ELECCIONES CATALANAS DEL 21-D

En la 'furgo' con Domènech: lazos amarillos, banderas de España... y Pablo Iglesias

El Confidencial se cuela en la campaña de los 'comuns' durante toda una jornada. Domènech, Iglesias, muchos kilómetros de carretera y una conclusión: no todo es lo que parece

"'Hay que dormir bien durante la campaña, ¡eh! Xavi", exhorta un asesor a Xavier Domènech, el 'candidato Borgen' de Catalunya en Comú-Podem, al percibirle un mínimo suspiro durante un momento del trayecto en furgoneta desde Barcelona a Vilafranca del Penedès. Se trata del primer día de campaña que estará acompañado por Pablo Iglesias. Es uno de los días fuertes. Para el mitin central en el que participará el líder de Podemos se ha escogido un lugar con capacidad para medio millar de personas. Hay que llenar sí o sí. Comienza la tensión, pues con las encuestas en su contra la imagen de un mitin desangelado y con butacas vacías puede resultar catastrófica. La apuesta por el lugar elegido es una apuesta de todo o nada.

Son las 10:30 horas, pero desde que Domènech abrió su agenda del día con una entrevista con Carlos Herrera en la cadena Cope, pasadas las 08:30, ha celebrado una conferencia de prensa organizada por 'El Periódico' en el Hotel Fairmont Rey Juan Carlos I, atendido a las preguntas de los periodistas, cerrado varias cuestiones con compañeros de lista que tomarán rutas de campaña diferentes durante la jornada, estudiado los temas del día, con especial atención al asunto de las obras de Sijena y repasado las propuestas de su programa en materia de sanidad, agricultura y desarrollo rural para posteriores reuniones sectoriales. Ya desde la precampaña, que compaginó con sus resposabilidades en el Congreso de los Diputados, como portavoz del grupo En Comú Podem, los días son muy largos y las noches muy cortas.

Xavier Domènech entra en la furgoneta en la que pasa gran parte de la jornada. (Fotos: E. Torrico)
Xavier Domènech entra en la furgoneta en la que pasa gran parte de la jornada. (Fotos: E. Torrico)

Su equipo dice respirar ambiente de remontada, explican que en su caso las encuestas siempre los sitúan a la baja, como en las generales que acabaron ganando en contra de todos los pronósticos, y antes de montar en el vehículo que los lleva a su próximo destino se dan gritos de ánimo como si de un equipo deportivo se tratase. "¡Venga, vamos, a petarlo otro día más!". Son profesionales de la comunicación y la ciencia política, pero ante todo, militantes. El conductor también, un soporte clave para que cumplir con los horarios, minutados al máximo. Algunos habían colaborado antes con Podem, otros con Podemos a nivel estatal y otros en el Ayuntamiento de Barcelona, pero en su conjunto provienen de las luchas sociales.

La austeridad de su campaña, siendo la formación que menos invertirá en las elecciones del 21-D (395.000 euros frente a los 2,1 millones de Ciudadanos o los 1,8 de ERC) se nota desde el primer momento. "Algún día habrá que preguntarse de donde saca el dinero Ciudadanos", se cuestiona Domènech al plantearle la cuestión, siempre polémica en tiempos de crisis, de la financiación de las campañas. En la furgoneta solo hay sitio para nueve, por lo que la acogida a los dos periodistas de El Confidencial que los acompañamos durante toda la jornada obliga a que otros dos asesores deban buscar otro modo para desplazarse, quedarse en el cuartel general de campaña o sumarse a las rutas de otros de los candidatos de la lista.

"Tenemos que escuchar a todo el mundo, gobernar significa gobernar para todo el mundo. Hacerlo para unos pocos es lo que nos ha traído hasta aquí"

Deciden sobre la marcha en función de las necesidades. "No es un autobús, sino una furgoneta pequeña, pero ganadora", replica Domènech nada más montarnos, siempre con una sonrisa en la cara, un prolífero humor y, sobre todo, una serenidad y tranqulidad que, por mucho que lo conozcan, no deja de sorprender para bien, debido al estrés del contexto, a los miembros de su equipo.

La cámara se enciende y no vuelve a apagarse hasta bien entrada la noche. El piloto rojo persigue al candidato de Catalunya En Comú-Podem hasta el punto de que este llega a cuestionarse en un momento si no habrá dicho algún taco. "Lo siento, es que se me olvida que estáis grabando". En todo momento lleva la batuta. Su equipo sugiere y ejecuta. Los tuits, de su puño y letra. La escaleta del mitin final, idea suya también. Un asesor no está convencido de que la presentadora del acto no sea la que cierre con algunas palabras de despedida. Domènech argumenta y lo convence de por qué hoy, uno de los días potentes que contará con la presencia del líder de Podemos, Pablo Iglesias, tiene que cerrar él. Está en todos lo detalles.

Encuentro con profesionales y usuarios del Hospital Comarcal de l'Alt Penedès. (Fotos: E. Torrico)
Encuentro con profesionales y usuarios del Hospital Comarcal de l'Alt Penedès. (Fotos: E. Torrico)

El cuentakilómetros de la furgoneta ha sumado ya 3.000 kilómetros. "Sumando algunas presentaciones de las candidaturas", nos matiza el conductor. Estamos en la sexta jornada de la campaña (lunes 11 de diciembre). La siguiente parada de la campaña, bautizada con el lema transversal de "tenim molt en comú", es en el Hospital Comarcal de l'Alt Penedès. Encuentro con representantes de usuarios de la sanidad pública y profesonales sanitarios. Campaña austera, pero pegada a la calle, "en nuestra lógica de escuchar a la gente", matiza el jefe de prensa de Xavier Domènech. Los efectos de los recortes promovidos por el Govern centran la conversación. El candidato va tomando notas de todo lo que escucha, pregunta más que habla, y finalmente asegura que su objetivo es llegar a la Generalitat para poner la agenda social en el centro, haciendo especial hincapié en sanidad y educación.

En la sede de Vilafranca en Comú luce junto a la cartelería electoral de rigor un gran lazo amarillo en solidaridad con los dirigentes encarcelados

Terminado el encuentro en el hospital y realizado alguna que otra foto con personal del centro, la siguiente reunión del día es con la Unió de Pagesos de la zona. Mismo patrón, escuchar, tomar notas, preguntar y exponer su programa. No es que sean los votantes más potenciales, nos confiesa un asesor, "pero tenemos que escuchar a todo el mundo, gobernar significa gobernar para todo el mundo. Hacerlo para unos pocos es lo que nos ha traido hasta aquí", lamenta. Las efusivas despedidas y las caras satisfechas de los responsables del sindicato agrario en la zona tras la reunión paracen decir lo contrario. ¿Quizá alguno de ellos cambiará el sentido de su voto? Domènech no para de repetir que hay miles de indecisos, más que en cualquier otra cita electoral. Convencerlos de que representa la opción del desbloqueo, la solución para avanzar en clave de país y recuperar los derechos sociales, es su obsesión.

Continúa la jornada por Vilafranca del Penedès, una localidad de apenas 40.000 habitantes en la que Domènech se interesa por la situación del sector del cava. "Aquí hacen uno excelente", pero la caída de las ventas, supuestamente motivada por el boicot a los productos catalanes, está afectando a muchas familias que dependen del sector. "¿De verdad que no lo habéis probado?". Ante nuestra respuesta negativa, nos dice que ya nos regalará una botella. "Sería fantástico que le hiciéseis publicidad para ayudar a recuperar las ventas, pero solo si os gusta claro, aunque dudo de que no", añade entre risas.

Domènech se toma un café y no llega a desconectarse de la campaña. (Fotos: E. Torrico)
Domènech se toma un café y no llega a desconectarse de la campaña. (Fotos: E. Torrico)

Tras compartir un breve encuentro con compañeros de partido en la sede que tiene Vilafranca en Comú en la localidad, se va corriendo a un encuentro de prensa con medios locales. En el escaparate de la sede luce junto a la cartelería electoral de rigor un gran lazo amarillo, el mismo que portan los independentistas en solidaridad con los dirigentes en prisión. "¡Mare meva!", se le escapa a un miembro del equipo por lo bajo. "¿Vosotros en realidad no sois muy de portar el lazo amarillo, no?", preguntamos. "No, pero bueno, todos estamos en contra de que estén en la cárcel y ojalá pudiesen salir para hacer campaña y acabar con la excepcionalidad", zanja con una respuesta de manual.

Comida frugal: ensalada de primero y pescado de segundo para el candidato. Sin postres, solo café

Antes de antender a los medios locales, Domènech tiene comprometido participar en un 'dúplex' del programa 'Las Mañanas de Cuatro'. Los periodistas esperan, el candidato también, pasan los minutos y su responsable de prensa comienza a tensarse. Pide disculpas a los periodistas allí presentes por la espera y acto seguido llama a la productora del programa para comunicarle que no puede hacerle perder el tiempo a los medios, que se está retrasando demasiado la intervención según lo previsto y que si no entran ya en antena deberán seguir con su agenda. No pasa ni un minuto y Domènech, que se mantiene como una cariátide mirando fijamente a la cámara, se toca el pinganillo de la oreja y responde: "Bon dia, buenos días". Su jefe de prensa respira aliviado.

Entrevista en directo con 'Las Mañanas de Cuatro'. (Fotos: E. Torrico)
Entrevista en directo con 'Las Mañanas de Cuatro'. (Fotos: E. Torrico)

La furgoneta vuelve a ponerse en marcha, ya con destino a Tarragona, donde se celebrará el mitin central del día. "¿Donde me habías dicho que era el mitin, Manel?", pregunta por el camino Domènech. Revisa su móvil y lee en alto: "Centre Cívic Bonavista". "¡Bonavista!", le responde con tono de satisfacción, para comenzar a relatar que se trata de un barrio obrero, con un largo historial de luchas vecinales.

La vena obrera e historiadora en su máxima expresión, y es que Domènech, antes de que Ada Colau lo convenciese para dar el salto a la política institucional, además de activista en diversos movimientos sociales era profesor de Historia en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), donde pertenece al grupo de investigación CEFID (Centre d'Estudis sobre Franquisme i Democràcia), siguiendo de cerca los movimientos sociales y cambios políticos en Cataluña y España.

Y llega Iglesias, atrayendo el 'fenómeno fan'

Comida frugal: ensalada de primero y pescado del día de segundo es la elección del candidato. Menú del día, sin postre, solo un café. No son pocos los que se toma al día, reconoce Domènech, "más en campaña", y ante esta evidencia en varias ocasiones en las que se le ofrece reclama a cambio un agua. Continúa la austeridad, "pero bien entendida, en servicios sociales tiene que ser todo lo contrario", replica otro miembro del equipo siempre en tono de broma pero conscientes de que están fijando mensaje. Mensajes que tras la comida, en una mesa aparte, desarrolla Domènech con el responsable de discurso, folio en mano y sin cesar de atender llamadas.

Pablo Iglesias se toma una foto con una seguidora en Bonavista, Tarragona. (Foto: E. Torrico)
Pablo Iglesias se toma una foto con una seguidora en Bonavista, Tarragona. (Foto: E. Torrico)

En una media hora está listo el discurso que recitará poco después sobre el escenario. Solo los interrumpe una regidora del PSC, a la que no conoce, que se acerca a saludarlo. Al despedirse la concejala socialista le muestra su deseo de que ambas formaciones alcancen un pacto tras el 21-D.

Ya en Bonavista, cuya estética urbana refuerza el pasado (y presente) obrero que nos había relatado el Domènech historiador, sorprende nuevamente la pugna de banderas. En este caso, las banderas españolas se imponen con una abrumadora ventaja sobre las independentistas. Nuestra sorpresa no es compartida. Los barrios obreros y las clases más desfavorecidas no comen con banderas.

Una regidora del PSC se acerca a saludar a Domènech a la mesa. Al despedirse le confiesa su deseo de que ambos partidos alcancen un pacto

Una idea que, precisamente, repite posteriormente Iglesias ya sobre el escenario del mitin, al que llega muy justo en AVE desde Madrid, con apenas tiempo para saludar, atender a algún medio, repartir muchos besos entre público y hacerse 'selfies'. Muchos 'selfies' y piropos de abuelas con un aura de forofas futboleras, lo que significa que el 'fenómeno fan' ya está aquí. Quizás por el cambio de contexto, quizás por sus personalidades diferentes, o quizás por una mezcla de ambas cosas, es una situación que no se había vivido hasta la llegada de Iglesias.

"Xavi Domènech tiene una solución que no es épica, no se envuelve en banderas. Pero las cosas de comer no son épicas", concluyó durante su intervención. Medio millar de personas llenaron las butacas del espacio elegido para el mitin y buena parte de los pasillos. "Llenazo total, muy contentos", nos relatan cuando sondeamos a los organizadores. La campaña continúa, a la caza de los indecisos.

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