LOS MORADOS TENSIONAN LA NEGOCIACIÓN

Ximo Puig y Oltra ampliarán más del 20% el Gobierno valenciano para encajar a Podemos

Las exigencias de los morados retrasan el acuerdo para la segunda edición del Botànic. Negociadores de PSPV y Compromís ven no realistas algunas de las propuestas de Podemos

Foto: Ximo Puig (PSPV), Mónica Oltra (Compromís) y Martínez Dalmau (Podemos), en las Cortes Valencianas. (EFE)
Ximo Puig (PSPV), Mónica Oltra (Compromís) y Martínez Dalmau (Podemos), en las Cortes Valencianas. (EFE)

Si hay una cosa que se da por segura, es que habrá un nuevo acuerdo de izquierdas en la Comunidad Valenciana. Las elecciones autonómicas del pasado 28 de abril arrojaron una nueva mayoría de fuerzas progresistas, aunque con una mayor ventaja del PSPV-PSOE (27 escaños) sobre Compromís (17) y Unidas Podemos-Esquerra Unida (8). El tripartito disfruta de tres escaños por encima del bloque de la derecha, que componen PP, Ciudadanos y Vox, de forma que se da por descontado que el actual 'president' no tendrá problemas para ser investido una nueva legislatura en un pleno fijado inicialmente para el próximo 12 de junio en las Cortes Valencianas.

Pero el mejor resultado de los socialistas y la consolidación de su presidencia en esta segunda temporada del llamado Consell del Botànic no evitarán que Ximo Puig tenga que compartir plenario y toma de decisiones todavía más de lo que lo hizo la pasada. Podemos, que perdió cinco diputados el 28-A, sigue siendo clave para conformar mayorías y, al contrario que en 2015, quiere tocar poder en esta ocasión, ganar visibilidad y aplicar sus políticas, una vez constatado que el rol de 'Pepito Grillo' practicado hasta ahora no le ha servido ni para optimizar las críticas ni para apuntarse los logros. Al igual que Pablo Iglesias con Pedro Sánchez en el Gobierno central, el candidato podemista en la Comunidad Valenciana, Rubén Martínez Dalmau, exigió desde el primer día entrar en el Govern autonómico respaldado por su partido, del que Antonio Estañ es secretario general, y por su socio de EU.

La previsión es aumentar al menos en dos las 10 carteras del primer Consell del Botànic de 2015. El PSPV quiere mayoría y Compromís, no perder cuota

Al contrario que Sánchez, que maniobra para quitarse de encima a Iglesias, Ximo Puig y Mónica Oltra han aceptado desde el primer momento la entrada de Podemos en el Ejecutivo. El problema es que la incorporación obliga a hacer nuevos equilibrios en el reparto de poder. Y como ninguno de dos quiere perder cuota, la integración no se hará por la vía de la cesión de espacios (aunque, inevitablemente, sí de competencias) sino por la de la ampliación. Fuentes de todos los partidos integrados en la comisión negociadora del nuevo Gobierno dan por descontado un incremento de 'conselleries' de al menos el 20% con respecto al anterior Gobierno regional, lo que acarreará inevitablemente un crecimiento de altos cargos y del gasto en cuadros de confianza, si bien no en la misma medida, pues secretarios generales y directores generales se redistribuirán en los departamentos de nueva creación.

La comisión negociadora del Botànic, en la reunión celebrada en la sede de Podemos en Valencia.
La comisión negociadora del Botànic, en la reunión celebrada en la sede de Podemos en Valencia.

El primer Consell del Botànic nació marcado por la austeridad que recomendaba el cambio político tras dos décadas de excesos del Partido Popular. Se configuró un Ejecutivo de 10 carteras, incluyendo la presidencia de Puig y la vicepresidencia de Oltra. La nueva alineación que se baraja ahora estará marcada por la inflación. El PSPV quiere ser mayoritario en este tridente político, como lo es en el Parlamento autonómico, y se reserva un mínimo de seis carteras. Otras cuatro para Compromís y dos 'conselleries' para Podemos y Esquerra Unida es la arquitectura mínima que hay encima de la mesa, es decir 12 'conselleries', a las que habría que sumar la figura del 'president' (12+1). Esta es la opción que defienden los socialistas. Podemos es partidario de un 6-4-2 que incluya al jefe del Consell.

El problema que tiene esta composición es que Compromís pagaría el pato de la entrada de Podemos. Es decir, mientras los socialistas ganarían 'de facto' dos carteras, la coalición valencianista perdería una en favor de Podemos-EU. Es por esto que los de Oltra no se cierran a un Gobierno todavía más amplio, con 6+1 (7) para el PSPV, cinco para Compromís, como ahora, y dos para los morados. En total, serían 14 carteras incluyendo a Ximo Puig, muy cerca del máximo de 15 departamentos ejecutivos que llegó a tener el Partido Popular en la legislatura que arrancó en 2007 con Francisco Camps al frente. La lista podría verse todavía modificada al alza si se atiende la exigencia planteada por Podemos de que Martínez Dalmau asuma una segunda vicepresidencia para visualizar que se trata de un Consell a tres.

Los negociadores trabajan con tres patas y ya manejan su propia jerga, acuñada por Mónica Oltra en 2015: el "qué", el programa político; el "cómo", la arquitectura general del Consell y los segundos escalones, y el "quién", los nombres de las personas que ocuparán los puestos. Este jueves por la tarde, se celebraba una nueva reunión para concretar el qué y hacer un primer acercamiento al cómo, antes de cerrar el quién, probablemente la semana que viene, al límite del pleno de investidura programado para el día 12. Para este viernes, está prevista una nueva reunión a las 16:00. El domingo por la tarde, habrá otra.

Avances en el programa

En la parte programática, las negociaciones están siendo muy intensas. Hay un deseo por parte de Compromís y Podemos de profundizar al detalle todas las propuestas, pero los socialistas advierten de que su ejecución a lo largo de la legislatura dependerá de aspectos técnicos y presupuestarios que es pronto para concretar al máximo. Fuentes socialistas señalan que la inexperiencia en la gestión de los podemistas está quedando en evidencia. "Estamos trabajando muy intensamente y hay muy buena voluntad por parte de todos, pero es verdad que Podemos está lanzando algunas propuestas que no son realistas", sostiene una persona que participa en una de las subcomisiones del acuerdo político. En este sentido, algunos negociadores son partidarios de dejar algunos asuntos en el aire. Será una tónica general que el texto programático esté repleto de alusiones a intenciones políticas que habrá que ver cómo se ejecutan: promoveremos, haremos, impulsaremos… Tras la indefinición, se esconden también diferencias de calado, como el alcance de la relación de la Administración autonómica a la hora de apoyarse en la empresa privada para prestar servicios públicos.

Las comisiones de trabajo tienen ya casi cerrados tres de los ejes del programa político, Servicios Públicos, Transición Ecológica y Lucha contra el Cambio Climático y Feminismo. Quedan por perfilar en los próximos días los objetivos relativos a Economía, Empleo y Modelo Productivo, Calidad Democrática y Transparencia, y un último paquete seguramente menos conflictivo de reivindicaciones al Estado, donde es seguro que no habrá problemas para identificar las infraestructuras que Valencia reclamará al Gobierno de Pedro Sánchez los próximos cuatro años y en el que la exigencia de un nuevo modelo de financiación autonómica tendrá un protagonismo principal.

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