protestas en sidney

Las demandas salariales en los consulados empañan el voto desde el extranjero del 21-D

Los trabajadores de varios consulados llevan meses reclamando aumentos salariales y han aprovechado las elecciones autonómicas catalanas para protestar públicamente

Foto: Empleados del consulado de Australia
Empleados del consulado de Australia

Las elecciones autonómicas catalanas han dado comienzo ya en los consulados españoles en el extranjero, donde aquellos ciudadanos debidamente inscritos que no hayan votado por correo tienen hasta mañana para depositar su papeleta en persona. El problema es que los trabajadores de muchos centros consulares llevan meses protestando por sus condiciones laborales y algunos han querido aprovechar la ocasión para hacer visible su malestar.

En el consulado de Sidney, por ejemplo, se han presentado a trabajar con camisetas donde denuncian estar cobrando "un salario ilegal". "A partir de ahora llevaremos estas camisetas permanentemente para denunciar nuestra situación de precariedad laboral. Para la votación hemos respetado escrupulosamente los servicios mínimos y no se ha producido ningún incidente. Nuestra intención no era perturbar la jornada electoral sino llamar la atención sobre nuestra extrema situación. Llevamos nueve años con los salarios congelados y desde hace dos reivindicamos una actualización que tenga en cuenta el enorme coste de la viday la inflación", dice uno de ellos, Marcos Redondo.

"En este momento, el salario de 6 de 7 compañeros está por debajo del salario mínimo legal, puedes imaginarte nuestra situación", continúa. Según fuentes oficiales, en estas elecciones autonómicas se están registrando niveles de participación sin precendentes. Si en la anterior cita con las urnas se aceptaron 21.771 solicitudes de voto, en esta ocasión se han superado las 38.000.

El mensaje de las camisetas
El mensaje de las camisetas

No quieren el SMI

Desde el MAEC les han ofrecido elevar el sueldo hasta el salarió mínimo australiano, pero ellos lo consideran insuficiente. "Les hemos dicho que eso no arregla nada, no vamos a permitir que se nos imponga el salario mínimo, teniendo en cuenta el coste de la vida de la ciudad en donde trabajamos y que los salarios de los diplomáticos son increíblemente superiores. Por ejemplo, el embajador en Canberra gana más que los 7 empleados del Consulado en Sidney juntos, Esas diferencias astronómicas no nos parecen razonables, además su sueldo es en su práctica totalidad libre de impuestos y disfruta además de una vivienda pagada por el Estado y todos los gastos que ello conlleva", explica.

Según cifras sindicales, se calcula que hay más de 10.000 empleados de la Administración española en el extranjero en una situación de desprotección parcial o total. Sus quejas varían mucho en intensidad y gravedad, pero la mayoría se sienten "trabajadores de segunda" y afirman que sus condiciones no tienen nada que ver con las de los funcionarios expatriados. Los contratados locales viven en un limbo entre la legislación española y la local, un estado de excepción que empieza el mismo día que sale a concurso su plaza (cuando sale) y que se puede perpetuar de por vida. No están dentro del convenio, no tienen posibilidades de ascenso y sus sueldos en ocasiones se sitúan por debajo del salario mínimo.

Sus problemas, denuncian, han sido ignorados durante años por la Administración y por los propios sindicatos. En los últimos tiempos han conseguido llamar la atención del CSIF, que creó en enero de 2014 un área para el Servicio Exterior.

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