preconcurso, deudas y procesos judiciales

El calvario del hombre de Juan Rosell en Valencia: la patronal Cierval se derrumba

González asumió la presidencia de la franquicia de la CEOE para tratar de hacerla influyente e independiente. Hoy camina hacia la liquidación por el bloqueo de sus socios provinciales

Foto: González atiende a los medios en una visita de Juan Rosell a Valencia. (EFE)
González atiende a los medios en una visita de Juan Rosell a Valencia. (EFE)

Enero de 2015. Juan Rosell, presidente en horas bajas de la CEOE, acomete una reorganización de la patronal española. Reduce de nueve a cuatro las vicepresidencias y mantiene en ellas a tres de las franquicias territoriales (Madrid, Cataluña y Valencia) que le habían dado un mes antes la victoria por apenas 33 votos frente a Antonio Garamendi, presidente de Cepyme. En uno de esos sillones se sienta José Vicente González, presidente de la valenciana Cierval. Procedente del sector del metal, amante de la navegación, independiente en lo político, y con vocación de renovar las estructuras patronales, es la segunda vez que trabaja en favor del dirigente empresarial catalán, convencido de que será receptivo a las posiciones de su organización. Tras diez años de experiencia en el universo patronal, González logra por fin meter cabeza en el “núcleo duro” de la CEOE.

Octubre de 2016. Juan Rosell acompaña a González en el acto en defensa de un nuevo modelo de financiación autonómica organizado por la Generalitat de Ximo Puig y Mónica Oltra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Es uno de los pocos referentes del poder económico nacional que se acerca al evento, como un favor a su amigo valenciano. En ese momento, tanto Rosell como González saben que sus batallas están casi perdidas en sus respectivos feudos y por distintos motivos.

Juan Rosell y Salvador Navarro, presidente de la patronal provincial de Valencia (CEV). (EFE)
Juan Rosell y Salvador Navarro, presidente de la patronal provincial de Valencia (CEV). (EFE)

El primero nota sobre su aliento la presión de Garamendi, que ya ha puesto de su lado al nuevo presidente de la patronal madrileña (CEIM), Juan Pablo Lázaro. Pero sabe aún peor conocer que Isidro Fainé le ha dejado de lado cerrándole la puerta de la presidencia de Gas Natural, la poltrona del Ibex 35 con la que ansiaba.

La pesadumbre de González es mucho menos egoísta. Sencillamente ya es consciente de que el lastre heredado en forma de deudas, irregularidades en la gestión y cantonalismos en las organizaciones provinciales ha convertido en papel mojado el proyecto que presentó en 2011 para tratar de transformar la patronal autonómica Cierval en una organización independiente del poder político, con voz propia en la interlocución con la Administración y con la fortaleza financiera suficiente como para ser un instrumento útil para las empresas. “Lo ha estado peleando, pero el bloqueo permanente de los socios de Alicante y Castellón no ha permitido avanzar en ese objetivo”, señalan desde el entorno de González.

Ese bloqueo ha abocado a la patronal valenciana a un callejón sin salida. El comité ejecutivo y la junta directiva han aprobado este viernes acogerse el próximo lunes al preconcurso de acreedores tras liquidar el ejercicio de 2015 con un resultado negativo de 1,5 millones de euros y ser incapaces de atender el próximo día 20 de diciembre la reclamación de la Generalitat de 600.000 euros por minoraciones de fondos para cursos de formación ejecutados de forma irregular por la patronal provincial de Castellón (CEC), investigada judicialmente y en suspensión de pagos.

El antecedente de la CEOE de Ciudad Real

El plan pasa por ganar cuatro meses y convencer a la alicantina Coepa y la CEC de un cambio en los estatutos que permita que las organizaciones sectoriales y las empresas se afilien directamente a Cierval y le abonen los cuotas. Los mayores ingresos permitirían presentar un plan de viabilidad a la Generalitat para arrancar otro aplazamiento de la deuda. González no se rinde. Al igual que con su velero de 16 metros de eslora, quiere seguir navegando y mantiene interlocución con el ‘president’ Ximo Puig y con la Conselleria de Hacienda de Vicent Soler, algo que ya solamente es posible desde el articulado de la ley concursal.

Sin embargo, no todo es tan sencillo. De entrada, se le agotan los apoyos. La provincial de Valencia (CEV) que dirige Salvador Navarro desconfía de la disposición de Alicante y Castellón a ceder poder en favor de la autonómica y teme, además, que el procedimiento judicial abierto contra la patronal castellonense por fraude en cursos de formación derive responsabilidades penales y requerimientos económicos nuevos que dinamiten cualquier solución. “Cierval está muerta y fuera de juego. A lo mejor con el preconcurso se consigue arreglar la situación. Pero no puede ser que si entra gente nueva en Cierval y llegan nuevos requerimientos les toque pagar los platos rotos de otros”, señalan desde ámbitos de la CEV.

En las filas de muchos empresarios valencianos no hay miedo a una liquidación si no es posible una salida viable. Se reprocha también a González, del que es notorio su alejamiento de la gran empresa representada en la AVE, cierta falta de mano izquierda para convencer a Alicante y Castellón. El cierre de la persiana no sería la primera vez que ocurre en España. Ciudad Real ya vio como su franquicia de la CEOE-Cepyme acaba en extinción. Empresarios y federaciones sectoriales no tardaron en unirse y montar otra patronal desde cero. Algo que también podría ocurrir también en Valencia, aunque ya sin José Vicente González.

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