con ella se hará el 'spot' principal de campaña

Una carta de Jordi Sànchez al 'president', la nueva arma que prepara Puigdemont

Los ideólogos de la campaña de JxCAT quieren visualizar que las entidades cívicas están con el 'president' y no con Esquerra, y preparan una última jugada

Foto: El expresidente de la Asamblea Nacional Catalana Jordi Sànchez. (EFE)
El expresidente de la Asamblea Nacional Catalana Jordi Sànchez. (EFE)

El expresidente catalán Carles Puigdemont apretará el acelerador en la recta final de la campaña electoral para dar el ‘sorpasso’ e intentar ganar con claridad los comicios del 21 de diciembre. Y, para ello, cuenta con un arma secreta: la calle. El candidato de la lista de Junts per Catalunya (JxCAT) ha logrado algo muy difícil: dar la vuelta a las encuestas y posicionarse como posible vencedor en las elecciones, dejando en la cuneta a los antiguos socios de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que partían como favoritos.

La fuga a Bruselas le ha traído buenos réditos al ‘expresident’. Eso y una cuidadosa puesta en escena, además de una carambola del destino: su principal rival, Oriol Junqueras, que está confinado en la cárcel en Madrid por delitos como rebelión o malversación de fondos, tomó la iniciativa ‘robando’ a Puigdemont a los partidos que habían concurrido en la candidatura Junts pel Sí (JxS) en las anteriores autonómicas.

Junqueras le ganó a Puigdemont los socios y la candidatura transversal. Puigdemont se quedó solo con la figura del ‘president’ y poca cosa más. De ahí que maniobrase para neutralizar a su principal rival. Y vaya si lo hizo: consiguió que Jordi Sànchez, presidente de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), fuese su número dos de candidatura. Esa envolvente le hizo ganar enteros: y Puigdemont le ganó a Junqueras la calle que es, a fin de cuentas, la principal baza electoral del independentismo.

Y como favor con favor se paga, la ANC ha pasado a ser un instrumento de la candidatura de Puigdemont. Su gerente, Núria Guillaume, será la encargada de proporcionar el 'arma letal' con la que Puigdemont quiere dar la puntilla a los republicanos, lastrados por el encarcelamiento de Junqueras, la poca visibilidad de la candidatura y los confusos mensajes del equipo que rodea al líder de ERC.

Guillaume tiene como misión primordial preparar una carta de Jordi Sànchez a Puigdemont que será la base del 'spot' principal de la campaña del ‘expresident’. Es una cuestión casi sentimental: lo que se traslucirá es que la sociedad civil confía en el ‘expresident’ del pueblo. O sea, le dan su apoyo, en detrimento de Junqueras.

El fallo garrafal de ERC

Una fuente independentista retrata la situación a El Confidencial: “El que gane las elecciones gestionará el ‘procés’ los próximos años. Por tanto, todos quieren ser el más votado de su bloque”. Y subrayan: “ERC hizo la lista transversal, pero no se está poniendo las pilas para ser transversal. Tiene a los mismos partidos que Junts pel Sí, pero nada más. Su gran error fue concurrir a las elecciones con su nombre y ocultar el de partidos como Demòcrates [escindido de UDC], MES [escindido del PSC] o Avancem [escindido del PSC]. Para colmo, no tiene a un líder fuerte al frente. En resumen: lo hizo fatal”.

No va desencaminado el comentario: Junqueras ganó en los despachos. Hizo una lista transversal que era el sueño de cualquier independentista pero la cobijó bajo el nombre de ERC, sin dar visibilidad a las tendencias que había. En cambio, Puigdemont se lanzó a la aventura sólo con el pedigrí de ser el ‘expresident’ y luego se dejó mecer por los brazos de la ANC. Por tanto, ahora pasará el platillo para recolectar los beneficios.

Por eso, la ANC está a punto de convertirse en el arma secreta de Puigdemont. Lo que intenta el ‘expresident’ es poner en valor que las entidades soberanistas, las organizaciones que han movilizado a los catalanes los últimos cinco años, le apoyan a él y no a Esquerra. Con ello, ya tiene ganadas medias elecciones.

De hecho, la maniobra del fichaje de Sànchez y de la carta que prepara para utilizar en su campaña electoral son la confirmación de una afirmación que se hacía hace tiempo desde los sectores independentistas pero con la boca pequeña: la ANC no era más que un instrumento en manos de Convergència. La única diferencia es que antes la utilizaba Artur Mas a su conveniencia y ahora lo hace Carles Piugdemont.

Confía en el efecto contagio

Es cierto que el líder de JxCAT se aprovecha de la falta de liderazgo en ERC y que el efecto contagio hace que a ese apoyo ‘popular’ se sume también la otra entidad movilizadora, Òmnium Cultural, cuyo presidente, Jordi Cuixart, declinó formar parte de su candidatura. Y eso es un cóctel lo suficientemente explosivo como para dinamitar la estrategia de los republicanos, constreñidos a cobijar en sus filas a un puñado de escindidos de otros partidos sin mayor pedigrí populista.

Las cuentas de la lechera del equipo de Puigdemont son que éste acabará siendo el candidato más votado. En estos momentos, hay tres fuerzas que pugnan por el privilegio de alcanzar la ‘pole position’: ERC, PDeCAT y Ciutadans. Pero desde las filas de los exconvergentes se confía en dar la vuelta a la situación antes de los comicios y en que Puigdemont será el ganador sin paliativos.

¿Por qué Puigdemont le come el terreno a ERC? Por dos motivos principales: “Junqueras se rodeó de un equipo muy mediocre. No podrá competir con esa gente. Por otro lado, Puigdemont cuenta con el principal aval en estas elecciones: es el ‘president’ depuesto por el Estado español. Y eso pesa mucho”, explica un alto cargo del PDeCAT.

Lo cierto es que el ‘expresident’ huido en Bruselas se abandona ahora en brazos de la ANC convencido de que es la ‘sociedad civil’ la que podrá darle de nuevo la presidencia de la Generalitat.

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