el regreso de la ilusión del ladrillo

Jesús Ger ataca de nuevo: ¿de verdad es un chollo la oferta del 7% de Marina d’Or?

La oferta gancho de la empresa de Oropesa apenas afecta a una docena de apartamentos y por un máximo de tres años. El resto de la cartera se vende sin garantía de alquiler

Foto: El edificio que alberga la docena de apartamentos en venta de Marina d'Or.
El edificio que alberga la docena de apartamentos en venta de Marina d'Or.

"Oportunidad única de negocio. Apartamentos y locales para invertir. Rentabilidad hasta del 7% con alquiler garantizado mediante aval. Plazo 1, 2, 3 (o más años), según acuerdo"

Búscate un buen gancho y échate a dormir. Jesús Ger lo ha vuelto a hacer. El propietario de Marina d’Or, el complejo hotelero y turístico de Oropesa más ‘kitch’ del país, ha vuelto a generar la ilusión de que es posible obtener rentabilidades con la inversión en ladrillo muy por encima de cualquier producto financiero en un mercado ávido de márgenes presentables. Ocurrió en abril de 2006, cuando metió en un chárter a 200 personas para llevárselas a Londres e inaugurar una oficina en Oxford Street. En aquella ocasión, sirvieron de reclamo las ‘celebrities’ Genoveva Casanova y Anne Igartiburu. Un año antes, en París, se habían sumado a la fiesta Gerard Depardieu y Ana Obregón. Ger vendía vacaciones gratis y pelotazos rápidos. Hasta soñó con forrarse vía Bolsa de Valores, siguiendo la estela de Enrique Bañuelos y Astroc.

Todo se desvaneció con el pinchazo de la burbuja. Como muchos otros señores del ladrillo, Ger desapareció del mapa. Pero no llegó a arruinarse. Con varios negocios quebrados (uno de sus buques insignia, Comercializadora Mediterránea de Viviendas, entró en concurso en 2014) se camufló entre sus hoteles y balnerio en su Ciudad de Vacaciones. 

El dueño de Marina d'Or, Jesús Ger. (EFE)
El dueño de Marina d'Or, Jesús Ger. (EFE)

Y ahora ha regresado. Con una agresiva campaña publicitaria que promete rentabilidades anuales del 7% por la venta y posterior gestión del alquiler de apartamentos en primera línea de playa. Algunos medios no han tardado en destacar la noticia en un contexto de cierta agitación inmobiliaria, en el que las Obligaciones del Tesoro Público a 10 años apenas superan el 1% y donde la renta variable tiene más incógnitas que una ecuación de mecánica cuántica.

Si habláramos de Ibiza, me lo creería, porque allí sí que dan 6 o 7%. Pero por norma general, en residencial más del 3,5% es complicado obtener”, afirma un alto responsable de una consultora inmobiliaria internacional con presencia en la costa mediterránea.

Oropesa no es Ibiza

Y así es. La cifra mágica del 7% que ha aparecido de golpe por todos lados como gran reclamo está muy lejos de aplicarse al conjunto de la cartera de apartamentos y locales que Marina d’Or tiene en venta. De hecho, según ha podido saber El Confidencial de fuentes de la empresa, solo afecta a una docena de inmuebles del edificio conocido como El Cano, ubicado, eso sí, en primera línea de playa y con una superficie media de 65 metros cuadrados por puerta. Marina d’Or ofrece estos pisos por precios que escilan entre los 136.000 euros el más barato y 500.000 euros el más caro (un ático con otros 60 metros de terraza).

Hoteles Marina d'Or ofrece también locales comerciales explotados por terceros. Los contratos de alquiler se renuevan cada año

El pacto pasa por añadir a la escritura de compraventa un acuerdo de gestión del alquiler del inmueble por un máximo de tres años (con su seguro correspondiente). A partir de entonces, el 7% se convierte en un fantasma. Toca renegociar el contrato. 

La playa de Oropesa a la altura del complejo Marina d'Or.
La playa de Oropesa a la altura del complejo Marina d'Or.

Para el resto de la cartera de apartamentos que Hoteles Marina d’Or (la sociedad que ha lanzado la campaña) tiene en el escaparate, ni hay garantía de rentabilidad ni se la espera. Se venden al que los quiera comprar y punto. Siempre habrá alguien que piense que si en primera línea se saca un 7% (como se han encargado de destacar los creativos publicitarios), igual unos metros más atrás es posible obtener un 4 o un 5%.

Una situación similar se produce en el caso de los locales comerciales. Il Piccato, Un Mar de Tapas, La Flama, Beibi’s & Kids, Marisquería 7 Mares… Marina d’Or pretende desprenderse de más de una treintena de establecimientos ubicados en bajos de edificios del complejo de Oropesa, gran parte de ellos en explotación. Restaurantes, heladerías, tiendas… El más barato cuesta 190.000 euros, pero no hay límite de precio por encima. Y de nuevo el 7% de rentabilidad se vuelve difuso. Solo se aplica a un grupo de locales y con un garantía de un año, que es lo que duran los contratos de alquiler de quien actualmente los explota. Es decir, el nuevo dueño tendrá que renegociar con su inquilino en apenas 12 meses, aunque el equipo comercial de la compañía informa a los interesados de que son negocios que funcionan y sus ocupantes no tienen ninguna intención de irse, aunque tampoco han querido comprarlos. 

Entre los planes de Jesús Ger está la construcción de dos nuevos hoteles, el segmento en el que se ha refugiado en los años de plomo inmobiliario

Lo que queda en evidencia con la nueva estrategia de Jesús Ger es que se ha arremangado para tratar de quitarse activos en balance y obtener liquidez y tesorería en la sociedad Hoteles Marina d’Or. Esa es una de las pocas mercantiles de su emporio que quedó al margen del concurso de acreedores. Con un negocio focalizado principalmente en la explotación de hoteles y el balneario del complejo, Hoteles Marina d’Or acumulaba en 2014 (último ejercicio registrado) terrenos y construcciones valorados en libros en 174 millones de euros.

Ese año, cuando la economía todavía renqueaba, la cifra de negocios registrada fue de 38 millones, con beneficio de poco más de 600.000 euros. La empresa tiene también compromisos con acreedores por arrendamiento financiero de 13,4 millones. 

Según fuentes cercanas a la empresa, entre los planes de Ger está la construcción de otros dos nuevos hoteles, el negocio en el que se ha refugiado en los últimos años. Pero con la banca tratando de salvar los muebles con el resto de su grupo y la Ley Concursal en mano, obtener financiación es como escalar una montaña. Quizás aquellos que hayan picado en su mágica campaña del 7% le ayuden a conseguirlo.

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