cuadros municipales impulsan una lista alternativa

Génova pierde el control del PP en Valencia y pincha en su intento de frenar las primarias

Isabel Bonig desafía a la dirección nacional respaldando la candidatura de Mari Carmen Contelles a la presidencia provincial en contra de Vicente Betoret, cercano a Martínez-Maíllo

Foto: En primer plano, Contelles, en el último, Vicente Betoret. (EFE)
En primer plano, Contelles, en el último, Vicente Betoret. (EFE)

La dirección nacional del Partido Popular ha perdido el control sobre la organización en la provincia de Valencia. Mari Carmen Contelles, portavoz popular en la Diputación, ha anunciado este jueves su intención de presentar una candidatura a la presidencia provincial, en contra de los intentos del coordinador general, Fernando Martínez-Maíllo, que apostaba por una candidatura única en torno a Vicente Betoret, que ocupa ahora el puesto de forma interina. La iniciativa de Contelles revela cómo cuadros intermedios están dispuestos a poner en práctica las resoluciones del cónclave nacional celebrado en febrero y que abrieron la puerta a la celebración de primarias para elegir a los presidentes regionales, provinciales y locales. La aspirante no solamente ha hecho oídos sordos a los intentos de Génova de propiciar una lista única, sino que además cuenta con el aval de la presidenta regional, Isabel Bonig, dispuesta a ejercer su cargo con autonomía de Madrid.

Maíllo, Betoret y Contelles se reunieron el miércoles por la mañana en la sede de Génova para buscar una solución que no se produjo. La misma tarde, en una tormentosa reunión en Valencia, la junta directiva provincial votaba en contra (147 votos contra 123) de la composición del comité organizador del congreso propuesta por el equipo de Betoret. La determinación de la también exalcaldesa de la Pobla de Vallbona ha puesto en evidencia la división interna en los populares valencianos y la negativa de una parte importante de los cuadros municipales a aceptar las imposiciones verticales y el deseo de cambiar de caras en la dirección provincial. Betoret, un antiguo colaborador de Alfonso Rus que, de momento, ha salido indemne de las causas judiciales por corrupción, lleva detrás un equipo de ‘viejos rockeros’ de la organización conservadora en Valencia. El exdiputado en el Congreso, Vicente Ferrer, el senador Pedro Agramunt, o el ex vicepresidente de la Diputación, Antonio Lis, están en ese grupo.

"Presento mi candidatura por dos motivos: porque es necesario recuperar el orgullo de ser del PP y porque necesitamos hacer juntos un proyecto para 2019", señala la aspirante en un vídeo difundido por Twitter. 24 horas después de su reunión en Génova, sus afines señalan que no ha cejado en sus intenciones. "Ahora se siente todavía más fuerte, sobre todo después de la votación de ayer", explican a El Confidencial.

La rebelión de Contelles y sus afines contra las directrices de Génova ha obligado a Maíllo a admitir este jueves su “preocupación” por la situación interna y a amenazar con tomar medidas más drásticas y a “intervenir lo que sea necesario” en busca de esa unidad. Sus palabras, recogidas en una entrevista en RNE, revelan hasta qué punto Génova no lleva las riendas de lo que pasa en Valencia, donde el PP vive una situación muy convulsa como consecuencia del reguero de imputados y dimisiones por corrupción y por la pérdida del poder autonómico y municipal tras los comicios de 2015. "Estamos muy preocupados por la situación del PP de la provincia Valencia. Ayer tuve una reunión por la mañana para tratar de solucionarlo, no lo conseguimos, vamos a seguir intentándolo", ha manifestado Maíllo.

La resistencia de Madrid a ceder la presidencia provincial a la candidata de Bonig busca que no consolide su liderazgo orgánico en la región

El empeño de la dirección nacional en propiciar una lista única con Betoret de candidato no es compartido por importantes cuadros orgánicos. “Betoret lo ha apostado todo a Génova pero no tiene el respaldo de la organización provincial, como se demostró en la votación de ayer. No entendemos de dónde viene tanto apoyo de Maíllo. La gente quiere votar con libertad. Es todo una salida de tono de Madrid. No tiene sentido que se pueda votar en Sevilla o Valladolid y no aquí”, afirman fuentes cercanas a la dirección regional.

De momento, el congreso provincial sigue sin fecha. Debe repetirse la votación de la junta directiva para configurar el comité organizador (COC) y lo lógico es que ahora se produzca un pacto para que ese comité represente a todas las sensibilidades internas.

La crisis interna no ha hecho sino alejar más todavía a Isabel Bonig de la dirección nacional, con quien ya tuvo sus discrepancias hace apenas dos semanas como consecuencia de su rebelión contra el recorte inversor en los Presupuestos Generales del Estado en la Comunidad Valenciana. Bonig facilitó que el grupo parlamentario popular firmase una declaración de las Cortes Valencianas crítica con las cuentas de Mariano Rajoy, lo que le valió una reprimenda de su partido. La resistencia de Madrid a ceder la presidencia provincial a la candidata de Bonig bien puede interpretarse en la clave de segar su capacidad de control sobre la organización en la Comunidad Valenciana y mantener debilitado su liderazgo. Quizás porque el plan pasa por apostar por una tercera persona de cara a los comicios de 2019.

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