la burocracia retrasa el régimen abierto

Su madre quemó a su violador y ella clama: “Tiene el tercer grado pero sigue encerrada”

La burocracia penitenciaria provoca que Mari Carmen García haya prolongado su estancia diurna en prisión pese a su liberación parcial. Su abogado apela al Gobierno para que la indulte

Foto: Verónica, con su madre, en 2009 cuando conocieron la sentencia. (EFE)
Verónica, con su madre, en 2009 cuando conocieron la sentencia. (EFE)

Salió el pasado lunes a las 11.30 de la prisión de Villena. Disfrutó de la compañía de su hija Verónica, de su nietos y de su marido, atendió como pudo a los medios de comunicación que se interesaron por su caso y reingresó por la tarde en la penitenciaría de Fontcalent en Alicante, adonde había sido redirigida para poder cumplir con el tercer grado. Eso es todo el régimen abierto que ha aprovechado hasta ahora María del Carmen García pese a que el auto de la jueza de Vigilancia Penitenciaria lleva firmado desde el pasado 27 de octubre, tras revocar una primera negativa de la Subdirección General de Tratamiento y Gestión Penitenciaria a otorgarle esa nueva calificación.

La burocracia carcelaria que conlleva ingresar en una nueva prisión ha impedido hacer uso inmediato de su libertad parcial a esta condenada por rociar con gasolina al violador de su hija y prenderle fuego con una cerilla. Ocurrió en 2005, cuando el agresor sexual, que disfrutaba de un permiso penitenciario, se le acercó en una calle de Benejúzar (Alicante). Tras verlo entrar en un bar, María del Carmen compró el combustible en una gasolinera, se fue a por él y lo incendió. Antonio Cosme, que así se llamaba el violador, murió por las quemaduras. La agresión sexual se había producido en 1998 y Verónica tenía trece años.

María del Carmen García (3i), la mujer de Benejúzar (Alicante) condenada por matar al violador de su hija, cuando ingresó en prisión en 2014. (EFE)
María del Carmen García (3i), la mujer de Benejúzar (Alicante) condenada por matar al violador de su hija, cuando ingresó en prisión en 2014. (EFE)

María del Carmen fue condenada a nueve años de cárcel por asesinato en primera instancia, aunque posteriormente el Tribunal Supremo rebajó la pena a cinco años y seis meses. Su abogado, Joaquín Galant, un experimentado letrado de más de ochenta años que fue diputado en las Cortes Generales en 1977 por la UCD y también en 1978, tras las elecciones constituyentes, sostiene que la condenada sufrió una enajenación mental ("una explosión mental) que derivó en su acto de venganza.

"Para mí el tercer grado es solo un cambio de cárcel; no entiendo por qué tiene que ser así", dice Verónica, hija de María del Carmen

El caso llenó portadas de periódicos y telediarios. Galant solicitó desde el primer momento el indulto para su defendida, aunque el Gobierno lo ha denegado en dos ocasiones. Ahora confía en que a la tercera le sea revocada completamente la estancia en prisión. “Estoy en contacto con el gabinete técnico del ministerio. Hay muchas asociaciones y sindicatos que nos apoyan. Tenemos confianza porque si no nos lo hubiesen denegado ya”, señala en conversación con El Confidencial.

María del Carmen tiene que cumplir todavía condena y su abogado confía en que el Gobierno le conceda el indulto

El abogado octogenario, que se mantiene activo, explica el retraso en la aplicación real del tercer grado por la reglamentación de Instituciones Penitenciarias, que implica realización de pruebas médicas y trámites administrativos cuando se produce un traslado de prisión y la aplicación del nuevo grado. “Es por un tema reglamentario, porque Mari Carmen está en prisión con otra persona en la misma situación”. La familia desconoce si la condenada podrá salir de nuevo mañana, el lunes o aún tendrá que espera algunas semanas. La normativa penitenciaria obliga a presentar documentación, como un contrato de trabajo para poder salir por la mañana, o acreditar que se tiene un hogar familiar. García no tiene un empleo porque, según su familia, está jubilada.

María del Carmen García (i), la mujer de Benejúzar (Alicante) condenada por matar al violador de su hija. (EFE)
María del Carmen García (i), la mujer de Benejúzar (Alicante) condenada por matar al violador de su hija. (EFE)

“Tiene el tercer grado desde el día 27 pero ha tardado veinte días en salir de Villena y ahora sigue en la cárcel en Fontcalent. Va a estar un mes y pico encerrada. No entiendo por qué el tercer grado es así”, explica su hija a El Confidencial. Verónica es la primera víctima de esta historia. Sufrió la violación con trece años y lleva casi veinte viendo el proceso por el que está pasando su madre, a la que siempre ha defendido. “Al ritmo que lleva está cumpliendo la condena total. Se supone que el tercer grado llega cuando has cumplido las tres cuartas partes de su condena. Tendría que haber sido cuando quedasen 17 meses y, sin embargo, ahora le quedan nueve y sigue privada de libertad. Para mí el tercer grado es solo un cambio de cárcel”, se queja. Normalmente el régimen de semilibertad puede aplicarse a partir del cumplimiento de la mitad de la condena por decisión de la Junta de Tratamiento del Centro o del Juzgado de Vigilancia.

Las noticias que Verónica tenía ayer de su madre es que está bien, pero que no sabe cuándo podrá disfrutar de su libertad diurna. El lunes, cuando la acompañó por la tarde para que ingresara en Fontcalent, preguntó al funcionario de la puerta, que le indicó que pidiera cita para poder visitarla el domingo, según dice. Es lo que hizo. La jueza ha otorgó la semilibertad por la adaptación de la reclusa a su vida en prisión, su participación en las actividades programadas, el apoyo familiar y social con el que cuenta y la baja probabilidad de que vuelva a delinquir, según el auto difundido por Efe.

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