Ágora, el capricho de 95 millones de Camps y Calatrava, seguirá cerrado y con goteras. Noticias de Comunidad Valenciana
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Ágora, el capricho de 95 millones de Camps y Calatrava, seguirá cerrado y con goteras

El inmueble se mantendrá clausurado durante meses y sin que el concesionario Avanqua pueda explotarlo, a la espera de una negociación entre el arquitecto y la Ciudad de las Ciencias de Valencia

Foto: Ágora en la Ciudad de las Ciencias de Valencia (Foto: Diego Delso / Poco a poco / CC)
Ágora en la Ciudad de las Ciencias de Valencia (Foto: Diego Delso / Poco a poco / CC)

Cerrado a cal y canto. Ese es el destino durante los próximos meses del Ágora de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, el último de los elementos del complejo diseñado por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava. El también ingeniero y la dirección de la empresa pública (Cacsa) siguen sin resolver el cierre de la obra y encontrar una solución a las deficiencias que llevaron al Gobierno de Ximo Puig a clausurar temporalmente el edificio tras acceder al poder en junio del año pasado alegando razones de seguridad.

Avanqua, el actual concesionario del inmueble y del Oceanogràfic, no puede explotar el elemento que Francisco Camps encargó a Calatrava cuando asumió la Presidencia de la Generalitat con la intención de dejar su impronta en el recinto de la Ciudad de las Ciencias como sus antecesores, Joan Lerma y Eduardo Zaplana, pese a que la capital de la Comunidad Valenciana ya contaba con el Museo de las Ciencias, el Hemisfèric y el Oceanogràfic. El edificio está concebido como una gran carcasa vacía, una plaza cubierta en la que se han invertido más de 95 millones de euros pero que sufre de goteras y filtraciones de agua, problemas de seguridad en las puertas de acceso y algunas otras carencias, según reveló una auditoría encargada al efecto por la propia Avanqua. La gestora participada por Aguas de Valencia y el Acuario de Vancouver está a la espera de que Cacsa y Calatrava pongan arreglo a los desperfectos para poner en marcha su proyecto de explotación, basado en la organización de espectáculos, conciertos y eventos culturales y empresariales.

El actual concesionario Avanqua no puede explotar el edificio, lo que perjudica la generación de ingresos de la empresa pública Ciudad de las Ciencias

El Ágora se abrió de forma provisional, y pese a no estar terminada, en 2009, por la presión del contrato para la celebración de un torneo de tenis ATP 500 firmado por la Generalitat de Camps y el tenista Juan Carlos Ferrero y sus socios. Durante un par de ejercicios, el recinto apenas albergó este evento, que se celebraba cada mes de noviembre. Calatrava aceptó entregar el edificio con una certificación parcial de finalización de obra en la que se anexaban las tareas pendientes de ejecución. Fue la fórmula que permitió eludir las exigencias legales de apertura al público del edificio inacabado. Tras el retraso en la finalización, subyacía también un conflicto entre el arquitecto y los responsables de construir las lamas de acero que debían servir para colocar una cubierta móvil. Calatrava señaló que las piezas tenían desviaciones de centímetros que impedían su encaje. La subcontratista Augescón (una filial del grupo Ros Casares, ahora en pleno proceso de liquidación) rechazó su responsabilidad en esa discrepancia y se negó a asumir el coste de rectificar las lamas, lo que paralizó la conclusión de la obra.

El director del Valencia Open 500 ATP, Juan Carlos Ferrero. (EFE)
El director del Valencia Open 500 ATP, Juan Carlos Ferrero. (EFE)

El director general de Cacsa, Enrique Vidal, admitió ayer que pueden pasar meses hasta que se resuelvan los problemas, lo que incide en la capacidad tanto de Avanqua como de forma indirecta de la empresa de la Generalitat de generar ingresos. Vidal defiende que las conversaciones con Calatrava avanzan pero siguen sin concretarse. Cacsa trabaja con dos opciones. La primera pasa por completar el proyecto original para acabar con las goteras y colocar unas costosas lamas de acero móviles que ahora están medio abandonadas en un descampado anejo al complejo. Es la alternativa cara, por encima de 25 millones de euros. La segunda opción, la preferida por Avanqua y la Generalitat, implica sellar el techo del Ágora, cambiar las puertas por razones de seguridad y hacer algunas pequeñas mejoras. En este caso, el presupuesto no supera los tres millones de euros.

La alternativa más cara para completar la obra asciende a 25 millones de euros que la Generalitat no está dispuesta a desembolsar

Sin embargo, en este punto todo pasa por alcanzar un acuerdo con Calatrava. El arquitecto es conocido por su resistencia a modificar proyectos o, en caso de hacerlo, a cobrar importantes honorarios por ello. El también ingeniero ha perdido mucho del reconocimiento que tenía en su tierra por los sobrecostes y problemas derivados de sus obras y parece dispuesto a ser flexible para encontrar una salida. Su despacho, que se ha encargado de la dirección de obra de todos los elementos de la Ciudad de las Ciencias, ya ha tenido que asumir la reposición del cubrimiento de trencadís (un tipo de azulejo cerámico) del Palau de les Arts, al igual que la reparación de planchas de acero del Ágora para evitar desprendimientos."Calatrava no es insensible a la realidad y está colaborando”, explicó Vidal. En cualquier caso, según ha podido saber El Confidencial, la solución menos costosa implicaría mantener la provisionalidad de la conclusión de la obra, pues Calatrava no modificaría el proyecto original, de forma que quedase abierta la opción de completarlo si dentro de algunos años la Generalitat cuenta con disponibilidad presupuestaria.

Avanqua invertirá nueve millones este año en remozar el Oceanogràfic y quiere explotar el Ágora con espectáculos y eventos culturales y empresariales

Las palabras de Vidal y la polémica sobre la puesta a punto del Ágora y la relación con Calatrava ensombrecieron un tanto la presentación ayer del plan de mejoras que Avanqua ha preparado para el Oceanogràfic. Los sustitutos de Parques Reunidos al frente del acuario valenciano quieren mejorar accesos y la oferta divulgativa y biológica. La previsión es invertir 25 millones de euros durante los 15 años de concesión. En 2016, el plan pasa por destinar nueve millones a un nuevo acceso directo desde el resto de la Ciudad de las Ciencias e incorporar cuatro sub-recintos adicionales para cuatro nuevas especies: cocodrilos, tiburones martillo, pingüinos del rey y leones marinos de Steller.

Equipo Avanqua con el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, y el director de Cacsa, Enrique Vidal.
Equipo Avanqua con el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, y el director de Cacsa, Enrique Vidal.

La presidenta de Avanqua, Celia Calabuig, explicó que la intención del concesionario es incrementar el carácter de polo de atracción turística del Oceanogràfic para Valencia y la Comunidad Valenciana. El año pasado, el complejo biológico recibió más de 1,3 millones de visitantes. El gestor pretende ubicar el recinto en el segmento de grandes espacios de conservación e investigación del mundo, más allá de su imagen de centro lúdico y de ocio. “La nueva filosofía de trabajo que estamos llevando a cabo, impulsada en coordinación con el Acuario de Vancouver, plantea una gestión enfocada al bienestar animal y la conservación a través de la investigación”, dijo Calabuig. La empresaria anunció la creación de la Fundación Oceanogràfic.

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