acuerdo extrajudicial de los SOCIOS de navisa

Bankia vende a Atitlán su parte de la torre de Iberdrola en Valencia y sella la paz con Galán

El banco que preside Goirigolzarri retira las demandas contra la venta del activo de la eléctrica a la familia valenciana Montoro tras desprenderse del 10% que aún conservaba en Oceanic Center

Foto: El complejo que alberga la sede de Iberdrola en Valencia y el centro comercial Aqua. (Aqua)
El complejo que alberga la sede de Iberdrola en Valencia y el centro comercial Aqua. (Aqua)

Distensión en uno de los focos de conflicto entre Bankia e Iberdrola. El banco que preside José Ignacio Goirigolzarri ha desistido de mantener el pulso judicial contra la operación que permitió a la eléctrica desprenderse del 50% de Oceanic Center, la sociedad propietaria del centro comercial Aqua y de la torre en donde tiene su sede en Valencia la cotizada que lidera Ignacio Sánchez Galán. Lo ha hecho después de deshacerse de la pequeña participación que aún conservaba en el complejo inmobiliario a través de una tercera sociedad, Naves y Viviendas (Navisa).

El pulso judicial que enfrentaba a Bankia e Iberdrola se inició a raíz de la venta de Oceanic Center a una familia valenciana de patrimonialistas, los Montoro (no confundir con Grupo Montoro, GPM, afincados en Madrid). Los Montoro eran accionistas mayoritarios de Navisa, dueña del 50% de Oceanic Center, en alianza con Bankia y la familia Ferrando. El otro 50% estaba en manos de Iberdrola, que en junio del año pasado aceptó una oferta en solitario de los patrimonialistas locales de 90 millones de euros.

Los accionistas de Navisa han firmado un acuerdo extrajudicial para finiquitar el conflicto por la venta del 50% de Iberdrola en Oceanic Center

El conflicto se produjo cuando Bankia y los Ferrando trataron de hacer valer el derecho de tanteo de Navisa sobre esos títulos. Los Montoro impusieron su mayoría en la mercantil y dejaron fuera de la operación a sus socios, que optaron por recurrir a los tribunales para tratar de anular el traspaso de acciones de Iberdrola o, al menos, obtener una compensación por considerarse perjudicados económicamente. Oceanic Center era (y sigue siendo) un activo apetecible como inversión inmobiliario-financiera. El año pasado cerró con un beneficio neto de 8,4 millones de euros tras haber facturado 17,8 millones por el alquiler de sus espacios comerciales y de oficinas de la torre que alberga la sede de Iberdrola. Se mueve, por tanto, en márgenes cercanos al 50%. Un bombón para cualquier inversor.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. (Reuters)
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. (Reuters)

La madeja comenzó a desenredarse en enero de este año a raíz de la compra de la participación de Bankia en Nuevas Actividades Urbanas (NAU), antigua inmobiliaria de Bancaja compartida con los Ferrando y los Quesada, por parte de Atitlán, el fondo que timonean Roberto Centeno y Aritza Rodero. Navisa, y su participación en Oceanic Center, formaba parte de los activos de NAU, pero quedó fuera del traspaso a Atitlán en un primer momento. Ha sido meses después cuando Bankia se ha deshecho definitivamente de su participación (casi un 10% de Navisa), que ha pasado a manos del yerno de Juan Roig y de sus socios en NAU, los Ferrando y los Quesada. Todos ellos han suscrito un acuerdo extrajudicial con los Montoro y han dado por finalizado el pulso judicial, según ha podido saber El Confidencial de fuentes conocedoras de la operación.

La paz alcanzada en el caso de Oceanic Center y la torre de Iberdrola en Valencia cierra una batalla, pero no la guerra judicial que parece caracterizar la relación entre Goirigolzarri y Sánchez Galán. La eléctrica está a la espera de la resolución de su recurso contra la sentencia del Juzgado de Instrucción nª 89 de Madrid que desestimó íntegramente la demanda interpuesta por Iberdrola por la salida a bolsa de Bankia de 2011. La energética reclamaba 12 millones de euros por las pérdidas sufridas por su inversión de 70 millones. El primer fallo judicial, no obstante, rechazó las pretensiones de Iberdrola señalando que había contado con información muy superior a la de inversores particulares cuando decidió comprar acciones del banco nacionalizado.

Atitlán, nuevo señor inmobiliario

Con el cierre de la operación de Oceanic Center y NAU, Atitlán se consolida como uno de los principales ‘players’ del mercado inmobiliario en la Comunidad Valenciana. La sociedad de inversión se ha especializado en la compra de activos problemáticos o excesivamente endeudados, en solitario o con socios inversores. El pasado verano, cerró la adquisición de los activos de Acinelav 2006, la promotora del PAI del Grao, el proyecto residencial y terciario que debe levantarse sobre los terrenos del antiguo circuito de Fórmula 1 de Valencia. En esta operación se alió con el fondo británico Hayfin Capital y Urban Input Asset Management, la gestora encargada de ejecutar el desarrollo inmobiliario, que también habían presentado oferta en la subasta concursal. También ha aportado capital la familia Martinavarro, aliada de Atitlán en proyectos inmobiliarios.

La estructura societaria de Atitlán Grupo Empresarial.
La estructura societaria de Atitlán Grupo Empresarial.

El grupo inversor de Centeno y Rodero ha movido más de 700 millones de euros desde su fundación en 2005 y conjuga operaciones de adquisición de ladrillo con la gestión de las deudas con terceros. Este tipo de operaciones explica la toma de control de, por ejemplo, Obinesa, la compañía de la familia Batalla (Lubasa), que comprende desde una constructora (Becsa) hasta una empresa de servicios (Tetma) o una azulejera (Saloni). Este grupo factura más de 370 millones al año, pero su balance estaba lastrado por su excesivo apalancamiento con un patrimonio neto negativo de casi 180 millones en 2015. La entrada de Atitlán en el accionariado, con el 55% del capital, se ha producido en paralelo a una renegociación de la deuda, con una quita de más de 350 millones de euros.

La pasada semana, el grupo inversor anunció una simplificación de su estructura societaria con la concentración de varias mercantiles en Atitlán Grupo Empresarial. Las sociedades absorbidas son Atitlán Beta, Incola Ciudad, Atitlán Solar Capital y A Hundred & One Business. De Atitlán Grupo Empresarial colgarán el grueso de las participadas, entre ellas Ares Proyecto Beta, pata principal del negocio inmobiliario compartido con los Martinavarro.

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