Sánchez compensa a Puig con inversiones de más de 1.000M sin reforma de financiación
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el 'president' descarta el adelanto electoral

Sánchez compensa a Puig con inversiones de más de 1.000M sin reforma de financiación

El barón valenciano reclama al presidente una mutualización de la deuda del FLA y descarta que Sánchez convoque urnas por Cataluña: "No he visto titubeo sobre un posible adelanto electoral"

Foto: Ximo Puig y Pedro Sánchez, en la puerta de la Moncloa. (GVA)
Ximo Puig y Pedro Sánchez, en la puerta de la Moncloa. (GVA)

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, arrancó este miércoles al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el compromiso de intentar elevar las inversiones regionalizadas en la Comunidad Valenciana al 10% del conjunto de los Presupuestos Generales del Estado para 2019, en línea con el porcentaje de población. El barón valenciano, no obstante, no salió de la reunión celebrada en Moncloa con una reforma de la financiación autonómica bajo el brazo, aunque reclamó que las cuentas que lleguen al Congreso incluyan al menos medidas transitorias para territorios infrafinanciados, como un nuevo fondo de compensación o mayores trasferencias para cubrir gastos de dependencia.

Ximo Puig llegaba a Moncloa después de que su gabinete lleve varios días agitando el catálogo de reivindicaciones que tenía previsto poner encima de la mesa de Sánchez: elevar la cuota inversora de la Comunidad Valenciana en los Presupuestos Generales del Estado al 10% del conjunto del capítulo VI, compromisos para avanzar en la reforma del sistema de financiación, negociar una compensación de la deuda histórica derivada de la infrafinanciación de recursos o frenar los recursos de inconstitucionalidad heredados del Gobierno de Mariano Rajoy contra leyes autonómicas. La revisión de todo este paquete se ponía encima de la mesa después del pacto alcanzado por Sánchez con Quim Torra por el cual el Gobierno condonará 1.459 millones de euros de deuda pendiente con Cataluña por competencias trasferidas. Este acuerdo generaba reticencias en el resto de autonomías, que quieren resolver también sus cuitas pendientes con la Administración central.

placeholder El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig (i), conversan durante la reunión que han mantenido en el Palacio de la Moncloa. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig (i), conversan durante la reunión que han mantenido en el Palacio de la Moncloa. (EFE)

La situación de Cataluña sobrevoló las más de dos horas de reunión. Puig, que respaldó la política de Sánchez sobre esta cuestión, defiende una línea de "defensa de la legalidad y diálogo". "Se han abierto muchas vías de comunicación con el Gobierno de Cataluña y eso es importante que se vaya solidificando", puntualizó el 'president' sobre la estrategia del Ejecutivo socialista. También descartó que Sánchez tenga en mente dar por finalizada la legislatura por la presión catalana. "No he visto ningún tipo de titubeo en la posibilidad de un adelanto electoral", asestó en un momento en el que el presidente del Gobierno mantiene silencio ante los medios de comunicación después de que Torra amenazase con retirarle el apoyo en el Congreso si no permitía celebrar un referéndum de autodeterminación.

Moncloa matiza que elevará las inversiones en la C.Valenciana a la media per cápita "en la medida de las disponibilidades presupuestarias"

La promesa inversora de Sánchez 'vendida' por el barón valenciano no deja de ser cierto brindis al sol, pues ni siquiera él tiene garantizadas las cuentas con una mayoría absoluta en el Congreso. En cualquier caso supondrían más de mil millones de euros, si se tiene en cuenta que para 2018 la inversión regionalizada es de 750 millones, poco más del 7,3% del total. "Esto es una plasmación de la voluntad política de sacar de la discriminación y la marginación a la Comunitat", manifestaba Puig dando por bueno el pacto. No obstante, Moncloa rebajaba posteriormente en su nota de resumen de la reunión el anuncio de Puig al matizar que el compromiso de "aproximarse" a "la media per cápita" del resto de autonomías se hará efectivo "en la medida que lo permitan las disponibilidades presupuestarias".

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el 'president' de la Generalitat, Quim Torra, se saludan antes de su reunión en julio en La Moncloa. (EFE)

En materia de financiación autonómica, el barón valenciano salió de Moncloa con buenas palabras, con la idea de que Sánchez "hará lo humanamente posible" para facilitar una reforma del modelo de reparto, pero sin compromisos de que vaya a hacerlo. De hecho, el Gobierno da por hecho que será imposible alcanzar un consenso en la actual legislatura. No obstante, la Comunidad Valenciana, al igual que otros territorios con problemas de suficiencia financiera, quiere que se implementen medidas transitorias. Puig sañaló que Sánchez elevará en los PGE las cuantías destinadas a la dependencia para acercarse la objetivo de cubrir el 50% del gasto de las políticas que implementan las autonomías. También estudiará posibles fórmulas de mutualización de la deuda acumulada por el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), pero no concretó cómo podría hacerse.

El listado de reivindicaciones de Puig es muy similar al que el barón valenciano planteó a Rajoy en el encuentro que ambos tuvieron en el mismo escenario hace ahora poco más de un año el 7 de septiembre. Entonces, el expresidente del PP llegó a abrir la puerta del estudio de la deuda histórica. El encargado de estrenar el melón fue su ministro de hacienda, Cristóbal Montoro, que buscó fórmulas de compensación de la carga financiera acumulada vía FLA, también como mecanismo para rebajar la expectativas de los territorios infrafinanciados en la negociación del nuevo modelo de reparto con el conjunto de autonomías.

placeholder Pedro Sánchez y Ximo Puig en Moncloa, con las banderas de España y de la Comunidad Valenciana a ambos lados de la puerta del edificio del Consejo de Ministros. (EFE)
Pedro Sánchez y Ximo Puig en Moncloa, con las banderas de España y de la Comunidad Valenciana a ambos lados de la puerta del edificio del Consejo de Ministros. (EFE)

Nunca llegaron a ejecutarse. Rajoy dejó en el aire muchos de los compromisos verbales adquiridos con los barones territoriales. Sánchez está tratando de mejorar las relaciones territoriales, especiamente con los presidentes socialistas. Con Puig ha cerrado ya un acuerdo para condonar cerca de 400 millones de deuda de consorcio que gestiona la Marina de Valencia (aún sin concretar) y se ha beneficiado del mayor déficit autorizado para las autonomías (245 millones para la Comunidad Valenciana) y la nueva distribución de la recaudación del IVA con la supresión de barreras al reparto de los incrementos en los ingresos.

Ayudas al transporte metropolitano

Según avanzó el propio Puig en su comparencia ante la prensa, y posteriormente ratificó la Secretaría de Estado de Comunicación, ambos dirigentes socialistas acordaron que los Presupuestos de 2019 contemplarán una ayuda al transporte metropolitano de Valencia, con un área de demanda potencial de más de 1,5 millones de habitantes. Esta ayuda, se llevará a cabo mediante una subvención, cuya cuantía debe concretarse con el Ministerio de Hacienda dentro del proceso de elaboración de las cuentas del Estado para el año que viene, en la línea de lo que ocurre con otras grandes ciudades españolas.

En materia sanitaria, el Gobierno también se comprometió a modificar y desarrollar el decreto que creó el Fondo de Garantía Asistencial con el objeto de ampliar los servicios cubiertos y optimizar los mecanismos de compensación entre Comunidades Autónomas. “El presidente del Gobierno se ha hecho eco de las preocupaciones trasladadas por el presidente valenciano cuyos servicios sanitarios, dada la importancia del sector turístico, atienden a un elevado número de desplazados”, señaló Moncloa.

Sánchez manifestó ademas a Puig la disposición del Gobierno para participar a través del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, en el proyecto para crear en Alicante un Centro de Estudios del Envejecimiento y a buscar fórmulas de mayor colaboración presupuestarias en centros museísticos como el Instituto Valenciano de Arte Moderno.

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