congreso okko de responsabilidad social empresarial

Así logra Hidraqua que no haya cólera en Chile e Ikea que los chinos trabajen menos

Grandes marcas como Hidraqua, Coca-Cola, Ikea o Baleària defienden que la responsabilidad social debe ser un valor más dentro de la empresa. "Es una inversión, no un gasto"

Foto: Una de las mesas del congreso OKKO, en el Auditorio de Torrent.
Una de las mesas del congreso OKKO, en el Auditorio de Torrent.

Ikea ha conseguido que las jornadas laborales de las fábricas con las que trabaja en China sean de 60 horas semanales. Esto puede parecer una exageración en Occidente, donde, al menos sobre el papel, no es habitual que se excedan las ocho horas diarias, no más de cinco días a la semana. Sin embargo, es la excepción de las industrias del gigante asiático. Para lograrlo, la enseña sueca puso en marcha auditorías a sus proveedores chinos con unos estándares básicos de condiciones laborales que ha denominado IWAY. Si alguien no cumplía se le daba un plazo para hacerlo. “En caso contrario se da por terminada la relacion contractual”. Así se contundente se mostraba Arturo García Martínez, director de Comunicación Corporativa y Sostenibilidad de IKEA en el Congreso OKKO que este jueves se ha celebrado en el Auditorio de Torrent (Valencia), una jornada especializada en mostrar las políticas de responsabilidad social de empresas con elevadas cifras de facturación.

Marcas como Hidraqua (Aguas de Barcelona-Suez), Coca-Cola, Ikea, Iberdrola, Baleària, ONCE o Correos han hecho de lo que se denomina RSE un eje de su estrategia empresarial. “Debe formar parte de la cultura de la empresa, y no quedarse en una acción pasajera o una moda sino tener continuidad y ponerse en valor”, señaló el director general de Hidraqua, Francisco Bartual. “Como empresa perteneciente a un grupo empresarial que opera en más de 70 países, tenemos la obligación de hacer frente y marcar estrategias que nos permitan contribuir a mejorar el acceso de agua en el mundo, educar a la población sobre la importancia de este recurso y aportar soluciones inteligentes para contribuir a la sostenibilidad del planeta”, añadió.

Una de las intervenciones en el Congreso OKKO.
Una de las intervenciones en el Congreso OKKO.

Los asistentes han defendido que trabajar para crear empresas sostenibles y capaces de desarrollar políticas sociales y para mejorar la calidad de vida de las personas más allá de las obligaciones legales acaban teniendo premio. “No es solo un patrimonio de las grandes compañías. Hay muchas pequeñas empresas que son muy responsables socialmente”, señaló Bartual, quien defiende que la propia actividad empresarial de Hidraqua supone de por sí una responsabilidad social. Y ha puesto ejemplos. Cuando el grupo Suez, al que pertenece, entró en Chile en 1989 apenas el 10% de la población estaba conectada a redes de saneamiento. Hoy ya lo hace el 100%, una síntoma de desarrollo que comprende bienestar y calidad de vida. El cólera ha desaparecido.

Adolfo García, Responsable de Sistemas de Información RSC de Iberdrola, expuso como la compañía traslada la RSE de forma trasversal a todas las actividades del grupo, haciendo hincapié en la responsabilidad medioambiental y los derechos humanos. Elena Fernández Rodríguez, Directora de Relaciones Internacionales y RSC de Correos, he destacado la necesidad de “transmitir el valor social de la empresa conciliando su actividad empresarial  con su compromiso social y medioambiental, garantizando mayor sostenibilidad y crecimiento económico.” 

A continuación, Isabel Vera, Jefa del Departamento de RSC de Ilunion, habló sobre las magnitudes de la compañía, exponiendo la sostenibilidad e inclusión social de las personas como claves en la gestión. Este grupo de empresas de la ONCE tiene como objetivo fundamental la generación de empleo para personas con discapacidad. Sus cifras son de compañía de primer nivel 753 millones de facturación, 31.696 empleados en total (1.500 puestos de trabajo nuevos el año pasado) y un resultado 4 milllones.

Mejorar la calidad de vida

El director de Relaciones Institucionales de Janssen (Johnson&Johnson), Ramón Frexes, compartió con el auditorio el modelo afectivo-efectivo como eje de la aplicación de la responsabilidad social empresarial de su compañía, centrada fundamentalmente en la mejora de la calidad de vida de los enfermos crónicos y en los pacientes de enfermedades socialmente estigmatizadas, como por ejemplo, el VIH. Johnson &Johnson invierte anualmente el 20% de los beneficios de la compañía en investigación, según Frexes, inversión destinada fundamentalmente a ensayos clínicos e innovación farmacológica.

La casa siria de Ikea, uno de sus proyectos de responsabilidad social para sensibilizar sobre los refugiados.
La casa siria de Ikea, uno de sus proyectos de responsabilidad social para sensibilizar sobre los refugiados.

Por su parte, Ana Gascón, responsable de RSC de Coca Cola, incidió en que la responsabilidad social del gigante de los refrescos se ha centrado en el desarrollo sostenible, y más concretamente en el agua. Para producir los millones y millones de litros, Coca Cola utiliza como base el agua. Su compromiso social se centra en reducir al máximo posible el uso de esta materia prima y tratar de compensar la huella ambiental que deja la compañía. Para ello, además de invertir en la recarga de acuíferos sobreexplotados o formar a los agricultores en el correcto uso de los mismos en las Tablas de Daimiel, han puesto a disposición de colectivos del tercer sector su propia marca con el objetivo de sensibilizar a los más jóvenes en el correcto aprovechamiento de los recursos naturales.

Es una inversión, no un gasto

José Vicente Mascarell, director de RSC e Innovación de Baleària, argumentó que no se trata de que las empresas tengan que retornar nada a la sociedad, pues forman parte de la sociedad en sí mismas. La RSE es, para Mascarell, una inversión y no un gasto, que además, contribuye como un activo al balance final de cada compañía. “Cuando los valores de la empresa coinciden con los de la sociedad, la empresa acaba ganando en su reputación.

Para finalizar el Congreso, Cristina Sánchez, la directora de Innovación y Proyectos de Pacto Mundial España, quiso hacer hincapié en tres factores como ejes fundamentales del desarrollo común entre empresas y Naciones Unidas a nivel global: el liderazgo entendido como responsabilidad de las grandes multinacionales a la hora de ejercer presión sobre los gobiernos, tanto estatales como locales, las Pymes como verdadero motor social y que necesitan de mensajes adaptados a su realidad, y por último la cadena de suministros, entendida como un pacto entre proveedores y clientes en el cual los departamentos de compra de las empresas y los de responsabilidad social corporativa deben escucharse y estar coordinados.

Sánchez recordó que la semana pasada, en el Foro que celebró Naciones Unidas en Ginebra ante más de 2.500 agentes sociales y gubernamentales, se hizo por primera vez, por parte de esta institución internacional, una serie de recomendaciones al mundo empresarial. “Las compañías deben pasar de ser donantes a ser partners”, concluyó Sánchez.

 
Comunidad Valenciana

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios