sin ofertas de los 'players' del sector

Multa de la UE, fuera de la Champions: a Peter Lim se le complica la venta de Mestalla

La necesidades financieras obligan al Valencia CF a rechazar ofertas a la baja en el proceso de venta encargado a Deloitte. Ninguno de los grandes fondos inmobiliarios o promotoras ha presentado oferta

Foto: La grada de Mestalla, el campo del Valencia CF
La grada de Mestalla, el campo del Valencia CF

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea lanzó un jarro de agua muy fría sobre la salud financiera del Valencia CF el pasado 22 de noviembre. Rechazó el último recurso presentado por la sociedad anónima deportiva para tratar de quitarse de encima una multa de 23,6 millones de euros impuesta por la Comisión Europea por haber recibido ayudas públicas en forma de avales del Instituto Valenciano de Finanzas durante la etapa de Francisco Camps al frente de la Generalitat. La sanción coge al club en un momento delicado y trascendental. Eliminado de la Champions y muy lejos en la clasificación de los puestos de la Liga que pueden devolverlo a Europa, su situación económica vuelve a estar en observación tras cerrar el último ejercicio con 36,2 millones de euros de pérdidas. Es una incógnita cómo liquidará la temporada actual y apunta a que no podrá cumplir con su presupuesto equilibrado entre ingresos y gastos que sometió a la junta de accionistas la sociedad del que es principal propietario el magnate de Singapur Peter Lim.

Los principales 'players' del sector en España se han desmarcado del proceso organizado por Deloitte tras estudiar el cuaderno de venta

En ese contexto financiero, el Valencia CF tiene en marcha con la consultora Deloitte un proceso de búsqueda de inversores y soluciones para la llamada operación Mestalla. Se trata del proyecto para vender el suelo del actual estadio, edificable gracias a estrategia urbanística pactada con la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia que caduca en 2002, para obtener los recursos suficientes para reactivar las obras del nuevo coliseo, paralizadas desde 2009 y con un progresivo deterioro de la infraestructura. Es el gran sueño del aficionado: tener un club de Champions en un estadio de lujo, un objetivo que parece cada vez más complejo.

Peter Lim, con el delantero portugués Guedes. (EFE)
Peter Lim, con el delantero portugués Guedes. (EFE)

Acuciado por el ciclo alcista inmobiliario, Deloitte abrió un proceso de recogida de ofertas no vinculantes en mayo del año pasado. Repartió el cuaderno de venta entre los principales fondos y promotoras inmobiliarias y quedó a la espera de recibir propuestas, ampliando incluso los plazos de recepción. El hermetismo es total sobre el resultado que está teniendo el procedimiento. Tanto el Valencia como Deloitte han obligado a firmar férreas cláusulas de confidencialidad. Pero una cosa sí se sabe. Ninguno de los principales 'players' nacionales, internacionales o locales más conocidos ha decidido jugar. Ni promotoras como Neinor, Aedas o Aelca, ni fondos como Cerberus o Lone Star, ni inversores locales como Atitlán han presentado ofertas. Casi nadie ve la operación. Primero porque todos son conscientes de que el Valencia necesita una buena oferta económica. Y segundo, porque la compra está condicionada a tener que esperar a que la SAD obtenga la financiación necesaria para terminar el nuevo estadio antes de que pueda derribarse el viejo. Por no hablar de que aún está pendiente de completarse la tramitación administrativa de la reparcelación del suelo y su estudio de detalle. Demasiados riesgos en una ciudad que no puede permitirse tirar más la casa en el precio de la vivienda, según señalan desde el sector.

El presidente del Valencia CF, Anil Murthy, afirma que han llegado preofertas, pero admite que no pueden perjudicar la estabilidad financiera del club

¿Quiere esto decir que el Valencia no tiene ofertas sobre la mesa? Aunque el club no da información oficial se da por hecho que han llegado propuestas y se especula con la identidad de los ofertantes: desde algún fondo con intención de darse a conocer por primera vez en España hasta grupos inversores con intereses en el sector del 'retail', pues el plan incluye una zona comercial tanto en el solar viejo como junto al nuevo campo en la Avenida Cortes Valencianas.

"Hay preofertas, pero luego hay que analizar los números para ver hasta dónde podemos llegar. Es muy importante que este proyecto no perjudique la estabilidad financiera. Es importante que trabajemos con Deloitte y con los bancos para buscar una solución. Necesitamos un mínimo de 150 millones para hacer el estadio nuevo", señalaba esta semana el presidente del club y hombre de confianza de Peter Lim, Anil Murthy, en el programa 'Tribuna Deportiva', de la 97.7 Radio.

El presidente del Valencia CF y hombre de confianza de Peter Lim. (EFE)
El presidente del Valencia CF y hombre de confianza de Peter Lim. (EFE)

La cifra que maneja, 150 millones, está muy lejos del dinero que el club podría llegar a obtener de la operación de venta del solar del estadio antiguo, por muy bien ubicado que esté. Sobre este activo pesa una hipoteca de Bankia de 155 millones de euros y otra de CaixaBank de algo más de 20 millones. Sin luz verde de los bancos no hay operación posible, por más que estén dispuestos a cobrar solamente una parte e intercambiar una garantía por otra. La SAD todavía necesitaría obtener financiación para culminar la construcción de su nueva sede.

Valencia sigue lejos de los precios de repercusión de ciudades como Madrid y Barcelona. La parcela se ubica en una de las zonas 'prime', en la avenida de Aragón. El récord en la ciudad de la nueva etapa de reactivación lo tiene Altamira, que vendió hace pocos meses un solar en la calle Chile a 1.000 euros el metro cuadrado. Esto sitúa el precio de mercado de los terrenos en no más de 90 millones de euros, a partir de los 90.000 metros de edificabilidad residencial y terciaria que tiene preconcedida. Una cifra en apariencia insuficiente para las necesidades del Valencia CF. El club está obligado a buscar una solución más compleja, un circo de tres pistas en el que confluyan interesados en la promoción de vivienda pura y dura y posibles operadores de recintos deportivos con explotación comercial. Todo ello con la complicidad de la banca. La deuda financiera total supera los 250 millones. Se mira el modelo del Atlético de Madrid y la operación Calderón-Metropolitano.

Según fija la Actuación Territorial Estratégica (ATE) aprobada en su día por la Generalitat, el plazo para demoler el viejo estadio discurre entre 2021 y 2023, y el fijado para urbanizar y construir sobre el solar liberado comprende desde 2023 hasta 2025. Pero sin la construcción del nuevo estadio nada puede hacerse. "Tenemos que ver lo que podemos sacar con la ATE actual. Ver si podemos trabajar con los bancos para tener una solución financiera", señalaba Murthy en la misma entrevista con poco entusiasmo y despejando al mes de junio del año que viene la posible decisión.

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