la azulejera defiende el tratado de libre comercio

Porcelanosa aprovecha el fin de los aranceles (CETA) para conquistar Canadá

El responsable para América de la azulejera anuncia nuevas aperturas en Toronto, Ottawa y Montreal. Ximo Puig 'pasa' de Sánchez y explora el nuevo tratado con una misión de empresarios

Foto: El 'show room' que Porcelanosa tiene en Brampton, Ontario, al que en breve sumará otra tienda en Toronto.
El 'show room' que Porcelanosa tiene en Brampton, Ontario, al que en breve sumará otra tienda en Toronto.

La empresa española de revestimientos y azulejos Porcelanosa no ha tardado en subirse al tren de las oportunidades que ofrece el nuevo tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá (CETA). La enseña de Villarreal (Castellón) acaba de cerrar la compra de un espacio en el llamado Distrito del Diseño de Toronto con la intención de abrir una nueva tienda en junio del año que viene, que se sumará al 'show room' que ya tiene en marcha en Bramton, también en el estado de Ontario. A estos establecimientos los seguirán en el futuro nuevos escaparates en Montreal, la capital de Quebec, y Ottawa, el centro político del país, según ha anunciado este lunes Ramón Heras, responsable de Porcelanosa en América del Norte.

Porcelanosa se ha convertido en una de las primeras compañías españolas en activar su red comercial para tratar de aprovechar el renovado marco bilateral. Heras participa en una misión empresarial organizada por el Consejo de Cámaras de la Comunidad Valenciana que el pasado sábado partió hacia Canadá para explorar las ventajas del CETA y tratar de abrir nuevos mercados para los exportadores valencianos. En declaraciones difundidas por la Generalitat, el ejecutivo de la compañía que dirige Maria José Soriano ha hecho una firme defensa del tratado, tras recordar que hasta ahora los productos cerámicos pagaban un arancel de entrada de entre el 7,8% y el 10%.

Ramón Heras, Rafael Climent, Ximo Puig y María Dolores Parra, en el 'show room' de Porcelanosa en Ontario. (GVA)
Ramón Heras, Rafael Climent, Ximo Puig y María Dolores Parra, en el 'show room' de Porcelanosa en Ontario. (GVA)

"Para nosotros es fantástico. Cargamos un contenedor o dos a la semana desde el puerto de Valencia y desde la fábrica de Villarreal. Desde el 21 de septiembre [fecha de entrada en vigor del CETA], todos los contenedores que cargamos no tienen arancel", señala. "Con un 10% de arranque, el coste de traer material es menor y eso nos permite llegar a todo tipo de proyectos y ser más competitivos, que al final es lo que queremos, tener menos problemas para la venta". Porcelanosa se implantó en Canadá en 2014 con la creación de una sociedad participada al 50% con socios del país. Desde entonces, ha disparado sus ventas un 120%. Con el nuevo establecimiento, pretende multiplicar su facturación en el país vecino de Estados Unidos por tres o cuatro, según ha explicado Heras.

Porcelanosa prevé abrir tiendas en Toronto, Ottawa y Montreal, y afirma que el CETA abarata los costes de transporte por mar desde España

A la misión valenciana, en la que participan una quincena de compañías entre las que figuran Air Nostrum, Aguas de Valencia, Dulcesol o Redondo Iglesias, se han sumado el presidente del Gobierno valenciano, el socialista Ximo Puig, y el 'conseller' de Economía, Rafael Climent, de Compromís. Puig ha decido así posicionarse en favor del tratado de libre comercio con Canadá, pese a la ambigüedad mostrada por el PSOE durante el proceso de tramitación del acuerdo en el Senado español. Con la intención estratégica de contentar al ala izquierda del electorado y evitar un choque con Podemos, el líder socialista Pedro Sánchez optó por defender una abstención en las votaciones. Esto generó roces con algunos barones de autonomías como la valenciana, donde tienen peso los empresarios exportadores favorables a liberar trabas comerciales.

Finalmente, Puig ha decidido obviar la polémica y marcharse a Canadá para dar cobertura institucional a los empresarios. Es cuestionable que su presencia tenga una importancia trascendental para propiciar negocios en un país de economía abierta, al contrario de lo que podría aportar en otras misiones como la que realizó a Cuba, marcada por su planificación económica y el papel clave que juega el poder político. Puig se ha llevado al país norteamericano a su jefe de gabinete, Arcadi España, y a su directora general de Relaciones Informativas, Marta Hortelano.

Protestas contra el CETA en Alemania. (EFE)
Protestas contra el CETA en Alemania. (EFE)

Más chirriante es la posición de Climent. El 'conseller' valenciano de Economía forma parte de Bloc Nacionalista Valencià, socio mayoritario de Compromís. La coalición votó en contra del CETA durante su tramitación en el Senado y también se posicionó de forma negativa en las Cortes Valencianas y, a través de sus socios, en el Parlamento Europeo. Este lunes, Climent ha incidido en el apoyo de su departamento a la internacionalización como “apuesta estratégica” de la Generalitat, al tiempo que ha alabado la capacidad del tejido empresarial valenciano para “adaptarse a las nuevas condiciones del actual escenario económico” y “aprovechar las oportunidades” que ofrece el mundo globalizado.

Por su parte, Ximo Puig ha señalado que el acuerdo de libre comercio entre Canadá y la Unión Europea, cuyas condiciones ha recordado que se establecieron en un ámbito de decisión supranacional, “representa una oportunidad para abrirnos a Canadá y para que Canadá nos ayude también a introducirnos en ámbitos comerciales del conjunto de las Américas”. El 'president' ha explicado que el objetivo de este viaje es “multiplicar extraordinariamente la presencia de los productos valencianos” y que las empresas “puedan introducirse con garantías y fortaleza” en Canadá, algo para lo que, según el 'president', es imprescindible “sumar sinergias” y “trabajar juntos”.

La puesta en marcha del CETA ha animado a sectores exportadores españoles porque abre nuevas posibilidades en un mercado todavía por explorar, no demasiado grande, pero que sirve de puerta de entrada a Estados Unidos. El presidente de la Cámara de Comercio Canadá-España, Alberto Echarri, señalaba hacer pocas semanas en una jornada organizada por la Cámara valenciana que el tratado abría posibilidades de negocio a pequeñas y medianas empresas (pymes) porque creaba un espacio libre de aranceles en determinados bienes y servicios. No obstante, Echarri advertía de que el CETA "no es verdad que sea un tratado totalmente de libre comercio" y apuntaba que sectores como la banca, la cultura o los recursos naturales siguen estando protegidos en el país que gobierna el liberal Justin Trudeau.

El acuerdo tiene una doble vertiente. Para Canadá, supone acceder con mejores condiciones a un mercado de 400 millones de personas como es Europa. Este beneficia también a los importadores. Es el caso de Air Nostrum, cuyos aviones salen de la fábrica de Bombardier en Montreal. La compra de aparatos por parte de esta compañía explica que la Comunidad Valenciana sea la autonomía con mayor volumen de importaciones de Canadá, el 20% del total en España.

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