EN LA llamada CIUDAD ROS CASARES

El día que Oleguer Pujol quiso comprar un 'elefante blanco'

El menor del clan Pujol se interesó por Ciudad Gran Turia, un complejo inmobiliario de 220 millones de euros en Valencia que terminó en manos del Sabadell

Foto: Una de las viviendas de Ciudad Ros Casares, hoy Ciudad del Turia. (Foto: solvia.es)
Una de las viviendas de Ciudad Ros Casares, hoy Ciudad del Turia. (Foto: solvia.es)

Oleguer Pujol Ferrusola, el menor de los hijos de Jordi Pujol, se interesó por el complejo inmobiliario Ciudad Ros Casares (hoy Ciudad Gran Turia), un enorme proyecto urbanístico inaugurado en Valencia en 2009 compuesto por 14 edificios y cuyo coste ascendió a 220 millones. Convertido en un gran elefante blanco (grandes posesiones con altos costes de mantenimiento y deuda de los que es difícil desprenderse) tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el complejo fue construido por la familia propietaria de la histórica siderúrgica valenciana Ros Casares en colaboración con la antigua Caja Mediterráneo (CAM), que prestó la financiación y tomó una participación del 20% en la sociedad promotora, Ros Casares Espacios.

La participación fue heredada por el Banco de Sabadell cuando en diciembre de 2011 el Banco de España le adjudicó la CAM. La entidad catalana terminó quedándose los edificios tras un complejo proceso de intercambio de participaciones con la familia valenciana que terminó en una dación en pago de los créditos pendientes en abril de 2013. La antigua Ciudad Ros Casares ocupa 172.000 metros cuadrados y está compuesta de 689 lofts, 1.200 plazas de aparcamiento y 35.000 metros cuadrados de superficie en locales comerciales, la mayor parte todavía deshabitados.

Oleguer Pujol. (EFE)
Oleguer Pujol. (EFE)

Antes de que Ciudad Gran Turia acabase en manos de la entidad que preside Josep Oliu, representantes que decían actuar en nombre de Oleguer Pujol trataron de iniciar negociaciones con la sociedad propietaria. Según fuentes financieras, este acercamiento nunca llegó a tener recorrido, entre otras razones, porque durante 2012 la familia Ros estaba cerrada en banda a la hora de escuchar ofertas y se resistía a tener que desprenderse de estos activos inmobiliarios. Finalmente tuvo que entregarlos al Sabadell, que los tiene en su balance y ha dejado en manos de Solvia su comercialización. El grupo Ros Casares está en pleno proceso de liquidación y el juez ha iniciado la subasta del resto de sus activos. Tal como publicó el viernes El Confidencial, la multinacional alemana ThyssenKrupp y el fondo estadounidense JZ International han pujado por varios de los lotes. El lunes se conocerá el alcance de las ofertas y su cuantía económica.

Investigado por el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, por presuntos delitos fiscales y blanqueo de capitales, Oleguer Pujol había desplegado, hasta la llegada de sus problemas judiciales, una intensa actividad en el sector inmobiliario como socio de la gestora Drago Capital, protagonista de importantes operaciones como la compra de parte de la red de oficinas del Santander por más de 2.000 millones de euros. El destino de los beneficios obtenidos por esa operación está en el origen de la investigación abierta por la Fiscalía Anticorrupción, que tiene indicios de que 5,3 millones de euros fueron ocultados al Fisco y desviados a paraísos fiscales. El hijo de Jordi Pujol ha defendido su inocencia y niega haber evadido fondos.

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