TRAS LA SALIDA DE LA CÁRCEL

El caso Erial cierra las puertas a Zaplana: su consultora no facturó un euro el año pasado

Decuria, la sociedad que el exministro empleaba para facturar a terceros al margen de sus salarios en Telefónica y Logista, no tuvo ningún ingreso desde su salida de prisión en febrero de 2019

Foto: Eduardo Zaplana, en una de sus visitas al juzgado. (EFE)
Eduardo Zaplana, en una de sus visitas al juzgado. (EFE)

El exministro de Trabajo y exportavoz del Gobierno de José María Aznar Eduardo Zaplana mantuvo congelada su consultora privada durante todo el año pasado pese a haber abandonado la prisión y recuperado la vida en libertad. El que fue presidente de la Generalitat valenciana entre 1995 y 2002 abandonó el 7 febrero de 2019 el penal de Picassent en el que estuvo nueve meses ingresado de forma preventiva por orden judicial. La magistrada instructora liberó al expolítico del Partido Popular después de haber completado una investigación de cuentas y sociedades en el extranjero y después de muchas presiones de la defensa y la familia, que alegaba razones humanitarias y la enfermedad de Zaplana, que recibe tratamiento periódico y seguimiento por una leucemia en teoría ya superada.

El regreso a la vida civil ha sido muy distinto tanto en lo personal como en lo profesional, si bien Zaplana no ha dejado de relacionarse en distintos ámbitos. Hace algunos días, sin ir más lejos, fue visto cenando con el diputado del PP por Valencia Luis Santamaría. Desde la salida de prisión, Eduardo Zaplana ha dedicado gran parte de su tiempo a la preparación de su defensa y a moverse entre Valencia y Benidorm. Según sus allegados, ya no tiene fijada su residencia habitual en Madrid y el seguimiento su enfermedad le obliga a estar tiempo en la capital de la Comunidad Valenciana. El Hospital La Fe es el centro en el que hizo su tratamiento y donde se ubica el equipo médico que le sigue.

Desde su detención, la consultora de Zaplana ha visto salir de sus cuentas casi medio millón de euros en efectivo e inversiones financieras

Su alejamiento de asuntos profesionales en un personaje conocido por su red de relaciones puede ser voluntario, pero el cierre de puertas es un clásico en la vida de los investigados, por más que sus allegados sostengan que ha recibido muchos apoyos en privado de empresarios y que mantiene a los mismos amigos. Esta suerte de aislamiento puede explicar que Decuria Consulting, la consultora que fundó en 2008 cuando abandonó la primera línea política y dejó el cargo de portavoz del PP en el Congreso, no haya facturado ni un solo euro durante el año pasado, según las cuentas firmadas por el propio Zaplana que acaban de ser depositadas en el Registro Mercantil.

La sociedad tiene como único administrador al exministro, después de que este revocase el nombramiento de una de sus hijas como administradora solidaria y trasladase el domicilio desde su casa en el paseo de la Castellana a la calle Alberto Alcocer de Madrid, donde la misma hija tiene una vivienda adquirida en febrero de 2012 tras haber recibido donaciones de sus padres por más de medio millón de euros, según su explicación. El año anterior, apenas había declarado 15.000 euros por rendimientos del trabajo.

La ausencia de ingresos de explotación no implicó que Decuria Consulting registrase gastos, lo que se tradujo en un resultado final de pérdidas por valor de 15.894 euros. Las cifras contrastan con los 304.000 euros que Zaplana facturó en 2017 con Decuria, el año anterior a su detención e ingreso en prisión. Unos ingresos que se añaden al salario que cobraba como asesor en Telefónica y sus emolumentos como consejero de Logista. Según la declaración de la renta que la familia ha incorporado a la causa por blanqueo de capitales, prevaricación y malversación en un informe de Ayuso Laínez & Monterrey, Zaplana ingresó en 2017 en total 744.562 euros, de los cuales 376.650 procedían de un reparto extraordinario de dividendos de Decuria Consulting.

La defensa del exministro alega con el informe patrimonial que entre 2001 y 2017 obtuvo unos ingresos totales de 9,6 millones de euros de forma lícita que explican tanto su elevado nivel de vida como las donaciones a sus hijas. Por contra, la jueza instructora y la Fiscalía Anticorrupción sostienen que Zaplana tuteló durante años el movimiento en cuentas en el extranjero de 11 millones de euros procedentes del cobro de comisiones a la familia Cotino a cambio de la adjudicación de concesiones eólicas y estaciones de ITV cuando era presidente de la Generalitat. Los investigadores, respaldados por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, apuntan además a que el expolítico introdujo fondos en España a través de una red de sociedades y de entregas de dinero no declarado.

Decuria seguía manteniendo al cierre de 2019 en su activo un total de 174.000 euros en inversiones financieras y efectivo. Una cantidad bastante inferior a los 618.000 euros que llegó a acumular en 2017. Es decir, desde el estallido del caso y su detención, la consultora de Zaplana ha visto cómo se esfumaba de sus cuentas casi medio millón de euros.

Comunidad Valenciana

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