Cs aprovecha las horas más bajas de Iglesias y forzará que desvele su política de pactos
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LA ESTRATEGIA DE CARA AL 21-D

Cs aprovecha las horas más bajas de Iglesias y forzará que desvele su política de pactos

Arrimadas considera más necesario que nunca que los partidos dejen clara su política de pactos antes del 21-D. Su estrategia pasa por acorralarlos y que se pronuncien claramente

placeholder Foto: Oriol Junqueras, Carles Puigdemont y Ada Colau el pasado 2 de octubre. (Reuters)
Oriol Junqueras, Carles Puigdemont y Ada Colau el pasado 2 de octubre. (Reuters)

Seis semanas. No queda más para que llegue el 21 de diciembre, la gran cita con las urnas catalanas tras la mayor crisis institucional y democrática vivida en España en décadas. Las cartas están encima de la mesa y finalmente no habrá lista única ni candidatura independentista conjunta. El plazo para registrar las coaliciones en la Junta Electoral venció este martes y Junts Pel Sí —constituido por PDeCAT y ERC— no tendrá la reedición que Puigdemont tanto ansiaba. Cada uno irá por su lado, aunque lo que sigue en duda es si presentarán todas las formaciones que lo hicieron en 2015 —la CUP ha manifestado dudas— y quiénes serán los cabezas de lista de todas ellas (tienen de margen como máximo hasta el día 17 de este mes). Los partidos del llamado 'bloque constitucionalista' —Cs, PSC y PP— repetirán a sus candidatos y la precampaña se da por comenzada.

La formación que preside Inés Arrimadas en Cataluña y que lidera la oposición en el Parlament está ultimando la hoja de ruta de su campaña, aunque las lineas generales están ya establecidas: 'guante blanco' porque lo más importante es movilizar la antiindependencia y obligar a sus rivales a que aclaren sus intenciones postelectorales antes de que los catalanes acudan a votar. Arrimadas lo intentó sin éxito proponiendo un acuerdo previo a Miquel Iceta y Xavier García Albiol para que los tres se comprometieran a apoyar la lista más votada tras como alternativa al independentismo. Todas las encuestas sitúan a Ciudadanos como segunda fuerza, por detrás de la Esquerra de Oriol Junqueras. Pero ni PP ni PSC están por la labor. Los últimos, además, se encuentran centrados en disputar la segunda plaza a Ciudadanos tras haber cosechado sus peores resultados en Cataluña. Aun así, la formación naranja insistirá en que todos los partidos digan claramente cuál será su política de pactos tras el 21-D mirando directamente a los socialistas y a la coalición de Podemos y los comunes de Ada Colau.

placeholder La líder de Ciudadanos en Cataluña,Inés Arrimadas , junto al primer secretario del PSC, Miquel Iceta. (EFE)
La líder de Ciudadanos en Cataluña,Inés Arrimadas , junto al primer secretario del PSC, Miquel Iceta. (EFE)

En Ciudadanos consideran más necesario que nunca que los catalanes depositen su papeleta el 21 de diciembre sabiendo lo que hará cada partido político. Máxime teniendo en cuenta que todas las encuestas anticipan una artimética compleja: la suma de los independentistas no alcanzaría la mayoría absoluta y necesitarían el apoyo (aunque fuera vía abstención) de otro partido. Una opción podría ser la mano de los comunes, aunque están por ver otras posibilidades que los sondeos demoscópicos también dan como posibles.

La suma de ERC y otras fuerzas de la izquierda no independentista podría ganar peso, como también la unión de los tres constitucionalistas que, en todo caso, requerirían de otra fuerza para consolidarse. El líder de los socialistas catalanes es la 'pieza' más complicada de encajar en este último bloque, ya que Ciudadanos y PP desconfían de que un acuerdo con él pudiera llegar a ser posible. El propio Iceta afirmó este miércoles que descarta entrar en un Gobierno que él no presida.

Aún así, los centristas esperarán a que entre en juego la campaña para ver la evolución del PSC. La batalla está asegurada con Podemos y los comunes. Ciudadanos buscará que la coalición de Iglesias y Colau reconozca si su pretensión pasa por llegar a un acuerdo con los republicanos independentistas, cuyo líder hoy sigue en prisión. Después de que todas las encuestas —y el CIS en particular— confirmen el desplome de los morados por su gestión en la crisis catalana, el partido naranja está decidido a seguir esa línea. Su postura ambigua e incluso cercana a algunas tesis de ls secesionistas habría influido en la pérdida de votos, según puso de manifiesto el barómetro del CIS elaborado justo después del referéndum y antes de la aplicación del artículo 155.

Foto: Pablo Iglesias, junto a Irene Montero y Ione Belarra, este 7 de noviembre en el pleno del Congreso. (EFE)

En concreto, esta encuesta daba una bajada de dos puntos a Unidos Podemos, con Ciudadanos pisándole los talones. Pero, el problema, como publicó este diario, es más estructural, ya que la formación de Iglesias no logra contener la sangría de votos hacia el PSOE e incluso hacia los de Albert Rivera. Es decir, cada vez le cuesta más mantener a sus fieles y la posición fijada de cara al procés —criticada incluso internamente de la mano de Carolina Bescansa— ha podido jugar un papel crucial.

La formación naranja está decidida a dar la batalla por Cataluña, pero es consciente de que el desenlace del 21 de diciembre será un antes y un después. Fuentes de la cúpula insisten en no adelantar acontecimientos, pero reconocen que si Podemos pacta con las fuerzas independentistas, creen agotada una hoja de ruta creíble para el resto de España. "No puedes querer gobernar un país, mientras pactas con los partidos que intentan romperlo y que se saltan las leyes", repiten. Consideran que si se confirmara esa nueva realidad catalana, la situación en el Congreso de los Diputados también podría cambiar de forma determinante.

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