Los pablistas amplían el control político en Podem para marcar perfil ante Puig y Oltra
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PILAR LIMA, NUEVA PORTAVOZ

Los pablistas amplían el control político en Podem para marcar perfil ante Puig y Oltra

La coordinadora, Pilar Lima, sustituye a Davó como portavoz en las Cortes. La dirección no forzará el recambio de Dalmau como vicepresidente, pero le pedirán alinearse con el partido

Foto: La coordinadora y nueva portavoz de Podemos en las Cortes Valencianas, Pilar Lima. (EFE)
La coordinadora y nueva portavoz de Podemos en las Cortes Valencianas, Pilar Lima. (EFE)

La nueva dirección de Podemos en la Comunidad Valenciana ejecutó este jueves el cambio en la portavocía de las Cortes Valencianas que venía buscando desde hace dos semanas. La coordinadora autonómica, Pilar Lima, sustituirá a la hasta ahora síndica Naiara Davó en un movimiento que ha convulsionado la vida interna de los morados y que tiene como objetivo elevar el control político sobre el grupo parlamentario con el fin de reorientar la estrategia de la formación, remarcar su propio perfil político y evidenciar las diferencias, cuando se produzcan, con respecto a los otros dos socios del Consell del Botánic, los socialistas que lidera Ximo Puig y la coalición Compromís que encabeza Mónica Oltra.

El grupo parlamentario de Unides Podem se reunió este jueves para proponer a la Mesa el nombre de la nueva síndica. Tras una semana de tensiones, declaraciones públicas y la espera de un recurso ante el comité de garantías que, en cualquier caso, no impedirá que se consolide el relevo, Davó, que ha estado respaldada por la mitad del grupo (los diputados Ferran Martínez, Beatriz Gascó e Irene Gómez), aceptó que uno de ellos cediese la firma a la propuesta de cambio en la portavocía para desahacer el empate y propiciar el cese y nombramiento mostrando a la vez la disconformidad.

Tras una discusión interna, al final terminaron por acatar los ocho parlamentarios la resolución, que salió adelante con el aval de Lima, Cristina Cabedo, Estefanía Blanes y que llegó a la Mesa con una única firma, la de Blanes. Rosa Pérez, 'consellera' de Trasparencia y representante de Esquerra Unida (EU-IU) se posicionó a favor del cambio en la portavocía en cumplimiento de los acuerdos internos de la coalición electoral, que otorgan a Podemos la facultad de designar al síndico parlamentario, según explicó. Fuentes de la dirección señalaron que durante la reunión se advirtió a los críticos que revolverse contra la elección de la portavoz podía tener consecuencias disciplinarias.

La nueva ejecutiva Lima, que ha mantenido un perfil bajo en el cruce de posiciones a través de los medios de comunicación, no ha cejado en su objetivo pese a la resistencia de la portavoz saliente. Davó, que perdió las elecciones internas por el liderazgo del partido el pasado verano, cedió finalmente a la presión no sin insistir públicamente en su discrepancia: "Los últimos días he estado intentado que volviéramos al consenso, a la unidad y a garantizar el mandato que nos habían dado las inscritas. Parece que frente a la irresponsabilidad y ambición de algunas, nosotras volveremos a ser las más responsables y cederemos una de las cuatro firmas para poder hacer efectivo el cese y el cambio para que Lima sea síndica mostrando así nuestra disconformidad por alejarnos del proyecto que nos habían dado nuestros militantes", señaló en declaraciones realizadas durante una entrevista en la televisión autonómica A Punt. "Tornarem més fortes", escribió después en su cuenta de Twitter insinuando que dará la batalla orgánica de nuevo cuando se abran los procesos.

El trasfondo de la pugna por la portavocía es un pulso interno por el control político y discursivo de Podemos en la Comunidad Valenciana. Alineados con la dirección actual que arropa a Pablo Iglesias a nivel estatal, Lima y su equipo, del que forma parte, por ejemplo, el director de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, Héctor Illueca, ya intentaron en 2017 hacerse con el control orgánico de una federación territorial que siempre ha ido algo por libre con respecto a Iglesias y su núcleo duro. Lima perdió contra Antonio Estañ, pero consiguió vencer en su segundo intento frente a Davó, que ha estado acompañada por personas que se han alejado del pablismo, como Alejandro Pérez, cercano a Ramón Espinar, exsecretario general de Podemos en Madrid.

Una de las incógnitas que queda ahora en el aire es qué pasará con el vicepresidente segundo de la Generalitat y 'conseller' de Vivienda, Rubén Martínez Dalmau, el representante de Podemos en el Consell que preside Ximo Puig. Dalmau respaldó a la portavoz saliente en el proceso orgánico y también ha declarado su disconformidad con el relevo en el grupo parlamentario. Mantiene sintonía con el barón socialista y una salida forzada podría desestabilizar el llamado Gobierno de Botànic, hasta el punto de que Puig le ha trasladado que no aceptaría una renuncia involuntaria.

No obstante, desde el entoro de Pilar Lima señalaron que no está en los planes de la cúpula autonómica propiciar el cambio de representante en el Gobierno autonómico. La intención es trazar una estrategia para el grupo parlamentario, remarcando posicionamientos políticos para ganar visibilidad aunque en ocasiones no coincidan con los del PSPV-PSOE y Compromís, y mantener la estabilidad en el ejecutivo poniendo en valor políticas públicas y gestión. Con todo, insisten en que el vicepresidente morado sí tendrá que acostumbrarse a coordinar planteamientos con la dirección, al contrario de lo que ocurría hasta ahora. Los pablistas creen que la formación estaba perdiendo espacio frente a socialistas y Compromís y admiten que la intención es trasladar a la Comunidad Valenciana la estrategia que Iglesias ya practica en el Gobierno central que preside Pedro Sánchez, donde el vicepresidente de Podemos no duda en hacer públicas parte de las diferencias políticas, "siendo leales con las decisones que se toman".

La cuestión es qué efecto tendrá sobre la imagen del Botànic y las perspectivas electorales del conjunto que otro de sus tres socios se lance a marcar territorio y ganar visibilidad. La crisis valenciana de Podemos llega en un momento en el que las relaciones de Ximo Puig y Mónica Oltra (y las del PSPV y Compromís) pasan por su peor momento, con altas dosis de desconfianza, agravios mutuos acumulados y una cada vez más evidente lucha por el control del relato político que podría tener consecuencias negativas para la coalición de izquierdas en la próxima convocatorias con las urnas.

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