competencia investiga si favorece monopolio

Renfe evita alquilar trenes a Air Nostrum y bloquea la línea privada de AVE a Francia

Competencia investiga si la empresa estatal favorece el monopolio al negar a Intermodalidad de Levante el arrendamiento de trenes S-100 de Alstom para operar Madrid-Montpellier

Foto: ILSA (Air Nostrum) quiere alquilar a Renfe trenes para comenzar a operar. (EFE)
ILSA (Air Nostrum) quiere alquilar a Renfe trenes para comenzar a operar. (EFE)

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia hizo pública este lunes su resolución favorable a la puesta en marcha de una línea privada de alta velocidad (AVE) entre Madrid y Montpellier. El regulador ha desestimado así todas las alegaciones presentadas por Renfe contra el proyecto presentado por la mercantil Intermodalidad de Levante (ILSA), participada por los dueños de la aerolínea de vuelos regionales Air Nostrum. La CNMC considera que el lanzamiento de este nuevo servicio internacional "tendrá efectos positivos para los usuarios, dado que triplica las frecuencias actuales entre Madrid y la ciudad francesa y las incrementa en un 50% desde Barcelona. Con ellas, se reducirá el tiempo total del viaje y mejorará la oferta ferroviaria actual", señala su comunicación.

ILSA proyecta operar dos frecuencias diarias de ida y vuelta en una ruta con paradas en Zaragoza, Barcelona, Perpiñán y Narbona. Competencia ha entendido que se trata de un trayecto internacional (liberalizado por la Comisión Europea), que amplía el mercado y mejora la oferta comercial existente, con tiempos de viaje un 10% inferiores a los actuales y precios más baratos, según la propuesta remitida por el aspirante.

El presidente de Renfe, Isaías Táboas. (EFE)
El presidente de Renfe, Isaías Táboas. (EFE)

En teoría, el potencial operador privado cumple con todos los requisitos y certificaciones para ser la primera empresa que ofrece rutas de pasajeros en territorio español, anticipándose así a la liberalización completa en trayectos de media y larga distancia prevista para 2020. La decisión de la CNMC es la primera puerta abierta al fin del monopolio de Renfe y un antecedente de lo que ocurrirá con otras solicitudes similares, como la que tramita Arriva, la filial de la alemana Deutsche Bahn, que quiere lanzar una línea entre A Coruña y Oporto con paradas en varias ciudades gallegas y portuguesas.

Intermodalidad de Levante trabaja desde hace meses en buscar socios y financiación para disponer de su propia flota de trenes y convertirse en un actor en el nuevo escenario de mercado abierto en todos los corredores en poco más de dos años. Pero para ensayar su primera aventura, estratégica para los inversores a la hora de hacer un examen de su viabilidad, solicitó hace más de un año a Renfe Alquiler el arrendamiento y mantenimiento de uno o dos de sus convoyes S-100 de Alstom, con la intención de adaptar su interiorismo, distinguirlos con su marca comercial y comenzar a vender asientos.

ILSA quiere ensayar el Madrid-Montpellier con los S-100 de Renfe como paso previo a contratar su propia flota a partir de 2020 con la liberalización

La respuesta de Renfe ha sido negativa. La empresa estatal dependiente del Ministerio de Fomento ha puesto trabas desde un inicio al proyecto de ILSA. Con el popular Íñigo de la Serna al frente, recurrió judicialmente los requisitos de volumen de pasajeros e ingresos internacionales propuestos por la CNMC para autorizar la ruta de la filial de Air Nostrum. En plena transición en su organigrama, tras el nombramiento de Isaías Táboas como presidente por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, Renfe mantuvo las alegaciones contra el primer avance de resolución favorable de la CNMC. Esa posición de bloqueo se ha extendido también a Renfe Alquiler, que ha argumentado razones de disponibilidad para negar a ILSA el arrendamiento de los trenes, pese a que sus líneas están lejos de alcanzar la plena ocupación. La mercantil sostiene además que los S-100 "ni están homologados para circular por la red ferroviaria francesa ni son aptos técnicamente para ello”, y hace referencia al coste que supuso para ella adecuar los trenes a la red española.

La CNMC tiene abierto un procedimiento para saber si Renfe está incumpliendo la disposición adicional de la Ley de Sector Ferroviario que obliga a Renfe a prestar su material rodante disponible a las empresas interesadas.

La empresa valenciana, que no dispone de los convoyes, no es capaz de dar plazos de puesta en marcha de la línea para la que está habilitada con el aval de Competencia. "ILSA sigue adelante con su proyecto para ser el primer operador ferroviario privado de España, pero por ahora no podemos decir mucho más", indica un portavoz oficial.

El presidente de la CNMC, José María Marín Quemada. (EFE)
El presidente de la CNMC, José María Marín Quemada. (EFE)

El portazo a ILSA en el alquiler de su material ha llegado a los despachos del regulador, que desde hace semanas examina con lupa la situación y tiene abierto un expediente, informan fuentes cercanas a la entidad. En la resolución de este lunes, la CNMC que preside José María Marín Quemada enseñaba la patita: "A partir de ahora, la CNMC analizará la solicitud de intervención solicitada por ILSA para poder utilizar los trenes de la serie S-100 de Alstom propiedad de Renfe Alquiler", informaba en el comunicado.

La filial de la sociedad pública ha retirado de su web la oferta de alquiler de trenes de pasajeros, tanto los S-100 de Alstom como los convoyes CAF S120, que también maneja. El trasfondo de la resistencia es el temor que tiene la empresa estatal a perder mercado en el corredor Madrid-Barcelona antes de una liberalización que será inevitable a partir de 2020 por mandato comunitario. El expediente recuerda a la situación que se produjo en la liberalización del mercado de telefonía, cuando Telefónica tuvo que ceder parte de sus redes a los nuevos operadores para compensar la situación monopolística que se había generado. Fuentes cercanas al regulador entienden que se dan las circunstancias para investigar si el hecho de que Renfe sea propietaria de todos los trenes y locomotoras que circulan en España (las vías y estaciones son propiedad de ADIF) puede suponer una barrera de entrada al nuevo actor de capital privado.

Lo cierto es que Fomento se afana en poner puertas al campo a un proceso que será imparable en menos de dos años. La posición de bloqueo está impidiendo el desarrollo de iniciativas como la de ILSA, mientras países como Italia o Austria ensayan ya desde hace tiempo la entrada de operadores privados, que serán los primeros en postularse para operar en el mercado español cuando se produzca la apertura.

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