había tenido un brote `psicótico

Habla la madre de la asesina de Godella: "Mi hija fue al psiquiatra y estaba bien"

“Durante la adolescencia mi hija desarrolló una pequeña conducta de mal comportamiento de la que nunca fue tratada médicamente. Nunca fue agresiva"

Foto: María Gombau, cuando fue detenida en 2011 en una concentración de 'indignados' en Valencia. (EFE)
María Gombau, cuando fue detenida en 2011 en una concentración de 'indignados' en Valencia. (EFE)

El juez de instrucción 4 de Paterna encargado de la investigación del doble parricidio de Godella toma hoy declaración a Noemí, la madre de María, que ha confesado que asesinó a sus dos hijos porque una secta les había robado el alma. Este es el relato que la mujer hizo a los investigadores pocos días después del crimen y que de alguna forma recorre la todos los acontecimientos de la vida de su hija con la intención, parece, de darles una explicación o un contexto:

“Durante la adolescencia mi hija desarrolló una pequeña conducta de mal comportamiento de la que nunca fue tratada médicamente. Nunca fue agresiva. Quizás este comportamiento es culpa de su padre, un maltratador alcohólico, que ya falleció. Con 18 años mi hija se unió al movimiento 15-M, primero en Madrid y luego en Bruselas. Allí conoció a Gabriel, el padre de los niños. Al regresar, ya juntos como pareja, se marcharon a vivir a un pueblo de Teruel, a una casa familiar que yo les facilité. Dos años después mi hija se quedó embarazada y regresaron a Valencia. Cuando Amiel, mi nieto, tenía apenas 4 meses, María y Gabriel se presentaron descalzos y asustados en mi casa y me dijeron: "¡Venimos a refugiarnos nos están persiguiendo!".

No cuenta mucho más de este episodio, pero ella que conocía a su hija, dudó de lo que decía y hablo con los servicios sociales: “También a mi psiquiatra. Este me explicó que el episodio era un brote psicótico. Me aconsejó que María visitase a un profesional, pero ella se negó. Los servicios sociales les visitaron en casa y vieron todo bien”.

La casa donde residía la pareja. (EFE)
La casa donde residía la pareja. (EFE)

Noemí aborda también su relación con su yerno: "Yo no me llevaba bien con Gabriel, porque él se entrometía en las conversaciones que tenía con María. En 2017 que se instalaron en la casa de Godella donde murieron mis nietos. Parecía que todo iba bien. María volvió a ser madre en 2018. El 16 de febrero de ese año, Gabriel, María y los niños vinieron a casa a dormir. De madrugada, serían las 4.00, me desperté y vi que mi hija y mi nieta faltaban. Para no sobresaltar a Gabriel, le dejé durmiendo y salí a buscarla por la calle. Localicé a mi hija y mi nieta cubierta solo con una manta en un huerto.

Al verme me reprochó: "Déjame en paz, que estoy visitando a mis ancestros". Se negó a subirse al coche y salió huyendo. Regresó sobre las 5.30 de la madrugada. Mi nieta estaba helada y no paraba de llorar. Fui a cogerla, pero María me lo prohibió: "Esta casa está cargada de malas energías, por eso llora". Le expliqué que tenía que ir al médico y ella se puso a chillarme: "¡¡Tú lo que quieres es que me encierren!!". Llamé a mi psiquiatra y me dijo: “Tu hija no está bien. Debe acudir a consulta”. Convencí a Gabriel para que me ayudara y al día siguiente, por fin, fuimos a ver a una psiquiatra de la Unidad Mental de Godella. Revisó a mi hija durante unos 20 minutos y cuando terminó la especialista concluyó: "María está perfecta. No padece ningún brote psicótico".

Noemí no entendió nada porque en su fuero interno sabía que su hija padecía una enfermedad mental. “Una semana antes de los crímenes recibí un mensaje de mi hija que decía: "Gracias creador, me voy contigo, adiós mamá". Loreto, una de mis hermanas, poco después me contó: "He visto a María hoy. Está muy mal, muy triste, con la mirada perdida".

El padre de los dos niños hallados muertos en Godella. (EFE)
El padre de los dos niños hallados muertos en Godella. (EFE)

Llamé a la policía y corrí hasta su casa. Nada más verme mi hija me reprochó: "Hay un complot contra mi del que tú formas parte. Un complot contra mi y contra Dios. Yo he encontrado a Dios". Luego llegó la policía vio que los niños estaban bien y se fueron. Llamé a mi psiquiatra y le conté lo ocurrido. Me dijo: "Hay que actuar ya. Voy a hablar con la especialista que asistió a tu hija y dijo que estaba bien para que haga algo". Al rato me devolvió la llamada y me dijo era imposible. Decidí ir entonces ir al ver al Fiscal de Menores de Valencia que me dijo que tenía que denunciar en el juzgado de guardia. Fui hasta allí y hablé incluso con el magistrado de guardia que me prometió que iba a llamar a la policía inmediatamente".

El desgraciado final de la historia ya lo conocemos.

Este es el ejemplo de un texto alternativo

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