En un mitin en Valencia

Iglesias pide doble debate en Atresmedia y TVE para "devolver la dignidad a la campaña"

El candidato de Podemos ataca a Sánchez por haber rechazado a la tele pública un vez y reclama "una oportunidad" a los indecisos para cambiar las políticas de "las oligarquías que se compran políticos"

Foto: Pablo Iglesias, durante su intervención en Valencia. (EFE)
Pablo Iglesias, durante su intervención en Valencia. (EFE)

El candidato de Podemos a la presidencia del Gobierno, Pablo Iglesias, reclamó este miércoles un doble debate televisivo en Televisión Española y en Atresmedia entre aspirantes a la Moncloa para resolver la polémica sobre el veto de la Junta Electoral Central al debate en las televisiones del grupo Planeta por la inclusión de Vox, formación todavía extraparlamentaria. Iglesias abogó por una cita a cuatro el 22 de abril en la cadena pública y otra al día siguiente en la privada, “para devolver la dignidad a la campaña”. Y lo hizo lanzando una crítica a Pedro Sánchez por haber rechazado en primera instancia el plató de TVE y ahora verse envuelto en el enredo de los debates. “Lo más razonable es que tengamos todos la responsabilidad y la decencia de ir a los dos debates. Si no, se está tomando el pelo a la gente. Lo que es clave en una sociedad democrática es que nos vean debatir de empleo, de vivienda y los fondos de inversión y la sanidad pública, que la gente pueda decidir libremente su voto", afirmó.

Una anécdota revela el espíritu de la campaña que está planteando Podemos. María Oliver, candidata a la alcaldía de Valencia, comenzó su intervención en el mitin celebrado en un pabellón de Feria Valencia con una revelación que es toda una declaración de principios para Podemos, autoerigido en una suerte de voz de los desposeídos. Oliver relató, sin citarlo por su nombre, cómo el dueño de la cadena líder de supermercados Mercadona, Juan Roig, se acercó al ayuntamiento para solicitar la compra de la parcela municipal anexa a la Alquería del Basket sobre la que quiere levantar el nuevo pabellón del Valencia Basket. Según Oliver, el empresario, que paga de su bolsillo el proyecto y el club, planteó una adquisición del suelo, a lo que ella se negó. “Un día, un empresario importante llegó al ayuntamiento queriendo hacerse con un solar que es de todos. Los socialistas dijeron que sí, Compromís dijo que sí y nosotros dijimos que no, que el suelo público no se vende, se cede. Nos dejaron solas, aguantamos las presiones en los pasillos y en los teléfonos, pero conseguimos que el suelo siga siendo público, dentro de 50 años será nuestro”, asestó entre aplausos.

Oliver presentaba así, como una lucha de David contra Goliat y entre vítores, lo que fue una negociación administrativa entre subasta o concesión sobre la mejor forma de dar salida a la iniciativa de Roig, que aspira a que el recinto sitúe la ciudad como alternativa para grandes competiciones de baloncesto. Quien dice Roig, dice los bancos, las multinacionales, la gran patronal… Podemos concurre a la cita del 28 de abril como la opción de los que se enfrentan “a los poderosos” en todas sus vertientes, con los sondeos arrojando estimaciones de voto muy inferiores a lo que cosechó en 2016 por la concentración de papeletas progresistas bajo el paraguas del PSOE e insuflando ánimo o consignas de motivación a sus más fieles. “Vamos a por una remontada histórica”, dijo Ferran Martínez, senador saliente y ahora uno de los candidatos de la lista a las Cortes Valencianas. “¿Por qué crees que usan las cloacas para intentar destruirnos? Porque saben que nosotros cumplimos, por eso es importante que gobernemos”, dijo Martínez entre gritos de “¡sí se puede!”.

En ese ambiente combativo y de relato de lucha contra las adversidades, desembarcó Pablo Iglesias en el único gran mitin que dará en esta campaña electoral en Valencia, donde además de las generales está en juego la urna de las autonómicas. En un mitin coral, ante unas 1.500 personas y con casi una decena de intervenciones de distintos candidatos (Rubén Martínez Dalmau, Héctor Illueca, Pilar Lima, Rosa Pérez, Garijo…), Iglesias no tardó en referirse a las “oligarquías” que, según dijo, se compran políticos y representantes públicos para mantener el poder. “Las cosas sí se pueden cambiar, si la política no sirviera para cambiar las cosas, las empresas energéticas no se comprarían presidentes y exministros”, señaló.

Poniendo como ejemplo el caso del fichaje de Soraya Sáenz de Santamaría, a la que bautizó como "SSS", por el despacho Cuatrecasas, Iglesias arrancó su intervención con un fuerte alegato contra los poderes fácticos que, según dijo, "tienen más poder que el Congreso de los Diputados". Se refirió a las empresas energéticas, "a los fondos buitre" o "a las grandes multinacionales" para señalar que denunciar su influencia "ha levantado muchas ampollas". "Decir la verdad levanta ampollas porque el mecanismo fundamental para que funcione el poder y la oligarquía es la mentira", afirmó tras señalar a quienes "compran periódicos y medios de comunicación", otro de los mantras del discurso de campaña del líder de Podemos.

Con ese discurso, apeló directamente a los indecisos, un colectivo muy amplio (el 40%, según el CIS) a 10 días de la cita con las urnas, para pedirles "una oportunidad de gobernar, una legislatura, solo una", afirmó. "No pedimos la luna, solo cuatro años para la gente sencilla, para hacer políticas que cumplen con la Constitución", añadió. Atribuyó a su grupo la decisión de Sánchez de elevar el salario mínimo a 900 euros e insistió en pedir el voto para "esa gente que todavía se está pensando el voto, esa gente que sabe de la importancia de llegar a fin de mes, de pagar el alquiler, que quiere hospitales públicos decentes y que haya escuelas para los niños y las niñas".

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