rebelión en las bases

La división en el PSPV fuerza a Ximo Puig a mantener la ambigüedad sobre la abstención

El 'president' esperará al domingo para hacer público su voto en el comité federal mientras amplios sectores del socialismo valenciano se posicionan en contra de facilitar la investidura a Rajoy

Foto: Ximo Puig, esta semana, en el acto del 40º aniversario de la planta de Ford en Valencia. (EFE)
Ximo Puig, esta semana, en el acto del 40º aniversario de la planta de Ford en Valencia. (EFE)

Las aguas están revueltas en el socialismo valenciano. La posibilidad de facilitar la investidura de Mariano Rajoy no gusta a las bases del PSPV-PSOE y obliga al ‘president’ Ximo Puig a mantener una posición ambigua, emparedado entre la presión de la gestora con el 'establishment' del puño y la rosa y la militancia y cuadros intermedios.

Puig no tiene previsto hacer un pronunciamiento claro sobre su posición hasta el mismo domingo del comité federal, donde deberá retratarse con su voto. De momento, está en modo escucha. “Va a esperar hasta el final porque está hablando con gente toda la semana. Pero irá y votará”, señalan desde su entorno.

Los cuadros del PSPV se han pronunciado a favor y en contra, mientras en muchas agrupaciones se votan resoluciones contrarias a facilitar la investidura

La delegación valenciana en el comité federal está compuesta de 23 miembros. En la última convocatoria, que decidió sobre la conveniencia o no de convocar un congreso extraordinario y que derivó en la salida de Pedro Sánchez, quedó en evidencia que, mientras andaluces o catalanes tratan de acudir a Madrid en bloque, en el PSPV “cada uno hace lo que le da la gana”, señala un muy alto dirigente de la federación. 

Joan Lerma, el día que acudió al comité federal que derivó en la renuncia de Pedro Sánchez. (EFE)
Joan Lerma, el día que acudió al comité federal que derivó en la renuncia de Pedro Sánchez. (EFE)

Los votos favorables a un nuevo cónclave y a Sánchez fueron superiores en esa ocasión. Y, aunque la división interna se mantiene, esa distribución no debería ser la misma el próximo domingo. Por ejemplo, el expresidente autonómico Joan Lerma, que fue muy crítico con la operación contra Sánchez, ha mostrado en público ahora su opinión de que, en estos momentos, no es nada conveniente para el partido acudir a unas terceras elecciones. Es lo mismo que opina el secretario de Organización, Alfred Boix, teórico hombre fuerte en el aparato regional y muy alineado con las tesis de Juan Cornejo, su homólogo en el socialismo andaluz.

Sin embargo, otros dirigentes, como el presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, uno de los jóvenes con proyección interna, han mostrado su desacuerdo y su posición contraria a facilitar un Gobierno del PP. Lo mismo ha señalado el portavoz en las Cortes Valencianas, Manuel Mata, afín a la corriente Izquierda Socialista.

La ambigüedad de Ximo Puig es realmente una pose política. Políticamente, va contra sus principios propiciar la continuidad de Rajoy. La relación durante el último año con el Gobierno central no ha sido precisamente idílica. El Ejecutivo popular no ha atendido ninguna de las peticiones que forman parte del discurso de Puig, desde la reforma del sistema de financiación autonómica hasta un mayor cariño en materia de inversiones en infraestructuras en la Comunidad Valenciana.

Puig tiene muy pocos argumentos para convencer a sus bases y sus socios del Botánico por la desafección del último año con el Gobierno de Mariano Rajoy

Sin embargo, el líder del PSPV tampoco ha movido un dedo para que los diputados valencianos en el Congreso se opongan a la abstención. Es más, personas afines a Puig, como Ciprià Císcar, han defendido abiertamente en las reuniones del Grupo Socialista que es mejor opción que acudir a unas terceras elecciones. Solo José Luis Ábalos, secretario provincial de Valencia y uno de los apoyos de Pedro Sánchez en la federación valenciana, ha manifestado abiertamente su no rotundo.

Ximo Puig (c), junto a los diputados en el Congreso José Luis Ábalos y Ana Botella. (EFE)
Ximo Puig (c), junto a los diputados en el Congreso José Luis Ábalos y Ana Botella. (EFE)

Más de 50 agrupaciones han votado resoluciones en favor del no a Rajoy, y en alguna de ellas, como la de Torrent, incluso se puso boca abajo un cuadro de Felipe González. La posición de Puig no solo está condicionada por la marejada interna, sino que también se ve influida por los equilibrios del Pacto del Botánico, el acuerdo con Compromís y Podemos que le permitió alcanzar la presidencia de la Generalitat. Mónica Oltra ya ha advertido de que el pacto es “a prueba de bombas”, consciente de que no tiene sentido romper una alianza para entregar de nuevo la Generalitat al PP. No obstante, Podemos no ha dudado en aprovechar la circunstancia para amenazar veladamente con retirar su apoyo, si bien esto parece más bien un movimiento político del líder regional podemista, Antonio Montiel, para sacar perfil propio. Nadie en Podemos en la Comunidad Valenciana está pensando realmente en dinamitar el Pacto del Botánico.

Rebajar la tensión con el PSC

Puig afronta el debate interno desde un planteamiento no dogmático y es contrario a que los planteamientos deriven en un enconamiento interno. Este jueves, por ejemplo, rechazó la amenaza de expulsión al PSC en caso de que sus diputados en el Congreso no respeten la disciplina de voto y defendió el diálogo y la "aceptación democrática de resultados".

En los pasillos de las Corts Valencianes, al término de la sesión de control parlamentario, Puig afirmó: "No estoy por las expulsiones ni las fronteras, siempre por el acuerdo y el diálogo, aceptando democráticamente los resultados”. "Un partido político es debate, discusión, diálogo, acatar lo que democráticamente se vaya decidiendo. No es momento de hablar de exclusiones", insistió.

Preguntado por su posición respecto a la posible abstención del PSOE en una futura sesión de investidura de Mariano Rajoy, Puig explicó que está hablando con militantes y "personas de fuera, contrastando opiniones desde un diálogo no religioso, laico”, recoge EFE. "Aquí nadie es del PP ni quiere a Rajoy, solo que hay gente que está de acuerdo con nuevas elecciones y otros que no", agregó Puig.

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