Los hospitales de campaña valencianos no son el Zendal (y tampoco pretendían serlo)
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EL VIENTO EVIDENCIA SU PROVISiONALIDAD

Los hospitales de campaña valencianos no son el Zendal (y tampoco pretendían serlo)

La Generalitat contrató estas instalaciones como refuerzo de urgencia. La fuerza de la tercera ola y la polémica por el traslado de pacientes evidencian su provisionalidad

placeholder Foto: El hospital de campaña de Valencia, junto al Hospital La Fe. (EFE)
El hospital de campaña de Valencia, junto al Hospital La Fe. (EFE)

No. El viento no se llevó por delante uno de los tres hospitales de campaña comprados por la Generalitat para atender la sobre demanda de ocupación en los hospitales de referencia de las tres capitales de provincia de la Comunidad Valenciana. Las redes sociales se llenaron este domingo de memes, sátiras y críticas a la Conselleria de Sanidad después de que una veintena de pacientes leves de covid fuesen trasladados desde el hospital de campaña instalado junto al centro sanitario de referencia La Fe de Valencia hasta el viejo hospital del mismo nombre en el barrio de Campanar.

Las alusiones más exageradas hablaban de carpas levantadas por el aire. "España vio ayer cómo al terrible hospital de campaña se lo llevaba el viento", llegó a manifestar el portavoz de Ciudadanos, Toni Cantó, al tiempo que no pocos, empezando por el dirigente naranja, comparaban la situación de la instalación y su capacidad de atención de pacientes con el hospital de emergencias Enfermera Isabel Zendal construido por la Comunidad de Madrid. "Critican el Zendal pero su camping de tela no resiste ni el viento y tienen que evacuarlo. ¿Para cuando solicitar la colaboración con la sanidad privada? Prefieren la ideología a salvar vidas", añadía el senador por Valencia del Partido Popular y exvicepresidente del CGPJ, Fernando de Rosa.

Comparar el Zendal y el hospital de campaña es equipar un puente de Calatrava con uno de madera

Diez meses después del estallido de la pandemia, el suceso del traslado de pacientes dejaba una autopista abierta a las críticas de la oposición. Testimonios de uno de los internos recogidos por 'Las Provincias' reflejaban una situación de malestar entre el puñado de enfermos que, por primera vez desde que se puso en marcha, eran ubicados en la carpa por saturación del centro de referencia. «Es como dormir en un congelador, tapé agujeros con cinta porque entraba aire», explicaba uno de estos ingresados.

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

Fuentes de Sanidad admiten que la queja de algunas de las personas ingresadas estaba justificada porque como consecuencia del fuerte temporal, con vientos de más de 100 kilómetros por hora, una parte del sellado del suelo se desprendió dejando entrar el aire frío, provocando la bajada de la temperatura en el interior de la carpa y haciendo ineficaz el sistema de climatización. Desde el departamento que dirige la consellera socialista Ana Barceló justificaron los traslados por razones de "confortabilidad". La secretaria autonómica de Eficiencia y Tecnología Sanitaria, Concha Andrés, señaló: “El traslado se ha realizado por prudencia y tiene carácter preventivo y temporal”.

Desde de la empresa contratista, IDAT, filial de Hispano Vema, señalaron que los materiales de las carpas están preparados para resistir el doble de viento del que se produjo este fin de semana en Valencia, pero que eso no evita que al tratarse de instalaciones provisionales se muevan y sean ruidosas cuando fuera hay tempestad. "Son hospitales temporales, pensados para estancias de cinco días", indicaron.

Quizás el error de la Generalitat y su presidente, Ximo Puig, fue publicitar en exceso la construcción de una infraestructura que está lejos de ser un centro sanitario de primer nivel. Pero es cierto que nunca se concibió como tal y que se pensó con carácter provisional. Si se compraron las carpas y no se alquilaron fue por el deseo de tenerlas listas cuanto antes cuando arreciaba la primera ola y poder preservarlas para posibles emergencias futuras, como destrozos en alguna población costera por una DANA o un incendio grande que obligase a instalar las carpas para acoger enfermos o población temporamente sin techo, según la explicación que dio en su momento el 'president'.

Foto: Ximo Puig con el presidente de Ford Europa, Stuart Rowley. (EFE)

Esta es la gran diferencia con el proyecto de hospital de pandemias promovido por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Comparar el centro madrileño de emergencias, diana también de críticas por sus carencias de equipamiento y personal, con los hospitales de campaña valencianos es como equiparar el puente atirantado de Santiago Calatrava sobre la Ciudad de las Artes y las Ciencias, con sus sobrecostes y retrasos, con un puente móvil de madera para cruzar un río.

Los segundos no dejan de ser carpas desmontables reforzadas y dotadas de camas hospitalarias. Por ahora se están usando sin percances los de Alicante y Castellón. En Valencia, los enfermos volverán a sus pasillos cuando amaine el temporal, y según la previsión, solamente con cuadros clínicos que sean leves o para situaciones de preingreso y triaje. Por contra, el Zendal tiene vocación de permanencia. Además de ser es un centro sanitario concebido para dar apoyo a toda la red hospitalaria del Servicio Madrileño de Salud ante cualquier crisis sanitaria, albergará de forma permanente los centros coordinadores del Sermas y el Summa 112, el almacén central del Sermas y el laboratorio central de Salud Pública. Los hospitales de campaña tienen un coste conjunto de 11 millones de euros más otros cinco de suministros (las partes siguen negociando la liquidación por diferencias en el precio final), la infraestructura madrileña ha disparado su factura hasta casi 100 millones desde los 57 millones iniciales, casi siete veces más que los tres valencianos juntos.

Aún así, los defensores de Ayuso no han desaprovechado la oportunidad para poner las dos infraestructuras en un mismo nivel y han hecho de la crisis en Valencia por el temporal un arma para contrarrestar las críticas a la presidenta madrileña.

La Conselleria de Sanidad ha comenzado a trasladar pacientes a estos centros provisionales para no saturar los hospitales de referencia. Pero nunca podrán servir de colchón asistencial para caso más graves, pues no disponen ni de camas UCI para críticos ni de equipamiento médico para tratarlos. Para ello, pese a las manifestaciones de dirigentes populares, el departamento de Salud de la Generalitat tiene acuerdos con clínicas privadas a los que ha derivado ya 500 pacientes con otras patologías con el fin de liberar plazas públicas para el covid, el mejor síntoma de cómo la tercera ola está desbordando la red pública. En total hay ingresadas con diagnóstico positivo de covid 4.777 personas, la mayor crifra desde el inicio de la pandemia. Más del 60% de las camas UCI están ocupadas por enfermos de coronavirus. En las dos últimas semanas, desde el nueve de enero hasta el pasado 17 de enero, hasta 212 enfermos han pasado de centros públicos a privados, según estadísticas a las que ha tenido acceso El Confidencial. El Hospital 9 de Octubre (52), los centros IMED de Valencia y Elche (43 y 31) y el HI Medimar de Alicante (11) son los que más enfermos han recibido.

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