Tsunami hospitalario valenciano: "Estamos derrotados; convivimos con la muerte"
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LOS SANITARIOS, AL LÍMITE

Tsunami hospitalario valenciano: "Estamos derrotados; convivimos con la muerte"

Una tercera ola desbocada desborda el sistema sanitario de la Comunidad Valenciana. El personal sanitario se confiesa agotado física y emocionalmente tras 10 meses de pandemia

placeholder Foto: Personal sanitario atiende a un enfermo covid en el Hospital La Fe de Valencia. (EFE)
Personal sanitario atiende a un enfermo covid en el Hospital La Fe de Valencia. (EFE)

Hay quien sostiene que si uno quiere saber qué está pasando en casa de alguien, lo mejor es escudriñar en su basura. En una de las parcelas anexas al Hospital Clínico de Valencia, decenas de bidones de plástico están apilados uno encima del otro en varias hileras de más de 20 metros de longitud al aire libre. En su interior, se acumulan cientos de trajes de protección, mascarillas o batas, muy probablemente con restos de material infeccioso.

La proliferación de residuos es tan elevada que antes de la pandemia el contratista encargado de su retirada, Consenur, resolvía su recogida con un par de camiones a la semana. Hoy, necesita seis, y los operarios, ataviados apenas con una mascarilla, cargan de uno en uno los bidones de forma acelerada tras las denuncias de sindicatos del centro sanitario por ese amontonamiento irregular mientras las cámaras de televisión graban cortes para sus informativos en el exterior.

Uno de cada cuatro fallecidos en España en enero era de la Comunidad Valenciana

El Hospital Clínico es la zona cero de la pandemia del coronavirus entre las áreas de salud de la Comunidad Valenciana. La incidencia acumulada es en esta zona de la capital valenciana, que comprende desde las playas hasta algo más allá de Viveros, de 4.668 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días. Es decir, más de cuatro de cada 100 personas se han contagiado en las últimas dos semanas, con el consiguiente efecto sobre la presión hospitalaria. Con una capacidad regular de algo más de 500 camas, este martes estaban ingresadas por covid 317 personas, medio centenar de ellas en las unidades de críticos. ¿Son muchos, son pocos? Los suficientes como para desbordar un hospital que ha tenido que transformar paritorios en pabellones de cuidados intensivos, como ha ocurrido en Elche con la capilla o en el General de Alicante con la cafetería, tal es el nivel de ocupación.

La 'consellera' de Sanidad, Ana Barceló, aseguró este martes que se está produciendo una cierta relajación de la presión hospitalaria, con menos ingresos en planta y UCI. Pero dio la peor cifra diaria de fallecimientos desde el inicio de la pandemia: 106 personas. Solo en la última semana, han fallecido 464 personas en las habitaciones de los hospitales con diagnóstico de covid.

Las muertes diarias están en cifras récord, más de 100 personas fallecidas este martes

“Estamos conviviendo con la muerte a diario. Estamos agotados, saturados y quemados”, señalan sanitarios del Clínico. La percepción es similar en el Hospital La Fe de Valencia: “Estamos viviendo una situación que no se había visto en 100 años”. Con las bolsas de contratación de enfermería agotadas, los turnos y descansos completamente desbaratados, los 10 meses de pandemia empiezan a hacer mella en las plantillas.

“La gente está muy cansada. Están normalizando un volumen de fallecidos que nunca se había producido. La presión de venir a trabajar y no saber si te vas a llevar el bicho también está ahí. Ahora está todo muy controlado y hay material, pero en marzo iban con bolsas de basura. Los respiradores van más justos”, explica Marga Almajano, delegada de Intersindical Salut. “Están falleciendo familias enteras, padres, madres e hijos”, señala sobre la situación que se vive en el Hospital Clínico.

placeholder Bidones con residuos en una parcela anexa del Hospital Clínico de Valencia.
Bidones con residuos en una parcela anexa del Hospital Clínico de Valencia.

Juanjo Tirado, presidente del Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana, explica que los positivos entre el personal y las cuarentenas obligadas cuando aparecen contagios en contactos estrechos provocan un absentismo que puede alcanzar el 23% entre el personal sanitario. Es casi una de cada cuatro personas fuera de juego en una situación de guerra sanitaria que tiene todo el sistema en tensión. “La saturación es total y las bajas afectan a la presión asistencial”, dice. Tirado ha propuesto a la Conselleria de Sanidad movilizar a estudiantes de último curso, ubicándolos en la red de primaria para liberar parte del personal para que pueda colaborar en los hospitales. “No hemos recibido respuesta”, señala.

Elena Plaza, del sindicato Satse, advierte sobre los encajes legales que requiere este tipo de medidas. "Hay que explicar lo que está pasando aquí. Pero sin sensacionalismo, para que la gente entienda la situación y no se vayan las pandillas a la playa a fumar y comer sin mascarillas", dice.

El caso paradigmático de cómo el covid ha desbordado la Conselleria de Sanidad lo representa el edificio habilitado en el centro sociosanitario Ernest Lluch, un pabellón ubicado en el viejo Hospital La Fe que la Generalitat reformó para convertirlo en lugar de estancia para enfermos leves. Pero no solo leves. El protocolo de derivaciones refleja que el centro está recibiendo pacientes no graves de coronavirus, pero a la vez con “dependencia severa” y “demencia avanzada”, sin cuidadores o cuyos domicilios no tienen las condiciones adecuadas para un aislamiento.

Un juzgado de valencia y la Fiscalía investigan si hay irregularidades en el viejo centro de La Fe

El centro, con 166 camas, fue reformado en abril. Pero la tercera ola ha cogido al sistema con deficiencias sin resolver. Un anónimo difundido por ‘El Español’, parte de cuyo contenido ha sido ratificado por sanitarios y familiares de fallecidos, refleja importantes carencias en los servicios, como problemas con el suministro de agua caliente o sistemas de comunicación inservibles, además de un déficit de cuidados. El relato sin nombre de la hipotética enfermera narra pacientes inmovilizados o cadáveres encontrados por la mañana en el suelo. Si bien los sanitarios no creen que este último extremo haya llegado a producirse, sí explican que las inmovilizaciones son habituales en enfermos con dependencia psicológica que se resisten a las mascarillas o los tratamientos. “Me cuesta creer que alguien se haya despertado por la mañana y un hombre llevara 12 horas muerto en el suelo. Se hacen rondas. Dibujar la imagen de un matadero no me parece correcto”, afirman fuentes de la junta de personal de La Fe.

El problema de los dependientes

“Nosotros avisamos hace ya más de un mes que había problemas con el agua caliente y la concesionaria estaba trabajando en eso”, explican desde la sección sindical de UGT en La Fe, desde donde defienden la gestión de los sanitarios asignados al Ernest Lluch. “Que hay pacientes que se tienen que inmovilizar, pues claro. Es el médico quien tiene que ordenar esa contención. Con la demencia, te puedes hacer daño si no estás atado”.

La polémica del Ernest Lluch ha suscitado la intervención judicial. Denuncias del portavoz de Sanidad del Partido Popular, José Juan Zaplana, y de la defensora del paciente, Carmen Flores, han terminado concentradas en el Juzgado de Instrucción número 1 de Valencia, que ha abierto diligencias, también a petición de la Fiscalía Provincial de Valencia, para investigar si los pacientes están recibiendo el trato adecuado. La 'consellera' Barceló aseguró que su departamento no ha recibido ninguna queja, que la Inspección ha abierto un expediente para revisar la situación en el centro y que está a disposición de la Justicia para lo que solicite. Además, lanzó una defensa del trabajo de los sanitarios: "Se están dejando la piel".

Camas en capillas y cafeterías de hospitales

“La inmensa mayoría son personas con más de 80 años que, además, padecen muchas enfermedades asociadas”, señalaba la directora de Enfermería del área de salud Valencia-La Fe, Ana Regueira. “Es importante destacar que se trata de pacientes que sufren una enfermedad excepcional, de manera que necesitan una atención también excepcional y compleja. Todas las medidas que se adoptan persiguen proteger al paciente. Por ejemplo, cuando se adopta la decisión de aplicar una medida de contención física, el objetivo es evitar una posible caída o que se quite una vía o una sonda”.

Sanidad no ha explicado si se han producido dentro fallecimientos de pacientes que hayan empeorado pese a su primer diagnóstico leve. Pero desde Intersindical Valenciana en el Clínico, señalan que los hospitales llevan tiempo aplicando triajes en el acceso a las camas de críticos. En un pico de escasez de camas, un octogenario con demencia severa tiene muchas menos opciones de acceder a una cama UCI cuando hay que elegir entre él y otra persona grave de menor edad.

Foto: El hospital de campaña de Valencia, junto al Hospital La Fe. (EFE)

La ocupación completa del sistema hospitalario regional se sitúa en el 71%. El porcentaje es superior en el caso de las unidades de críticos, casi del 80%. La gestión de la pandemia se complica porque para ampliar camas covid hay que readaptar salas de otros enfermos, ya que no pueden estar juntos.

Sanidad está enviando pacientes no covid a centro privados, más de 600 en las últimas semanas. Fuentes del Hospital 9 de Octubre, del Grupo Vithas, señalan que en breve podrían comenzar a trasladarse también operaciones e intervenciones quirúrgicas para evitar un colapso en las listas de espera en los próximos meses. El departamento que dirige Ana Barceló tendría que reforzar los planes de choque si no quiere que a la tercera ola de la pandemia le suceda un aluvión de expedientes clínicos de empeoramiento de diagnósticos de otras enfermedades por ausencia de tratamiento o atención hospitalaria no urgente. Esa será la resaca de la pandemia, la ola de víctimas colaterales que dejará lo que está siendo un verdadero tsunami en el arranque de 2021.

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