junta directiva regional en valencia

Casado se da un baño de bases tras el caso máster y pide a Sánchez que abra las urnas

El presidente del Partido Popular pasa de puntillas sobre la tesis de Sánchez y carga contra la delegada del Gobierno en Cataluña por mostrarse favorable al indulto de presos 'indepes'

Foto: Pablo Casado en Pobla de Farnals (Valencia), con Isabel Bonig, Javier Maroto o Esteban González Pons. (EFE)
Pablo Casado en Pobla de Farnals (Valencia), con Isabel Bonig, Javier Maroto o Esteban González Pons. (EFE)

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, se dio un baño de militancia este sábado en la Pobla de Farnals (Valencia) un día después de que la Fiscalía del Tribunal Supremo diese el primer paso para el carpetazo de la investigación judicial por las presuntas irregularidades en obtención del título de su máster, al rechazar la apertura de una causa contra el dirigente conservador. Casado presidió la junta directiva regional de su formación en la Comunidad Valenciana para participar posteriormente en una comida con afiliados cuya concurrencia desbordó a los organizadores.

Más de 700 personas pagaron los 30 euros del tícket del ágape, planificado inicialmente para medio millar de cargos y militantes, en un complejo con salas para eventos. Otro centenar se quedó sin poder asistir por falta de aforo, según fuentes de la dirección de los populares valencianos. El acto pretendía ser una suerte de pistoletazo de salida de curso otoñal en el partido conservador y a la vez un escenario de acercamiento entre Casado y la presidenta regional Isabel Bonig, cuyo entorno respaldó a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias populares.

Pablo Casado levanta el brazo de Isabel Bonig en la Pobla de Farnals (Valencia). Detrás, Javier Maroto. (Efe)
Pablo Casado levanta el brazo de Isabel Bonig en la Pobla de Farnals (Valencia). Detrás, Javier Maroto. (Efe)

La noticia del escrito de la Fiscalía cayó como un regalo entre los organizadores, que vieron la cita de la junta directiva regional como un plató en el que el líder popular pudiera desempolvarse las dudas sobre su título académico y tratar de reforzar su perfil frente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el jefe de Ciudadanos, Albert Rivera.

"No todos somos iguales, decía una paisana vuestra", afirma en relación a la exministra Carmen Montón. "Y tenía razón"

Acompañado por parte de su cúpula, como el vicesecretario Javier Maroto, Casado pasó de puntillas sobre el asunto de su máster, pero lanzó varios mensajes. "No todos somos iguales, decía una paisana vuestra. Y tenía razón", soltó en referencia a la exministra de Sanidad, la valenciana Carmen Montón, que tuvo que dimitir tras trascender las posibles irregularidades de su posgrado sobre políticas de género y el plagio de su trabajo de fin de curso. "No voy a decir nada más y no hace falta decir nada más. La verdad siempre se abre paso. Este partido siempre respeta a las instituciones, sean universidades, administraciones o poder judical, a diferencia de otros", señaló para zanjar la polémica sobre su caso personal. "Como no somos iguales y tenemos mucha más serenidad, dignidad y respeto institucional, lo único decir que os agradezco mucho vuestra confianza, os dije no os iba a defraudar y afortunadamente el tiempo nos está dando la razón"

Con la sensación de haberse sacudido de encima el escándalo, Casado insistió en reclamar a Pedro Sánchez, al que no citó en toda su intervención, la convocatoria de elecciones generales. Quizás escocido por las críticas que él ha recibido, no hubo ni una referencia a los indicios de plagio en la tesis doctoral del presidente del Gobierno. Casado prefirió hablar de economía, crisis soberanista, impuestos o educación. "España no puede seguir lastrada por este Gobierno. Necesitamos política de luces largas y recuperar el orgullo de pertenecer a la mejor nación del mundo que es España. Que de una vez se abran las urnas y que este Gobierno suelte lastre y convoque ya las elecciones generales", señaló el dirigente popular tras repasar la situación de Cataluña, mostrarse muy crítico con la política del PSOE en materia territorial y recordar su debilidad parlamentaria.

"Ni indultos ni humillaciones de quienes quieren romper la convivencia", responde la delegada del Gobierno en Cataluña

De hecho, la referencia al conflicto catalán apareció en los primeros compases de su discurso al referirse a los comentarios que miembros del Gobierno están haciendo en favor de un mejor trato a los líderes independentistas encarcelados de forma preventiva. "Hoy delegada del Gobierno (en Cataluña, Teresa Cunillera) dice que ojalá esos presos golpistas fueran indultados. Eso es muy grave. Ella es la máxima representación del Gobierno. No puede ser que la ministra del Interior o la delegada del Gobierno estén yendo contra la integridad de los jueces", dijo. "Urge cambiar este Gobierno rehén de los independentisas. Ni indultos, ni humillaciones a España de quienes quieren romper la convivencia", abundó.

González Pons, muy bien... en Bruselas

El líder popular no perdió la ocasión de dar oxígeno a la presidenat regional Isabel Bonig, a la que volvió a ratificar de forma oficiosa como aspirante a la Generalitat valenciana al presentarla como la próxima presidenta autonómica. No dio más pistas sobre las candidaturas pendientes de decidir, especialmente la de Valencia ciudad, una de las capitales de provincia en las que el PP todavía no tiene cartel, como en Madrid o Barcelona. Pero aunque no dejó ver señales de quién podría liderar la lista municipal en Valencia, sí las dio de quién no lo hará. Por cómo se refirió a la labor en Bruselas del portavoz del grupo popular en el Europarlamento, Esteban González Pons, muchos interpretaron que apuesta por su continuidad en las próximas elecciones europeas. "Allá por donde voy todo el mundo habla de Pons: cuánto defiende España y cuánto defiende la Comunidad Valenciana allá por donde va", dijo haciendo referencia a su labor de crítica a las decisiones judiciales en Bélgica o Alemania contrarias a la extradición de líderes soberanistas.

Casado y el "legado" del PP valenciano

Los populares valencianos siguen haciendo la digestión de la pérdida de poder autonómico y municipal tras dos décadas de hegemonía en el territorio. Los ciudadanos castigaron duramente los casos de corrupción, que todavía colean en los tribunales. Esto y la percepción demoscópica de que, por ahora, tienen todavía lejos recuperar la Generalitat deprime a los cuadros conservadores. Casado trató de elevar los ánimos con una frase quizas desafortunada, al hacer referencia al "legado" del PP. "Debéis estar orgullosos de pertenecer al Partido Popular de la Comunidad Valenciana, el partido que más ha hecho por esta tierra y que ha dejado un legado impecable al servicio de todos los valencianos", dijo.

Por su parte, Bonig, en su estilo combativo y reivindicativo de una derecha "sin complejos", defendió un Partido Popular “ofensivo, no defensivo”. “Las batallas que se pierden son las que no se dan. Hay que dar las batallas de las ideas y los valores y no aceptar nunca la superioridad moral de la izquierda”, afirmó. Ambos dirigentes lanzaron críticas a las políticas educativas y lingüísticas del Consell del Botánico que comparten PSPV-PSOE y Compromís. Bonig pidió a Ximo Puig que disuelva las Cortes Valencianas y convoque elecciones.

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