sánchez bate a díaz en la segunda federación

La noche en que Ximo Puig descubrió que los suyos no le hacen ni caso

La victoria arrolladora de Pedro Sánchez en la Comunidad Valenciana no se traducirá en candidatura alternativa al 'president' en el congreso del PSPV, pero sus críticos tratarán de usarla

Foto: Sánchez y Ximo Puig, cuya relación es fría y distante. (EFE)
Sánchez y Ximo Puig, cuya relación es fría y distante. (EFE)

"En mi partido cada uno hace lo que le da la gana", comenta a menudo en privado el 'president' valenciano. Ximo Puig lo veía venir. Lo decían los suyos, que daban por hecha la victoria de Pedro Sánchez en la provincia de Valencia pero confiaban en que las votaciones en Alicante y Castellón compensasen el resultado final. Ni siquiera ha sido así. El rival de Susana Díaz ha arrasado en toda la Comunidad Valenciana. Ha cosechado más de 9.500 sufragios, por encima del 63% del total, con más del doble de votos que la presidenta andaluza, que apenas se ha apuntado un 27,9%. La victoria ha sido contundente en las grandes ciudades, como en Valencia, Torrent, Alicante o Elx.

El resultado refleja algo más grave que una mera canita al aire de las bases. Evidencia que el liderazgo del de Morella es insuficiente para marcar el camino a los afiliados y que los resortes orgánicos están mucho más fracturados internamente de lo que el poder institucional pueda camuflar. Puig ha sido uno de los puntales orgánicos de Díaz desde los primeros tiempos. Su respaldo a los planes de la presidenta de la Junta ha sido incondicional. Tuvo un papel activo en el golpe que desembocó en la renuncia de Sánchez tras el tormentoso comité federal del 1 de octubre, a sabiendas de que había muchas dudas en su casa del pueblo sobre la conveniencia de esa operación. Nada de esto ha pesado en la orientación de los militantes de la segunda federación socialista en número de afiliados.

Ximo Puig felicitó anoche a Sánchez por WhatsApp, pero no en público. El nuevo líder del PSOE aún no le ha contestado. Su relación es nula

Federalista convencido, adscrito al ala izquierda en lo social (aunque defensor de la economía de mercado), empático con el nacionalismo moderado progresista, no eran pocos los dirigentes socialistas valencianos que no terminaban de ver la ventaja política de esa fusión con Díaz. No lo entendían tampoco en federaciones periféricas como la del PSC en Cataluña o en Baleares, donde Francina Armengol ha marcado muchas distancias con su compañera andaluza.

Conscientes de esa ausencia de empatía de las bases con Díaz, en los últimos días de campaña algunos cuadros del PSPV habían lanzado una oleada de mensajes por redes sociales usando la imagen de Ximo Puig para reclamar el voto en las primarias para la candidata. La estrategia venía a decir que lo que de verdad convenía a su líder, al partido y a la federación valenciana era que la andaluza fuese secretaria general. La respuesta de la militancia ha sido un respaldo mayoritario a una persona con la que es sabido que el barón valenciano tiene una relación muy mejorable. Fría, distante, hostil. No se soportan.

Ximo Puig admite "errores" en el comité federal que desbancó a Pedro Sánchez y confiesa que se equivocaron al forzar la dimisión

Este domingo por la noche, Puig felicitó a Sánchez por WhastApp, pero optó por no hacerlo en público. Ha sido esta mañana del lunes cuando ha comparecido para felicitar al nuevo secretario general, reclamar unidad interna y admitir que, quizá, su posición en el comité federal que desbancó a Sánchez "no fue la más adecuada". "Todos cometemos errores", ha confesado en una comparecencia ante los medios de comunicación en donde ha confiado en que exista sintonía con la nueva dirección que salga del congreso federal. Esa sintonía, de momento, habrá que trabajarla. A medio día, Sánchez todavía no había contestado el mensaje de felicitación de Puig. "Supongo que ahora tendrá mucho trabajo", ha admitido el 'president'.

Ximo Puig, con Susana Díaz, en uno de los actos de la presidenta andaluza en la Comunidad Valenciana. (EFE)
Ximo Puig, con Susana Díaz, en uno de los actos de la presidenta andaluza en la Comunidad Valenciana. (EFE)

Ximo y Pedro están condenados a entenderse o ignorarse, pero con una diferencia: Sánchez ya no será ese secretario general acorralado en Ferraz al que se podía baquetear desde los territorios. Ahora tiene la legitimidad de la militancia. Queda saber el grado de poder orgánico que atesorará, algo que dependerá del resultado del congreso federal. Pero es evidente que las primarias condenan a Puig a dar un paso atrás, a refugiarse en Valencia y a dejar hacer al nuevo líder del PSOE.

Resultado de las primarias en la Comunidad Valenciana. (PSOE)
Resultado de las primarias en la Comunidad Valenciana. (PSOE)

La influencia orgánica y política que pretendía ganar con su apuesta ciega por Susana Díaz se ha esfumado. Y eso no solamente es una mala noticia para él, también para su Govern de izquierdas, abocado a coexistir con un Gobierno del PP y con una dirección federal socialista con la que no hay sintonía, por más que los socios de Puig (Compromís y Podemos) hayan aplaudido la derrota de Díaz. La situación es similar a la que Sánchez va a tener con otros barones como Emiliano García-Page, Guillermo Fernández Vara o Javier Fernández, con los que la empatía era mínima.

Pedro Sánchez ya no será ese secretario general acorralado en Ferraz al que se podía baquetear desde los territorios

La paradoja de Ximo Puig es que muchos de los afiliados que han votado a Sánchez ni se plantearán castigar al 'president' en el congreso del PSPV que debe celebrarse tras el federal. Sería casi imposible que el secretario general valenciano tenga un candidato alternativo en ese cónclave, algo que solo puede interpretarse como un desafío al presidente de la Generalitat a la que los socialistas han tardado 20 años en regresar. Pero esto no excluye que los críticos con Puig y los cuadros que se han mojado con Pedro Sánchez durante la campaña de primarias vayan a apuntarse en su casillero el resultado en la Comunidad Valenciana para ganar espacios en el PSPV-PSOE. El primero de ellos será José Luis Ábalos, secretario general de la provincia de Valencia, director de campaña de Sánchez y al que se daba por liquidado hace unos meses. Ábalos ha demostrado que, si alguien tiene doctorados en aparatos, es él. La victoria de su amigo Sánchez, al que daba cobijo en su casa en sus primeras primarias, le garantiza continuidad, un papel protagonista en el Congreso, y quizás en Ferraz, (¿secretario de Organización?) y la permanencia orgánica en el PSPV. Por los siglos de los siglos.

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