SE HA DESMARCADO DE LA CENTRAL DE ILLA

En el búnker anticovid de la Generalitat: por qué Valencia va por libre en las compras

La Comunidad Valenciana se desmarca de la central de compras del Ministerio de Sanidad para poder contratar con pymes y monta su reserva estratégica y un concurso de 240 millones

Foto: María José Mira, en uno de los pabellones de Feria Valencia, supervisando material sanitario. (Pau Llorca)
María José Mira, en uno de los pabellones de Feria Valencia, supervisando material sanitario. (Pau Llorca)
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Un trasiego de carretillas mecánicas llama la atención al acceder a uno de los pabellones de Feria Valencia. Al tiempo que trabajan los operarios, una pantalla contabiliza con un 'software' creado al efecto cada entrada y salida de material y el grado de cumplimiento de los pedidos diarios en el servicio de entregas. Filas infinitas de cajas de cartón repletas de mascarillas, buzos, batas sanitarias, gafas y pantallas y otros equipos de protección se apilan formando pasillos en estos almacenes gigantes, acostumbrados a albergar expositores comerciales y moquetas de quita y pon antes de que la pandemia del coronavirus estallase para cambiar de golpe nuestra normalidad.

La escena se produce en el búnker que guarda productos a los que hace muy pocos meses nadie daba apenas importancia y hoy sirven de barrera para evitar el contagio de una enfermedad que se ha cobrado miles de vidas en España y cerca ya de un millón en todo el mundo. En los pabellones de Feria Valencia, ha creado la Generalitat valenciana una reserva estratégica que calcula que es suficiente para atender durante seis meses la demanda de material sanitario con niveles de contagios similares a los de abril o mayo de este año. Aquí se guardan a fecha del pasado viernes 17 millones de mascarillas, 700.000 batas, 75.000 buzos, siete millones de guantes, cinco millones de calzas, 850.000 gorros y 9.000 delantales. Hay encargados y a la espera de recepción otros cuatro millones de batas, 125.000 buzos, 750.000 calzas, 400.000 delantales, un millón de gorros, 93 millones de guantes y 25 millones de mascarillas.

La Administración autonómica lleva ya gastados cerca de 200 millones de euros con proveedores nacionales, chinos y europeos, y se ha marcado como objetivo ser capaz de mantener permanentemente esa reserva reponiendo todo lo que vaya saliendo conforme lo reclamen los hospitales, centros de salud y el resto de la red de establecimientos sociosanitarios vinculados a la Administración autonómica. Funciona como un depósito de agua estable, en el que el nivel siempre es el mismo porque las entradas compensan las salidas. Esa es al menos la teoría.

Búnker sanitario de la Comunidad Valenciana contra el covid-19

En su estrategia de compras, el Consell del Botànic ha tomado una decisión no exenta de riesgos. Desmarcarse de la central de compras organizada por el Ministerio de Sanidad y crear su propio acuerdo marco con la licitación de nuevos contratos en el próximo año con una reserva de crédito de hasta 240 millones. Es la única autonomía que lo ha hecho, por considerar que los requisitos impuestos por el departamento de Salvador Illa imposibilitaban la concurrencia a los concurso de pequeñas y medianas empresas con las que la Generalitat ya estaba colaborando. "Cuando vieron que íbamos en serio con lo de que no entrábamos, hablaron Illa y Ximo Puig, y el ministro lo entendió. El acuerdo marco del ministerio restringe totalmente la participación de las pequeñas y medianas empresas", explica la comisionada de Presidencia de la Generalitat para la coordinación de compras, María José Mira, un puesto creado expresamente en el Gobierno autonómico para atender las necesidades logísticas de la pandemia.

Pequeñas empresas del textil han reorientado producción y han creado UTE para pujar por los concursos convocados por la Generalitat

Mira enseña los pasillos interminables de cajas de material de Feria Valencia como si fuera la ejecutiva responsable de garantizar las referencias en los lineales de una cadena de supermercados. Explica las fichas de cada producto, los procedimientos de contratación, cómo la autonomía pasó de fletar aviones a importar material por barco para rebajar costes cuando la curva de contagios comenzó a bajar y se relajaron las Urgencias… Ella ha sido la encargada de tutelar la puesta en marcha de un sistema logístico en tiempo récord del que se nutren las distintas áreas de salud valencianas. Admite que seguirá contratando con proveedores chinos, aunque la existencia de la reserva permite ahora planificar con más tiempo y contratar esos envíos marítimos con contenedores. No obstante, la decisión de ir por libre en las compras se explica por el deseo de promocionar la industria local, un objetivo cuyo éxito podrá evaluarse cuando se adjudiquen los contratos y se contrasten tanto la calidad del servicio como los precios a los que se va a pagar.

La pantalla de control logístico que controla los pedidos, entregas, entradas y salidas del material sanitario.
La pantalla de control logístico que controla los pedidos, entregas, entradas y salidas del material sanitario.

Es evidente que la Generalitat ha preferido rebajar exigencias en un sector delicado, como es el de la protección de la salud, pero Mira asegura que todos los productos seleccionados a sus proveedores están homologados y certificados conforme a la legislación y a través de institutos tecnológicos como Aitex o Itene.

El lunes acabó el plazo de presentación de ofertas (en el caso del Ministerio de Sanidad, fue hace tres semanas), con más de 130 propuestas recibidas para los 16 lotes que componen la licitación. La Generalitat está en fase de valoración. Todo el sector quiere participar: en muchos casos, son los mismos proveedores que pujan por los contratos por valor de 2.400 millones del Gobierno central. La diferencia es que en el acuerdo marco valenciano han encontrado una ventana pymes que no tenían capacidad para cumplir los requisitos de entrada trazados por el departamento de Salvador Illa.

Entre las exigencias, figuraba que el volumen anual de negocios de pasados ejercicios fuera igual o superior al valor estimado de los lotes a los que se presenta una oferta, algo inalcanzable para los industriales modestos. También se requería experiencia en suministros realizados en los tres últimos ejercicios por importe igual o superior al valor estimado del lote en liza. Esto cerró la puerta a los aspirantes de pequeñas empresas textiles, que llevan años tratando de sobrevivir en un mercado globalizado y que han reorientado parte de su negocio a la producción de material sanitario como consecuencia de la pandemia. En la licitación valenciana, la solvencia exigida es de apenas el 1% del importe del contrato y no se requiere fianza, tampoco hay barrera de entrada por experiencia y el requisito básico es que se cumpla el pliego de prescripciones técnicas.

"La intención es buena. Ahora hay que vigilar que no acaben colándose los mismos productos chinos pero más caros, o que haya gente que en realidad no esté haciendo más que de intermediaria", señala un alto cargo de la Generalitat.

Cajas con material fabricado por los productores locales Marie Claire y EMO.
Cajas con material fabricado por los productores locales Marie Claire y EMO.

La resolución de los concursos dirá si han aparecido los aventureros o intermediarios avezados en busca del beneficio rápido o si los precios se descontrolan, pero al abrigo de este acuerdo, empresas textiles locales se han agrupado para crear uniones temporales y poder pujar por los lotes de la Generalitat. El pasado mes de agosto, las firmas Mila-Rosa y Casa Mediterránea, de Ontinyent, Pro Safe Plus, de Elche, Aupa Hogar SL, de Albaida, y Uniformidad Laboral Barbera, de Ayora, anunciaron la creación de la UTE Prosan Medicare para fabricar conjuntamente productos sanitarios destinados a cubrir necesidades de protección contra la pandemia. La finalidad es ganar tamaño para concurrir a algunos de los lotes licitados por la Generalitat valenciana.

Los requisitos del acuerdo marco de Salvador Illa no permitían concurrir a las pymes sin experiencia. Pero la decisión de la Generalitat es arriesgada

No han sido los únicos. Desde la Administración autonómica, se cuenta con que la histórica Marie Claire, con sede en Borriol (Castellón), acelere la reconversión de parte de su estructura productiva para entrar en los contratos. La empresa atraviesa por dificultades económicas y la fabricación y venta de productos textiles sanitarios se perfila como única alternativa que evite un concurso de acreedores, más pérdidas de empleo y la intervención de la Generalitat, que le ha dado apoyo financiero. Los gestores de la marca se están jugando su continuidad.

Los últimos en sumar fuerzas han sido un grupo de empresarios entre los que figura Càndid Penalba, propietario de Cotoblau y presidente del Consejo Intertextil Español. Su empresa se ha unido a Belpla, Funcotex, TST y Vayoil Textil, de Ontinyent, y Cándido Penalba SL, de Albaida, para crear La Vall Blanca, una UTE que ha presentado ofertas a los lotes. Se trata de firmas dedicadas a la fabricación de tejidos o a suministrar textiles para hogar o para hoteles. Algunas ya están fabricando y vendiendo mascarillas a cadenas de supermercados como Consum, con fuerte presencia en la franja mediterránea.

"Hemos dado una oportunidad a los clústeres locales sin saltarnos la ley de contratos", dice la comisionada de compras, María José Mira

"Los requisitos del ministerio eran muy exigentes. Pedía muchas garantías, como tres años de experiencia en suministro de este tipo de productos al sector público o licencias definitivas de la Agencia del Medicamento (AEMPS). Nosotros tenemos las provisionales que nos dieron cuando se decretó el estado de alarma y no llegábamos a tiempo. Eran muchas trabas. Al desmarcarse la Generalitat del acuerdo marco, creo que intenta facilitar que puedan acceder pymes valencianas", explica Penalba en conversación con El Confidencial.

Empresas como Cotoblau, Belpla, Funcotex, TST y Vayoil Textil se han unido bajo la marca La Vall Blanca para pujar por los contratos

Pese a las buenas intenciones, nada evita que puedan pujar a los lotes de la Generalitat grandes proveedores europeos e incluso chinos. El gran reto de las UTE locales creadas para tratar de impulsar una industria local es ser capaces de competir en precios con el material que llega de China. Aun así, otra de las diferencias con el acuerdo marco del Ministerio de Sanidad es que, al tratarse de una contratación por la vía de emergencia, la Generalitat puede saltarse la barrera del precio como primer criterio de adjudicación y poner en valor la proximidad del proveedor y su capacidad de atender picos de demanda inmediatos en el caso de que se disparen los contagios y crezcan las necesidades de material de protección. "Es la forma que tenemos de respaldar a los clústeres locales sin saltarnos la ley de contratos", señala María José Mira.

"Hemos invertido mucho en eficiencia y modelos de producción y tenemos precios competitivos. Quizá no podamos competir con un gigante o con los chinos, pero si se valora la rapidez del servicio y la entrega de series cortas rápidas, podemos hacerlo", explica Penalba.

"El acuerdo marco va a permitir que las pequeñas y medianas empresas puedan participar. Lo que hemos hecho no es sino seguir la recomendación de la Comisión Europea relativa al uso en el ámbito de la contratación pública en situación de emergencia relacionada con la crisis del covid, en la que se establece, entre otras medidas, el fomento del mercado local con la aparición de nuevos proveedores", añade Mira. Algunos lo llaman proteccionismo, pero en la memoria está muy cerca el apagón de material que hubo en las primeras semanas de la pandemia y la evidencia de la dependencia de los suministros chinos.

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