21 DE DICIEMBRE, ELECCIONES EN CATALUÑA

Arrimadas diseña una campaña de 'guante blanco' y movilización definitiva de la unidad

El objetivo para Ciudadanos es que la antiindependencia rebose las urnas. Movilizar a toda la gente que se manifestó el 8-O y el 29-0 es el principal objetivo para Inés Arrimadas

Foto: La portavoz nacional y líder de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas. (EFE)
La portavoz nacional y líder de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas. (EFE)

El inesperado adelanto de las elecciones autonómicas catalanas al 21 de diciembre anunciado por Mariano Rajoy el pasado viernes ha dado un vuelco total a la situación de crisis en esta comunidad autónoma. El intento de proclamación de la república catalana en el Parlament actuó como punta de lanza para la aplicación del artículo 155, pero en estos momentos todas las formaciones miran ya a la cita de diciembre en el calendario, incluso los partidos independentistas que, en teoría, no reconocían unas elecciones convocadas desde Madrid. Los comicios se plantearán, fuera de toda duda, en clave plebiscitaria y la polarización en torno al debate territorial no puede ser mayor.

El 'expresident' Puigdemont habló este martes de "bloques" desde su retiro en Bruselas en un intento evidente por seguir invocando a la movilización del mundo independentista, después de chocar con una nueva realidad que ha puesto una intervención estatal contenida y que dará como resultado un nuevo Gobierno en Cataluña dentro de 50 días. Pero ellos no son los únicos. De hecho, la campaña de los partidos llamados constitucionalistas y, concretamente, el que lidera la oposición en estos momentos, también estará basada en la movilización. El partido que lidera en esta comunidad Inés Arrimadas se volcará desde la próxima semana en un llamamiento constante para que la participación suba hasta un porcentaje histórico.

Ciudadanos se encuentra ahora ultimando los detalles de una campaña que entre las filas naranjas califican ya como "definitiva". Arrimadas y los suyos insisten en que por primera vez existe una opción real de ganar al nacionalismo en las urnas con una mayoría alternativa. Ese sería el titular, porque la afirmación en sí está llena de matices. Para empezar porque el 'bloque constitucionalista' de Cs, PSC y PP requiere de un importante aumento de participación para conseguir una artimética suficiente y, sobre todo, porque las opciones de que finalmente sean los 'comunes' de Ada Colau los que tengan la llave aumentan por momentos.

El presidente de Ciudadanos Albert Rivera, y la líder del partido en Cataluña, Inés Arrimadas. (EFE)
El presidente de Ciudadanos Albert Rivera, y la líder del partido en Cataluña, Inés Arrimadas. (EFE)

Aún así, en Ciudadanos aseguran que plantearán una campaña de "guante blanco" en el que de una forma u otra dejarán claro que el objetivo pasa por desbancar al independentismo del Palau de la Generalitat. De hecho, Arrimadas ya ha lanzado una oferta a Miquel Iceta y Xavier García Albiol para firmar un preacuerdo que comprometa a las tres formaciones a apoyar la lista más votada de los constitucionalistas. Una propuesta que no ha cosechado por el momento ningún éxito, pese a que la líder centrista insistió en que si finalmente Ciudadanos no lidera el 'bloque' —como dicen todas las encuestas— ella apoyaría al candidato que quedara por delante.

Habrá 'fair play' como dicen desde el partido de Arrimadas, aunque no será fácil. No hay que olvidar que más allá de la movilización que buscan todos, Ciudadanos se disputa votos con ambas fuerzas. Especialmente con los socialistas catalanes, a los que en las autonómicas de 2015 arrebató buena parte de sus apoyos, sobre todo en el cinturón rojo de Barcelona, que quedó teñido prácticamente de naranja. En el partido de Iceta lucharán por recuperar la segunda plaza (ocupada ahora por Cs) y ya reconocen, como informa Juanma Romero en este diario, que Pedro Sánchez se implicará "totalmente" con ese objetivo.

En Ciudadanos habrá respuesta contundente y el equipo de Arrimadas no tiene especial preocupación al respecto. Reconocen que el rol desempeñado por el Partido Socialista en la crisis catalana ha sido importante y han logrado obtener una gran visibilidad de la mano del Gobierno de Rajoy. Eso, es innegable, afirman. Pero, aún así, los centristas no dudarán en sacar a colación los vaivenes de Iceta en el asunto del derecho a decidir. Durante los últimos años el PSC siempre se ha mostrado partidario y no fue hasta el último momento cuando aceptó la postura fijada desde Ferraz para apoyar el artículo 155. Las críticas a Ciudadanos por su rotundidad en este aspecto y su exigencia de celebrar elecciones anticipadas fueron abundantes. Y, sin embargo, cuando Rajoy anunció que los comicios tendrían lugar lo antes posible lo celebraron como un éxito propio.

La formación naranja asiste con incredulidad este cambio de rumbo por parte de los socialistas y afirman que durante las próximas semanas reiterarán este mismo mensaje, acompañado de la necesidad de que todas las fuerzas políticas expliquen "sus intenciones" antes de acudir a las urnas el 21 de diciembre. Desde hace tiempo Albert Rivera insiste en que las distintas formaciones deben decir con claridad si apoyarán a Ciudadanos en caso de que haya una mayoría alternativa, "o harán presidente a Junqueras". El recado iba dirigido a Ada Colau y Pablo Iglesias, aunque no solo. Los dirigentes naranjas siempre dan la misma respuesta cuando se pregunta por Iceta: "Con el PSC nunca se sabe".

Lo que en la estrategia de Ciudadanos queda claro es que la polarización con el debate territorial beneficia a la formación centrista, por ser la cuestión catalana y su firmeza frente a ella el principal reclamo de sus votantes. Las menciones en este sentido son constantes en las intervenciones de todos los dirigentes de la formación, basándose en su experiencia en el Parlament —"Ciudadanos nació hace once años para luchar contra el nacionalismo"— y en mantener una postura inflexible. Un escenario muy distinto al de las últimas generales, en el que la polarización se hizo sobre el eje político PP-Podemos y Ciudadanos quedó más desdibujado, acusándolo en su resultado final.

Además, Arrimadas se ha consolidado durante los últimos meses según todos los estudios internos del partido, sitúa en una posición ventajosa a la candidata. A eso se suma, según explican en el partido, el alto conocimiento que tienen los ciudadanos. "En las elecciones de 2015 Arrimadas no era tan conocida, hicimos una campaña potente en muy poco tiempo y había que hacer que los votantes confiaran en ella. Ahora la conocen", aseguran fuentes de la cúpula naranja. Rivera se volcará, igual que el resto de primeros espadas de Ciudadanos, aunque ninguno restará protagonismo a la candidata en la campaña, cuyo perfil presindeciable es el que el partido naranja quiere explotar en los próximos dos meses.

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