Génova quiere acelerar la renovación del PP valenciano pero su delfín (Mazón) se lo piensa
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CONGRESO REGIONAL

Génova quiere acelerar la renovación del PP valenciano pero su delfín (Mazón) se lo piensa

La actual lideresa Isabel Bonig insiste en que quiere repetir, mientras el presidente de la Diputación de Alicante teme dar un paso en falso y reserva su decisión

placeholder Foto: Carlos Mazón, cuando fue designado presidente de la Diputación de Alicante. (EFE)
Carlos Mazón, cuando fue designado presidente de la Diputación de Alicante. (EFE)

La cúpula del Partido Popular tiene todas las fuerzas concentradas en tratar de evitar un 'sorpasso' de Vox en las elecciones autonómicas que Cataluña celebrará el próximo 14 de febrero. Pero además de la urgencia de esa cita electoral, en los hitos marcados en su calendario de objetivos para el año 2021 también está subrayada la renovación de liderazgos orgánicos a través de congresos regionales en las autonomías, especialmente en las que la formación conservadora está en la oposición. En esa lista, la Comunidad Valenciana ocupa un lugar destacado. De aquí salieron casi 584.000 votos, más del 10%, de los 5,1 millones que Casado obtuvo en las generales de abril de 2019, solo superados por las papeletas recogidas en Madrid y Andalucía, dos bastiones ahora presididos por dirigentes populares.

Las cifras están lejos, muy lejos, de las cosechas que garantizaban gobiernos absolutos del PP. Los 1,4 millones de votos que Mariano Rajoy obtuvo en 2008 en las tres circunscripciones valencianas están grabados en el fronstispicio de los récords populares, y aun así no sirvieron para hacerlo presidente frente al socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Con la intención de recuperar terreno e invertir la fuga de votantes, principalmente hacia Ciudadanos y Vox, la opinión creciente en Génova es que la formación conservadora necesita un nuevo impulso en la Comunidad Valenciana. El líder, Pablo Casado, no ha tomado todavía una decisión, pero en la dirección nacional de la madrileña calle Génova los ojos están puestos en el presidente de la Diputación de Alicante, Carlos Mazón, como posible relevo de Isabel Bonig al frente de la presidencia regional, con la cabeza de lista a la Generalitat como siguiente capítulo.

La opinión creciente en Génova es que el PP necesita un nuevo impulso en la Com. Valenciana

Muy bien relacionado en lo personal con el secretario general y número dos del partido, Teodoro García Egea, y pese ser a visto por muchos como el delfín de Madrid, Mazón se mueve con pies de plomo en el complejo equilibrio de familias que es la formación conservadora en la Comunidad Valenciana. Por un lado, sitúa peones y reparte su agenda entre Alicante y Valencia, con su cargo de portavoz popular en la Federación Valenciana de Municipios y Provincias como palanca institucional complementaria. Por otro, mantiene el respeto por la figura de Bonig, con la que habla frecuentemente, sin señales públicas de tensión entre ambos. La actual presidenta regional ya ha dicho en varias ocasiones que su intención es tratar de revalidar el puesto y ha invitado a quien lo desee a competir en unas primarias internas. Su deseo es celebrar el cónclave cuanto antes.

placeholder El presidente del PP, Pablo Casado, y la presidenta del PPCV, Isabel Bonig. (EFE)
El presidente del PP, Pablo Casado, y la presidenta del PPCV, Isabel Bonig. (EFE)

Para el dirigente provincial anticipar un movimiento de asalto al liderazgo regional sin garantías de encaramarse después a la presidencia de la Generalitat podría tener el efecto contrario a sus intereses: le obligaría a abandonar el poder institucional que ahora ostenta en la Diputación de Alicante, la plaza más grande de cuantas gobiernan los populares en este territorio después de que la izquierda renovase y ampliase su cuota instititucional tras las elecciones autonómicas y las municipales de 2019. Ese presupuesto y la visibilidad que le otorga son ahora el colchón sobre el que descansa el futuro de Mazón.

En ese contexto, hay otro factor de calendario que parece correr en contra de los planes de Génova. La previsión es intentar completar los congresos regionales a partir de septiembre para tenerlos cerrados antes de acabar el año a ser posible. Los conservadores quieren estar preparados para abordar en el verano de 2022 el congreso nacional, relanzar a Pablo Casado políticamente y que un hipotético adelanto electoral por parte de Pedro Sánchez no les coja con el pie cambiado.

Foto: Isabel Bonig (i), con Carlos Mazón a su izquierda, Luis Barcala y María José Catalá. (PPCV)

Ese cronograma implica anticipar el relevo valenciano a casi dos años del final de la legislatura autonómica, prevista para 2023; es decir, sin tener claras las expectativas electorales. El fuerte crecimiento de la curva de contagios de covid está metiendo presión al 'president' socialista Ximo Puig, poniendo a prueba su capacidad de respuesta y gestión; y la coalición con sus socios de Compromís y Podemos parece tambalearse por las constantes escaramuzas internas. Pero todavía no hay indicios contrastados demoscópicamente de que la Comunidad Valenciana se esté encaminando invariablemente hacia un cambio de ciclo político.

Antes de abordar el congreso regional, los populares deben celebrar los provinciales, que se están viendo condicionados por la pandemia de covid. Alicante y Valencia se cerraron en junio del año pasado, pero está pendiente el de Castellón, donde la antaño uniformidad de los tiempos de Carlos Fabra es actualmente un espejismo. El resultado orgánico en esta provincia puede determinar también el juego de alianzas regionales internas, con Mazón, criado en el zaplanismo, controlando las comarcas alicantinas y la tradicional atomización de familias de centro-derecha en las valencianas. Está por ver el papel que juegan, por ejemplo, la portavoz en el Ayuntamiento de Valencia, María José Catalá; personas cercanas a Casado, como la diputada Belén Hoyo; o Francisco Camps, quien todavía conserva cierta influencia en el partido, algo de lo que Génova es consciente.

"Nueve meses o un año en política es mucho", señalan fuentes populares sobre un hipotético congreso en otoño. "Las dos opciones están abiertas y Pablo Casado todavía no ha tomado una decisión. Isabel está haciendo ahora un trabajo importante, una labor de oposición que hay que hacer. Cuando se tenga que tomar la decisión se tomará". Mientras tanto, el reloj corre.

Partido Popular (PP) Pablo Casado Isabel Bonig
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