF para desplegar en la Comunidad Valenciana el Plan de Cercanías del Ministerio de Transportes. La federación valenciana es un nido de especulaciones sobre el futuro de perfiles como el de Calero o Fulgencio. La primera lleva más de dos meses sin nombrar al nuevo subdelegado tras el cese de Rafael Rubio, detenido en la operación Azud, en una parálisis que vista ahora con perspectiva ha sido muy comentada en el partido. Aunque formalmente dependen del Ministerio de Política Territorial, Ábalos había tenido hasta ahora un papel clave como número dos del partido en la designación y reparto de puestos en la Delegación del Gobierno valenciana.

En el PSPV-PSOE recuerdan que al margen de la pérdida de influencia de Ábalos los cuadros nombrados, directa o indirectamente por él, son afiliados o simpatizantes del partido. Además está por ver cómo se reubica el propio exministro, que de momento se ha refugiado en su acta de diputado en el Congreso y no se ha desplazado a Valencia para reunirse con sus principales oficiales. Algunas fuentes sostienen que el abalismo se está rearmando y reorganizando para la nueva etapa, dispuesto a defender su espacio en el socialismo valenciano. En cierto modo, la actual posición no mayoritaria es la que históricamente ha manejado en lo orgánico hasta que apareció Pedro Sánchez, autor de 'Manual de Resistencia'. De eso, de resistencia, también sabe, y mucho, el propio Ábalos.

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