EMINENCIA EN INMUNOLOGÍA

La lección del Nobel Hoffmann: "Los políticos deben apartarse y apoyar la investigación"

Galardonado en Medicina, Jules Hoffmann, reflexiona sobre el papel de los Gobiernos en la crisis del Covid. Señala que su gestión y los sistemas sanitarios explican las diferencias en la incidencia

Foto: Jules Hoffmann, premio Nobel de Medicina en 2011. (EFE)
Jules Hoffmann, premio Nobel de Medicina en 2011. (EFE)

Nació en Luxemburgo, se educó en Estrasburgo y en 2011 recibió el Nobel de Fisiología y Medicina por su contribución al conocimiento del sistema inmunológico a partir del análisis del sistema defensivo de saltamontes y moscas. Jules Hoffmann es una eminencia en el campo de la inmunología y este viernes ha participado en una rueda de prensa por videoconferencia convocada con motivo de una nueva edición de los Premios Jaume I que otorga la Fundación del mismo nombre, con sede en Valencia, y de cuyo jurado forma parte. En los próximos días está previsto que sus integrantes deliberen sobre las nuevas candidaturas a los galardones.

En su intervención, Hoffmann lanzó un mensaje inequívoco sobre la forma de gestionar la pandemia del coronavirus: "Lamento mucho determinadas actitudes de políticos de países fuertes e importantes. Los políticos deberían apartarse y no politizar este tema. Su papel debería ser apoyar a la investigación y todos los intentos que se están haciendo por resolver el problema".

El científico se mostró relativamente optimista sobre el futuro de la pandemia al señalar que nunca antes en la historia de la medicina ha habido tanto progresos en un periodo tan corto de tiempo a la hora de buscar curas y tratamientos a una enfermedad. Pero a la vez aseguró que, a la espera de la llegada de vacunas efectivas, la "mejor manera de bloquear" el virus es bloquear la "tranmisión entre personas, evitar celebraciones, ser muy cuidadosos". "Lo decía Hipócrates en el año 400 antes de Cristo: si ves venir una peste apártate lo más rápido que puedas y vuelve lo más tarde que puedas a ese lugar".

Sobre las razones de la distinta incidencia que el virus ha tenido en cada país, el premio Nobel la atribuye a la forma de gestionar la pandemia, a razones de índole política y a la configuración de los sistemas sanitarios, principalmente. "Pensábamos que los franceses estábamos más preparados que Alemania y ahora eso ya no está tan claro. El impacto también se debe a decisiones políticas. China, por ejemplo, tiene un sistema de salud muy diferente al nuestro".

GRAFCVA8639. VALENCIA, 16 10 2020.-. El Premio Nobel de Medicina 2011 Jules Hoffmann biólogo especialista en el sistema inmune, ofrece una rueda de prensa por videoconferencia con motivo de la nueva edición de los Premios Rey Jaime I. EFE Manuel Bruque
GRAFCVA8639. VALENCIA, 16 10 2020.-. El Premio Nobel de Medicina 2011 Jules Hoffmann biólogo especialista en el sistema inmune, ofrece una rueda de prensa por videoconferencia con motivo de la nueva edición de los Premios Rey Jaime I. EFE Manuel Bruque

Sobre el debate entre confinamientos y restricciones de la libertad individual, Hoffmann pone el ejemplo de los toques de queda decretados en Francia, que han generado una discusión similar a la que existe en España. Sin embargo, cree que la clave es encontrar "un equilibrio" y entender que las restricciones tienen un carácter temporal y están dirigidas a frenar la transmisión. "En Francia, el toque de queda se prevé de cuatro semanas. No me preocupan las restricciones de libertades porque sé que son transitorias", insistió.

El doctor Hoffmann se mostró convencido de que la lección de la pandemia es la necesidad de establacer una colaboración muy sólida entre países tanto en el ámbito político como científico. "Ha ocurrido dentro de la Unión Europea, que ha reaccionado muy bien a estas necesidades. También con Estados Unidos. Y, aunque menos, pero también hemos tenido colaboraciones con China".

El biólogo franco-luxemburgués, nacido en 1941, mostró una actitud positiva sobre la llegada de las vacunas. A su juicio, comenzarán a estar disponibles a partir de la próxima primavera o, como tarde en julio. Informó de que en China miles de sanitarios están siendo vacunados ya, como ocurre en la región de Guandong. "Mis contactos allí dicen que las perspectivas son positivas. Una de la vacunas de China ha pasado ya a la fase tres de eficiencia y toxicidad. Yo creo que en cuatro o cinco meses tendremos datos suficientes, espero que tengamos la vacuna, si no en primavera, antes de julio", dijo tras afirmar que no teme que la competencia entre empresas y la celeridad de las investigaciones supongan un riesgo. “La competencia significa que todos están en la misma carrera y en la misma dirección, gracias a ello se llega a productos más seguros y a una calidad más alta. Si una vacuna fuera ineficiente, podría producir un efecto irrecuperable en el prestigio”. ​

En cualquier caso, señaló que el virus del covid-19 no es igual que otros patógenos, en el sentido de que su cubierta proteínica interactúa con receptores tanto de células sanguíneas como respiratorias. “En el caso de las sanguíneas el problema es que puede tener efectos negativos sobre otros sistemas, como el renal, el olfato, etc. y es peligrosa esa interacción, lo que quiere decir que este virus puede prosperar dentro del sistema sanguíneo y respiratorio”, explicó.

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