No solo son socorristas, son mucho más

24 horas con el 'Equipo A' de los rescates en zonas rocosas y acantilados de España

Desde hace 13 años, la Cruz Roja tiene la concesión de playas de Jávea. En ese periodo, nadie ha muerto por ahogamiento y encima se han convertido en una referencia en rescates en zonas rocosas

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—Lima 88-1, de lima 88-5. Urgente.

—Adelante para lima 88-1.

—Necesitamos apoyo para una intervención en un incendio en un local.

—Recibido para lima 88-1. En camino.

Son las 10:00 de la mañana y Javier Server (Dénia, 1986) ya ha recibido el primer aviso. Es el coordinador de Cruz Roja Jávea desde hace once años y, en ese tiempo, ha conseguido convertir la organización en una auténtica referencia a nivel nacional, e incluso a nivel internacional debido a su experiencia en rescates en zonas rocosas y acantilados. "Detrás de País Vasco, esta es de las zonas más rocosas y peligrosas. Lo que pasa es que en el País Vasco hay más conciencia marítima. Aquí no. Aquí hay muchos accidentes", explica mientras se sube al Romeo, un vehículo 4x4 con el que se mueve en cuanto le reclaman por alguna de las dos radios que siempre lleva encima, enganchadas en el pantalón, conectadas a la COA (Centro de Operaciones de Alicante) y a la Policía Local de Jávea. Con la sirena sonando incesantemente, conduciendo a toda velocidad y cogiendo el mayor número de atajos posibles para llegar cuanto antes, se dirige hacia la zona del Arenal, en la que se ha producido un incendio en un local de 'fish and chips'.

Es verano, agosto, para ser más exactos. Y fin de semana. Aunque este pueblo al norte de Alicante tiene poco más de 27.000 habitantes, en verano puede llegar hasta triplicarse la población. "El problema no es la gente de aquí, que sabe leer el mar. El problema es el turista que viene un fin semana y piensa que en el Mediterráneo se puede hacer de todo", explica Server, mientras no deja de mirar a la carretera porque está conduciendo en dirección contraria por el paseo principal del pueblo al ver que varios vehículos le obstaculizan el paso.

Javier Server, junto al 4x4. (B. Tena)
Javier Server, junto al 4x4. (B. Tena)

Cada vez que llega el fin de semana temen lo peor, por lo que aumentan el personal de guardia y las horas. "Llegan aquí, cogen una embarcación, kayaks o motos de agua y ahí comienzan los problemas", señala y recuerda como casi a diario tienen que rescatar a alguien de algún barco con lesiones, amputaciones o fracturas. En cuanto reciben un aviso de este tipo, Server o alguien del equipo se sube rápidamente a una moto de agua o a la lancha tripulada por Lola, la patrona que la lleva con tanta agilidad que parece que se tratase de una etapa del Dakar. Se acercan rápidamente a la zona del accidente por mar y una vez allí, evalúan a través de la Escala de Glasgow las condiciones en las que se encuentra la víctima: si está consciente, si no, si reacciona a estímulos visuales, si responde a preguntas…

"Primero la vida, luego el órgano y después la función", recuerda Server justo antes de bajarse del coche y coger el llamado 'botiquín de asalto' o 'de guerra' para acercarse a la zona del incendio. Dentro llevan todo lo necesario para un caso de emergencia vital, como un balón de resucitación, sueros para frenar hemorragias masivas o incluso torniquetes. "Es algo que había caído en el olvido entre los equipos de emergencia, pero desde hace unos años el torniquete está de nuevo a la orden del día", explica y se acerca rápidamente al local.

La Policía ya está en el incendio, junto a uno de los socorristas de la Cruz Roja, que es quien ha dado el aviso por radio al ver desde la playa una lengua de humo salir entre los edificios. La estación de Bomberos más cercana está en Dénia, a 10,3 km, por lo que suelen tardar entre 10 a 20 minutos en llegar. Mientras tanto, Protección Civil, Cruz Roja y Policía trabajan conjuntamente para evacuar a las personas que quedan dentro, acordonar la zona y atender a quien haya podido inhalar humo. Una vez llega el cuerpo de bomberos, comienzan las tareas de extinción y la cosa parece calmarse. "La colaboración entre todos los cuerpos de seguridad es absoluta", comenta Gero, uno de los técnicos de emergencia sanitarias o TES que llevan la ambulancia de la Cruz Roja.

Habitualmente, mientras Server espera los avisos desde la sede de la organización que está en el pueblo de Jávea, tiene a su equipo repartido por las playas, además de tres ambulancias siempre sobre el terreno, dos motos de agua y dos embarcaciones. En total, en temporada alta, hay unas 40 personas de guardia desde las 10:00 hasta las 20:00 horas, aunque él siempre está localizado en el móvil. "Debemos registrar un tiempo de respuesta menor a 15 minutos, por lo que yo siempre estoy localizable por si acaso. De día o de noche", recalca.

No solo se dedican a rescates acuáticos, sino que también cubren accidentes de tráfico, suicidios, violencia de género y la llegada de pateras

No obstante, no solo se dedican a incendios o rescates acuáticos de traumatismos, sino que también cubren accidentes de tráfico, suicidios, casos de violencia de género, inundaciones e incluso la llegada de pateras. "Esta semana han llegado 9 inmigrantes a la Playa de Torre Ambolo y unos 40 en total en toda la provincia de Alicante. Pero es un tipo de inmigración diferente a la que ocurre en Italia o en el sur de España", explica Server y cuenta que llegan en varios pequeños barcos a diferentes costas.

"Llegan indocumentados aunque con móvil. Tras dejar la barca, los testigos afirman que se cambian de ropa, se perfuman y se adentran en las zonas pobladas para pasar desapercibidos", recuerda. Aun así, siempre son localizados y la Cruz Roja se encarga de darles la primera asistencia médica, un kit de limpieza y alimentos porque suelen llegar deshidratados. Tras ello, pasan a disposición policial que en este caso se encarga la Guardia Civil de Jávea, que intenta descubrir quiénes son, de dónde proceden y si son menores de edad.

24 horas con el 'Equipo A' de los rescates en zonas rocosas y acantilados de España

Con el incendio del 'fish and chips' ya controlado, la conversación es de nuevo interrumpida por un aviso de radio y esta vez hay poco tiempo de reacción: hay una niña algo desorientada en una de las playas y está siendo atendida por uno de los socorristas. Server vuelve a subirse al 4x4 y de nuevo con las sirenas recorre la vía principal hasta llegar a la Playa del Benissero, de piedra y rocas. Casi simultáneamente llega la ambulancia con dos TES. Los tres entran en la pequeña caseta de los socorristas y se encuentran con la niña sobre la camilla. Es británica, está acompañada por su padre y está perdiendo la consciencia.

Pautas a seguir para evaluar a la víctima a través de la Escala de coma de Glasgow. (B. Tena)
Pautas a seguir para evaluar a la víctima a través de la Escala de coma de Glasgow. (B. Tena)

"Buenos días, ¿cómo estás? ¿Cómo te llamas?", le pregunta amigablemente Server, que tiene como norma que la víctima solo tenga una referencia, una persona que le hable, que suele ser el primero que llega. Las preguntas, aunque parecen aleatorias, son para comprobar la situación de la niña, además de para relajar a los familiares. "Si tú relajas a la víctima, ya tienes medio rescate hecho", cuenta y recuerda como una vez fue a rescatar a una chica que se había fracturado la pierna en un accidente con motos de agua al lado de la zona rocosa del Cabo de San Antonio.

Estaba tan en 'shock' que le clavaba las uñas, le gritaba, le empujaba… Mientras él le preguntaba sobre sus vacaciones, su trabajo y sobre sus planes en Jávea, iba colocándole la férula en la pierna y el collarín para inmovilizarla. "Es fundamental colocarle bien el material de trauma, la 'dama de Elche', la araña, transportarles de manera segura en la camilla flotante, manejar con cuidado la moto de agua o lancha porque las olas pueden empeorar la fractura… tienen que llegar al hospital en las mejores condiciones posibles para que luego los médicos actúen", señala y con un gesto indica a los TES que traigan la camilla para transportar a la joven al hospital, ya que los indicadores de prensión arterial y de azúcar en sangre no son nada alentadores.

"Sentirse bien en el agua es fundamental. El mar es su oficina a partir de ahora", recalca el coordinador de Cruz Roja Jávea

Sin margen para contemplaciones, la radio vuelve a sacarle de aquel lugar. Los compañeros de la Cala de Portixol le avisan que una embarcación se está hundiendo con al menos 7 tripulantes a bordo. Mientras una de las socorristas del puesto presencial que la Cruz Roja tiene allí coge la moto de agua y se acerca para rescatarles, el coordinador está de camino en el Romeo a través de complicados caminos montañosos de un solo carril, pero de dos direcciones.

Todo socorrista en España necesita formación en primeros auxilios y socorrismo acuático. En este caso, Server, que es también profesor, ha estructurado el curso en dos meses de clases de lunes a sábado con un total de 140 horas de formación, algo que dista mucho en la comparativa con otros centros de formación. Tras un primer periodo con solo clases lectivas, luego se les lleva a la piscina para que se olviden de cómo nadaban hasta entonces. "El socorrista debe nadar mirando siempre hacia el frente, no hacia abajo".

El equipo preparándose para salir a un rescate. (B. Tena)
El equipo preparándose para salir a un rescate. (B. Tena)

Una vez superada esta etapa, comienzan a hacer ejercicios en las playas cuando hay bandera roja, que indica la completa prohibición del baño porque supone un riesgo alto para la vida. Tras completar el curso, hacen el examen provincial (teórico y práctico) y suelen registrar las notas más altas. "Sentirse bien en el agua es fundamental. El mar es su oficina a partir de ahora", recalca mientras se adentra en la zona de aparcamiento de la Cala del Portixol que está abarrotada de coches y farfulla entre dientes: "A ver cómo salimos de aquí si tenemos una emergencia o que evacuar a toda esta gente".

Ya en playa, la responsable, Aine Sentous (Jávea, 1992), le explica que en cuestión de un minuto la embarcación ha desaparecido y que está en el fondo del mar. "Un barco que estaba al lado se ha ofrecido a llevar a los tripulantes al puerto porque ahí estaba su familia y se han ido", explica mientras señala la zona en la que se puede atisbar los restos del barco. "Habrá que balizarlo para que otra embarcación no choque", indica el coordinador y contacta con Salvamento Marítimo para que vayan a retirarlo por el riesgo que supone para el medio ambiente.

Sentous es una de las responsables con las que cuenta la Cruz Roja. Debe haber uno en cada playa y el nivel de especialización es mayor que el de socorrismo. "Muchos de ellos vienen aquí en verano a trabajar, pero luego en invierno son enfermeros, médicos o están opositando a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado", señala Alberto Tenreiro (Dénia, 1986), el segundo coordinador de la organización a cargo de la zona de Jávea. En el caso de Sentous, está preparando las pruebas de bombero. "Suelen estar con nosotros unos cinco años y luego pasan a ejercer otra profesión", señala Tenreiro, mientras Server apostilla: "Nosotros somos la cantera de los cuerpos de emergencia".

¿Y por qué son una referencia en España? Server, que creció a caballo entre la Cruz Roja Dénia y el SAMUR, tiene todos los protocolos de rescates de trauma tipificados, sobre todo en rescate en cuevas, acantilados, agua y superficies rocosas. Tanto es así, que ya ha hecho intercambios con otros cuerpos de emergencia en Canarias y Galicia, e incluso en los últimos años le han pedido desde Suramérica plazas para enviar a los 'guardavidas' a aprender con ellos.

Lola, la patrona. (B. Tena)
Lola, la patrona. (B. Tena)

Es el caso de Salva y Gastón, "los delfines de Maldonado", como les llaman de broma. El entrenamiento en Uruguay, de donde proceden, es completamente diferente. Pasan un año en el agua y se mueven como auténticas sirenas, pero les falta la formación específica de rescate. "Es un proyecto en fase super beta aún, pero ya hemos tenido a gente de Argentina, Colombia y ahora Uruguay", cuenta.

Son las 17:30 horas y Server ha quedado con algunos de su equipo para hacer una simulación, es decir, llevarles sobre el terreno, con una víctima ficticia y dejarles actuar para que vayan conociendo la geografía en profundidad, las dificultades que presenta la roca y el uso de los materiales de trauma, porque "la formación es continuada". Esta tarde toca en la Cueva Dels Orguens, justo debajo del Cabo de la Nao.

Es fundamental que sepan cómo reaccionar ante un accidente así, con varios heridos, con gritos por parte de mucha gente

Llegan a la zona en lancha desde la Cala Granadella, pero, en cuanto se acercan a la entrada de la cueva, deben seguir a nado ya que el fondo marino podría romper el motor. Todos tienen que llevar neopreno porque como media en un rescate se suele pasar 1 hora y media en el agua. Como los desprendimientos son muy frecuentes en esta zona, Server también reparte cascos de escalada.

La víctima, en esta ocasión, es un compañero, pero al que le ha dado indicaciones de qué lesiones debe presentar y cómo actuar. Lo primero es evaluar el nivel de consciencia del varón y las heridas. Para ello, dos socorristas van de avanzadilla mientras otros dos preparan el material y entran con él cuando los compañeros les avisan por radio. Suelen trabajar en grupos de cuatro ya que deben cubrir cada esquina del cuerpo una vez que lo suben a la camilla acuática.

Cueva Dels Orguens. (B. Tena)
Cueva Dels Orguens. (B. Tena)

Lo primero es inmovilizar el cuello y más tarde se debe poner la férula de vacío, unos plásticos que se adhieren a la piel con unas bolitas de porexpan que se inflan y hacen efecto vacío para que el miembro quede totalmente inmovilizado durante el rescate. Mientras que los chicos intentan descubrir a base de prueba y error cómo mantenerse estables en las rocas húmedas o cómo colocar el tablero espinal sin poder levantar a la víctima y con la complicación de que la superficie no es lisa, Server les apremia cronometrando el ejercicio, hablando, distrayéndoles para que sientan la presión de una situación real.

"Es fundamental que sepan cómo reaccionar ante un accidente así, con varios heridos, con gritos por parte de mucha gente… que no se queden paralizados y que sepan hacer la maniobra de reanimación cardiopulmonar o RCP a la perfección", explica, mientras les dice que en 15 segundos el cuerpo debe estar en el agua.

Momento del rescate en el interior de la cueva. (B. Tena)
Momento del rescate en el interior de la cueva. (B. Tena)

Tras muchas idas y venidas, consiguen sujetar la víctima a la camilla y llevarla fuera de la zona de peligro donde les espera Lola en la lancha. El oleaje y las fuertes corrientes complican la faena, pero es algo con lo que tienen que aprender a lidiar. Subir la camilla a la embarcación es el siguiente obstáculo, pero lo consiguen y Server se arranca en aplausos. "Muy bien chicos, lo habéis hecho muy bien", afirma antes de aclarar que estaba grabando todo con una GoPro y que revisarán las imágenes la próxima semana para ver en qué han fallado.

Con el ocaso ya sobre el Montgó, la montaña de 753 metro de altura que convierte los atardeceres de esta zona en únicos, el coordinador vuelve a la base para recoger y hacer el inventario de las asistencias en las que han intervenido ese día. Mientras sube los datos a la web interna, recuerda que en los 13 años que la organización lleva teniendo la concesión de las playas de este pueblo no se ha producido ni una sola muerte por ahogamiento y reflexiona: "Sabemos más del espacio que del fondo marino".

El equipo de rescate sube a la víctima a la lancha. (B. Tena)
El equipo de rescate sube a la víctima a la lancha. (B. Tena)

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