sin consenso en el bloque 'susanista'

Ximo Puig promueve una 'solución Monti' para España presionado por Podemos

El 'president' teme una rebelión interna y perder como socio a Podemos con la abstención en favor de Rajoy. La fórmula de Gobierno tecnócrata requiere del respaldo de Rivera y Pablo Iglesias

Foto: Ximo Puig, presidente de la Comunidad Valenciana. (EFE)
Ximo Puig, presidente de la Comunidad Valenciana. (EFE)

Si el felipismo-susanismo apuntaba en su ‘bando’ a la federación socialista valenciana, la segunda en número de militantes, en el plan trazado para desbancar a Pedro Sánchez, abstenerse en favor de Mariano Rajoy y organizar un nuevo liderazgo en el PSOE, ya puede darle la vuelta al ábaco. Ni el PSPV-PSOE votó en bloque el sábado en el comité federal para forzar la salida del secretario general ni Ximo Puig va a jugar un papel activo en el grupo tentado de facilitar una investidura al PP para evitar unas terceras elecciones, que parecen cada vez más cercanas y favorables a los intereses de los populares.

Orgánicamente, la dirección de los socialistas valencianos está desempeñando una labor de acompañamiento de los movimientos que promueve la presidenta andaluza Susana Díaz. Las conversaciones entre el secretario de organización del PSOE-A, Juan Cornejo, y su homólogo valenciano, Alfred Boix, son diarias. Ambos están alineados y comparten estrategias. Pero no puede decirse que esto implique al conjunto de los socialistas de la Comunidad Valenciana. De la veintena de representantes del PSPV en el comité federal del sábado, nueve de ellos votaron a favor de la celebración de un congreso extraordinario, como proponía Pedro Sánchez, ocho en contra y otros optaron por no participar. Entre los críticos de los críticos estaba el expresidente de la Generalitat Joan Lerma, padre político de Puig y Boix, cuyo apellido bautiza una de las corrientes más influyentes de la federación, el lermismo, a la que se adscriben los dos anteriores. 

El secretario de Organización del PSPV-PSOE, Alfred Boix. (EFE)
El secretario de Organización del PSPV-PSOE, Alfred Boix. (EFE)

Tanto las bases como importantes cuadros valencianos no quieren ni oír hablar de la posibilidad de abstenerse en favor de Mariano Rajoy. Ya no es solamente una cuestión de convicciones, sino que está en juego la propia gobernabilidad del Consell del Botánico, compartido con Compromís y sostenido desde el Parlamento autonómico por Podemos. El líder regional de la formación morada, Antonio Montiel, ha advertido de que convocará a la dirección para decidir si se mantiene el apoyo al Gobierno valenciano en el caso de que los socialistas faciliten una investidura popular.

El movimiento de Montiel, apenas un amago, un aviso, pero una advertencia en toda regla, es paralelo a los que Podemos ha realizado también en Castilla-La Mancha, Aragón y, con menos influencia real, Extremadura.

La división interna, con ligera mayoría antiabstención, y el marcaje de sus socios (por más que Compromís haya adoptado una postura más suave, tratando de aislar al Ejecutivo autonómico del debate nacional) meten mucha presión a Ximo Puig. Su entorno trata de desvincular la operación orgánica de derribo contra Pedro Sánchez (la relación entre ambos era nefasta) del debate sobre la gobernabilidad. "En este momento, no se dan las circunstancias para que el PP merezca nuestro apoyo, ahora bien, ese debate se debe producir", dijo ayer en una entrevista en La Sexta el presidente valenciano en referencia a la próxima consulta que se hará al comité federal sobre si se apoya o no una abstención al PP.

El rey Felipe VI y Albert Rivera, en su encuentro de abril de este año. (EFE)
El rey Felipe VI y Albert Rivera, en su encuentro de abril de este año. (EFE)

Un Gobierno con las manos limpias

En este sentido, las mismas fuentes explican que tanto la abstención como unas terceras elecciones son dos escenarios indeseables. “Hay otras alternativas. Hay que fijarse en otras opciones, como pasó en Italia, por ejemplo con Mario Monti”, señalan las mismas fuentes, en referencia al Ejecutivo técnico que se formó después de que Bruselas forzase la renuncia de Silvio Berlusconi en 2011.

Esta alternativa no deja de ser un brindis al sol, porque requiere necesariamente del apoyo de Podemos y de Ciudadanos a un candidato de consenso que no sea del PSOE, en lo que daría inicio a una corta legislatura de transición. Pero significaría una salida para los socialistas, porque cumpliría dos de sus objetivos:

1) Que Mariano Rajoy y el PP desalojen La Moncloa.

2) Ganar tiempo para una recomposición orgánica que permita “coser”, como dijo Susana Díaz, al Partido Socialista.

El problema es que esta operación debería hacerse en tiempo récord (menos de un mes) y fijarse sobre un programa de gobierno básico consensuado entre PSOE, Podemos y Ciudadanos, algo bastante complicado. No obstante, el líder del partido naranja, Albert Rivera, ya propuso algo similar al Rey en la primera ronda de consultas tras las elecciones del 26-J. En ese momento, Rivera habló de "un Gobierno de amplio consenso con las manos limpias", aunque después Ciudadanos optó pos negociar con el Partido Popular un acuerdo de investidura, pacto que todavía no está roto.

Comunidad Valenciana

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