mundial de fútbol y talleres en el albergue de cheste

Gol de Senegal en el albergue del Aquarius: "Spain is nice; queremos quedarnos"

Muchos inmigrantes se sorprenden de la buena acogida en Valencia tras su periplo desde África, sin ser muy conscientes de la incertidumbre que existe más allá de sus 45 días de residencia

Foto: Inmigrantes refugiados en Cheste celebran un gol de Senegal contra Polonia en el Mundial de Rusia. (Cruz Roja)
Inmigrantes refugiados en Cheste celebran un gol de Senegal contra Polonia en el Mundial de Rusia. (Cruz Roja)

Samir se despide de sus dos compañeros en una de las calles del centro de Cheste. Ha comprado ropa nueva, un pantalón corto y una camiseta deportiva, y se ha deshecho del chándal oscuro que le entregaron cuando desembarcó del Aquarius el domingo. Tras una primera noche en el albergue tutelado por la Cruz Roja en el complejo educativo de Cheste, a unos 30 kilómetros de Valencia, decide probar suerte en solitario y no esperar a que las instituciones resuelvan su situación jurídica. "Me voy a Francia", les comunica a sus amigos, los tres de origen argelino. Su permiso excepcional de residencia de 45 días en España le proporciona libertad de movimientos y circulación. No está obligado a pernoctar en el refugio temporal, ni a comunicar su situación.

Samir es la excepción. Uno de los poco menos de una decena de inmigrantes enviados a Cheste desde el puerto de Valencia que no han regresado a las últimas comidas, según los recuentos oficiosos de la ONG responsable de la atención. El resto, hasta más de 400 hombres y medio centenar de mujeres y nueve niños repartidos en dos pabellones, disfruta de cierta estabilidad y acomodo tras un periplo de ocho días en alta mar en busca de puerto de destino. Kit básico de ropa y aseo, comida, talleres informativos, liguillas de fútbol en un campo de tierra y un televisor para ver la victoria de Senegal sobre Polonia en el Mundial de Rusia, entre gritos y aplausos de alegría de los náufragos procedentes de este país africano, son los elementos que conforman su nueva vida en España.

Tres jóvenes de Sudán, a las puertas del complejo de Cheste. (V. R.)
Tres jóvenes de Sudán, a las puertas del complejo de Cheste. (V. R.)

Hay bastantes diferencias en el trato recibido por este grupo de rescatados del mar y los que periódicamente arriban en pateras a las costas andaluzas desde Marruecos. De momento, no hay CIE, ni escolta policial, ni hacinamientos. El simbolismo del Aquarius, icono de dos formas muy distintas de entender la política migratoria, la del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez y la del ministro de Interior italiano, Matteo Salvini, tiene un efecto balsámico en su tormentosa entrada en el deseado paraíso europeo. "Spain is nice; queremos cumplir las normas y quedarnos aquí. Queremos un trabajo y poder enviar dinero a nuestra familia", chapurrea en inglés Hassan, un inmigrante procedente de Gambia que estuvo dos años trabajando en Libia antes de decidirse a pagar por subirse a una chalupa y cruzar el Mediterráneo. Aunque casi el 45% de los rescatados solicitó en un primer momento el traslado a Francia ofrecido por su presidente, Emmanuel Macron, el colectivo duda sobre cuál será su mejor destino. Acnur, Cruz Roja y las entidades implicadas en el rescate del Aquarius, como la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, tratan de asesorarles sobre sus opciones.

Hassan, como su compañero, Mustafá, quiere quedarse en España. "Soy electricista, puedo encontrar un trabajo", dice el segundo. "Nos han dicho que dentro de 45 días tenemos que ir a la central de policía. Vamos a quedarnos y a esperar. Lo que buscamos es un trabajo para poder enviar dinero a nuestras familias", afirma confiado. Lo que pase con ellos cuando expire su permiso temporal de residencia es una incógnita. Pero ellos todavía no lo saben. Gambia, de donde proceden, no es oficialmente un país en guerra, ni figura entre los más conflictivos de África. El año pasado, Adama Barrow se proclamó nuevo líder del país dando por cerrada una etapa de 22 años de dictadura. Habrá que ver si Hassan y Mustafá aportan argumentos suficientes como para lograr su ansiada condición de asilado o consiguen un trabajo en su corta etapa en España para demostrar arraigo.

Al Sharif, de Darfur, escribe su nombre y el de sus compañeros en la libreta. (V. R.)
Al Sharif, de Darfur, escribe su nombre y el de sus compañeros en la libreta. (V. R.)

La casi totalidad del pasaje de la flotilla del Aquarius, el Dattilo y el Orione ha rellenado el documento con la solicitud de asilo. Es muy probable que sea más fácil obtenerla para el caso de Ala Abden, Al Sharif, Mopark o Mohammed. Estos cuatro jóvenes, de edades comprendidas entre los 19 y los 22 años, llegaron indocumentados, pero aseguran proceder de la zona sudanesa de Darfur. El conflicto en la región, envuelta en violentos enfrentamientos étnicos, ha expulsado a más de dos millones de personas, según algunas estimaciones.

El Aquarius y el Open Arms, al mar

Los cuatro compañeros afirman haber realizado en coche una travesía de tres días antes de subirse en Libia a la lancha que los dejó tirados en alta mar hasta que fueron rescatados por el Aquarius. No hablan apenas inglés, ni mucho menos español, y con las necesidades básicas cubiertas gracias a la operación Esperanza, su mayor obsesión es hacerse con un 'smartphone' para poder contactar con sus familias en cuanto el dispositivo montado en Cheste habilite una red wifi, como está previsto, y puedan acceder a sus cuentas de Facebook. Es su mejor opción, porque nadie les vende una tarjeta móvil de prepago. La ley lo impide para quienes no sean capaces de identificarse. Aun así, sacan sus ahorros del bolsillo y se hacen con el dispositivo que les permitirá estar conectados. Eso y comprar cigarrillos son las metas de su primera excursión al pueblo, a unos cinco kilómetros del complejo de Cheste.

La negativa de Italia a aceptar la entrada en sus puertos de barcos de rescate de las ONG no impide que estos sigan con su misión. Médicos sin Fronteras ha anunciado que el Aquarius volverá a zarpar en cuanto pueda. El buque armado por SOS Méditerranée ya está aprovisionándose y "cerrando los últimos preparativos logísticos", según señalaba Médicos sin Fronteras (MSF). También el barco Open Arms, anclado temporalmente en Burriana, prevé zarpar el jueves con rumbo a aguas internacionales entre Malta y Libia.

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