de la concentración a la segregación

El caso del carnicero de Mercadona o por qué las estrategias están para cambiarlas

Martínez Loriente, la empresa que Mercadona ha despiezado en tres trozos, fue creada hace catorce años por Roig con la idea de concentrar el suministro cárnico. Ahora ha girado 180 grados

Foto: Juan Roig con una muestra de productos en la presentación de resultados de 2015. (EFE)
Juan Roig con una muestra de productos en la presentación de resultados de 2015. (EFE)

Acepta el cambio como un amigo. Y no te lo tomes demasiado en serio. La frase es de Tom Peters, escritor y consultor norteamericano que firmó como coautor uno de los 'bestsellers' ochenteros e inaugurales de la literatura empresarial de Estados Unidos, ‘En busca de la excelencia’. Viene al pelo para analizar una de las operaciones de más calado en los últimos meses en el sector de la distribución alimentaria: la venta en tres partes de Martínez Loriente, el gran suministrador de productos cárnicos de Mercadona

En su obra Peters hacía mucho hancapié en las bondades de desempeñar una gestión dinámica, favorable a la experimentación y dispuesta a la acción. No se trataba de ser MacGyver, aunque con el tiempo esta tendencia a la flexibilidad en la toma de decisiones ha derivado en lo que ahora se enseña en las escuelas de negocios con el rimbombante concepto de ‘gestión del cambio organizacional’, o lo que es lo mismo: cómo dar la vuelta a una empresa como un calcetín sin morir en el intento o acabar enganchado al Diazepam. 

Un supermercado de Mercadona en Vitoria. (EFE)
Un supermercado de Mercadona en Vitoria. (EFE)

Y eso es lo que acaba de hacer Juan Roig con el principal proveedor cárnico. Mercadona anunciaba esta semana la venta de las tres principales unidades productivas de Martínez Loriente por parte de su propietario Francisco Martínez a otras tantas empresas: Incarlopsa, Elaborados Cárnicos Medina y Frescos Delisano. El objetivo declarado: favorecer la “especialización” en la producción y el suministro. Donde ahora había un único interproveedor con un propietario, ahora habrá cuatro distintos y un equipo de compras de carne controlado, directamente, por la cadena líder de supermercados para negociar con el proveedor primario.

Se trata de una estrategia casi opuesta a la que dio origen a Martínez Loriente hace catorce años, cuando se fundó con la suma de dos interproveedores, Embutidos Martínez e Incarlopsa, la firma conquense cuyo propietario, Emilio Lorente Piqueras, aportaba el segundo apellido. Cada uno poseía el 45% del capital, mientras que Mercadona se erigía en el fiel de la balanza con un 10% de la propiedad.

La enseñanza de Martínez Loriente: cómo dar la vuelta a una empresa como un calcetín sin morir en el intento o acabar enganchado al Diazepam.

En aquel momento, en 2002, se dio el pistoletazo de salida a un proyecto que alumbró la quinta empresa de la Comunidad Valenciana en volumen de facturación. Un gigante cárnico que a la sombra de Mercadona vendió el año pasado 560 millones de euros y que suma plantillas de más de 1.700 trabajadores en los picos de contratación. 

El crecimiento de Martínez Loriente fue vertiginoso. Puso en marcha en 2004 la planta de Tarancón (Cuenca) de corte y envasado de cordero y porcino e inició en 2005 las obras de otra plataforma en Buñol. En 2008, seguía creciendo absorbiendo Bovinos de Valencia. La ampliación de las instalaciones de Cheste, en 2012, culminó una década de construcción de un interproveedor creado a la carta para servir a la enseña valenciana.

Imagen de archivo de una granja de cerdos. (Reuters)
Imagen de archivo de una granja de cerdos. (Reuters)
En mayo de 2015, la concentración empresarial fue a más. Incarlopsa y Mercadona salieron del accionariado y Francisco Martínez asumió el 100% de la propiedad a través de su patrimonial Torrent Fimer, erigiéndose en uno de los grandes interproveedores. La desmembración anuncianda ahora ha causado revuelto en el sector porque aparentemente deshace el anuncio de hace dieciseis meses. Sin embargo, fuentes de Mercadona sostienen que en ese momento ya estada definido y bien trazado el plan: buscar nuevos proveedores especializados para pasar Martínez Loriente por la cortadora. No hay que olvidar que si de algo sabe Roig es de carne. Se enorgullece de ser hijo de porquero. Sus padres comenzaron el negocio con un matadero de cerdos.

El empresario valenciano ya tenía trazado el plan de pasar Martínez Loriente por la cortadora cuando Francisco Martínez compró el 100% hace año y medio

Todo forma parte del proyecto de Cadena Sostenible de Mercadona (Caspopdona) para mejorar la eficiencia en el servicio de productos frescos y del sueño de Juan Roig de regresar al modelo de venta al mostrador de carnes y pescados que abandonó para pasarse a la bandeja envasada, una de las razones que justificó, precisamente, la creación de Martínez Loriente. Hoy, el empresario ha dado un giro de 180 grados tamizado con el ansiolítico mensaje de Peters a todos los implicados. Acepta el cambio como un amigo. No te lo tomes demasiado en serio: las plantillas y gran parte de las estructuras directivas se mantendrán estables.

Incarlopsa, que había comenzado ya a trabajar en un proyecto de especialización en cerdo ibérico tras abandonar Martínez Loriente, se ha quedado las instalaciones de Tarancón, dedicadas precisamente a corte y envasado de cerdo, principalmente jamones. La catalana Frescos Delisano, que hasta ahora mantenía una relación más limitada con Mercadona, ha adquirido la planta de Cheste dedicada al envasado de cerdo y también de cordero. La familia Cañigueral, de Girona, consolida y amplia su vínculo con los Roig. 

No hay que olvidar que si de algo sabe Roig es de carne. Se enorgullece de ser hijo de porquero. Sus padres comenzaron con una granja de cerdos

Los que han entrado por la puerta grande en su estreno como suministradores de la firma valenciana son los madrileños Elaborados Cárnicos Medina que se quedan el matadero y sala de despiece de ternera de Buñol.

¿Y Martínez? ¿Qué ha pasado con Francisco Martínez? Su empresa original Embutidos Martínez mantiene la relación como proveedor de embutidos, carne picada y preparados. No es un mal negocio. El año pasado su facturación superó los 110 millones de euros, con un beneficio superior a los ocho millones de euros. Si ha ganado más o menos dinero con la desmembración de la que durante un año y medio ha sido su empresa sobre el papel es uno de los secretos de la operación. Ninguna de las partes ha querido informar del montante económico de los traspasos aludiendo a razones de confidencialidad.

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