CULPA A LOS DUROS DE DINAMITAR SU ‘PROCÉS’

Artur Mas, desesperado, lanza un órdago a la CUP y amenaza con elecciones el 6 de marzo

El líder de CDC elude responsabilidades por no haber sido capaz de echarse a un lado para formar Gobierno en Cataluña. La única mácula en su expediente es "haber confiado en exceso" en la CUP

Foto: El discurso de Artur Mas ha sonado más a 'bronca' que a explicación. (Reuters)
El discurso de Artur Mas ha sonado más a 'bronca' que a explicación. (Reuters)

Artur Mas está desesperado y cabreado con la CUP. “La investidura y la formación de un Gobierno es la única manera de salvar el proceso catalán”, clamó en rueda de prensa tras la reunión semanal del Gobierno catalán. Artur Mas fue dramático, criticó con dureza a “la mitad de la CUP”, restando legitimidad a su decisión de no permitir la investidura. Además, admitió por primera vez que había cedido ya demasiado, cuando hasta hace poco afirmaba que no había cedido nada ante los radicales. Eso sí: está preparado para firmar el decreto de convocatoria de nuevas elecciones autonómicas el próximo lunes porque la ley lo obliga. Eso si no hay acuerdo antes, por lo que hizo un dramático llamamiento a la CUP para que facilite 'in extremis' la formación de un Gobierno. Pero un Gobierno presidido por él. No hay candidato alternativo. En el caso de que se tengan que convocar comicios, estos tendrían lugar el próximo 6 de marzo.

Mas hizo una lectura de la situación actual carente de cualquier atisbo de autocrítica. Fue un monólogo trufado de triunfalismo y con continuas autoloas. “He cometido un error, lo mismo que Junts Pel Sí: confiar en el sentido de país de la CUP. Nosotros pensábamos que, dadas las condiciones históricas y de gran trascendencia en que nos encontramos, tendrían sentido de país. Pero hemos visto que lo que impera es el espíritu revolucionario y a la contra. Lo que quieren hacer es la hiperrevolución social, lo que es legítimo, pero como consecuencia de ello no ven que es un momento trascendente y no se pueden poner palos en las ruedas”.

Mas afirmó que la formación radical ha cometido “un error gigantesco. No sé si se dan cuenta, pero para convertir Cataluña en un Estado independiente se ha de hacer sumando, no restando; incluyendo, no excluyendo; y votando, no vetando”.

Artur Mas, desesperado, lanza un órdago a la CUP y amenaza con elecciones el 6 de marzo

Metió el dedo en el ojo a sus ahora rivales políticos sacando a colación la dimisión del cabeza de lista de la CUP, Antonio Baños. “Lo que se ha visto es que hay partes importantes, sustanciales y relevantes de la CUP que discrepan de lo que se dijo el pasado domingo. Y por eso ha dimitido su cabeza de lista”.

Mas dijo que había de plazo aún hasta este domingo para llegar a un acuerdo y desbloquear la situación para no convocar elecciones. Pero dejó la pelota en el tejado de los radicales. “JxS se movió, y mucho, y en todos los temas importantes. La CUP no se ha movido en el único tema que no es importante, que es el quién. En lo demás se podía llegar a acuerdos”, soltó. Obvió, claro, que él tampoco se ha movido en el terreno del quién, porque no admite ser sustituido como presidenciable. Ante la pregunta de si está dispuesto a dar un paso al lado para dejar su puesto a otro, fue claro: “JxS no hará nuevas ofertas”. O sea, no. O él o nadie. Y luego insistió en que “hay lo que hay. Ustedes saben que estaba dispuesto -y lo estoy-, para llevar adelante este proceso, a que se ejerza la Presidencia de manera diferente, con una estructura más colectiva, aunque no traspasando las líneas de la dignidad”. Se refería a tener una Presidencia devaluada y tutelada por tres 'comisarios' que le restarían poder político.

Le ‘roba’ cinco diputados a la CUP

El ‘president’ enumeró las cesiones que tuvo que hacer para atraerse a los radicales: “La declaración de inicio del proceso para la construcción del nuevo Estado; aceptar una estructura de Presidencia fuera del funcionamiento habitual, que sería una Presidencia más compartida con otros miembros del Gobierno; aceptar una moción de confianza a los 10 meses de legislatura, con la que se podía derribar el Gobierno; la negociación de una hoja de ruta para construir el Estado catalán; el inicio de un proceso constituyente para elaborar la Constitución, y un plan de choque ambicioso dentro de las posibilidades que tiene la Generalitat”.

Mas insistió en que el veto a su investidura no es de la CUP, “sino de la mitad de la CUP”. De ahí que, por su cuenta, haya establecido una nueva y personalísima aritmética parlamentaria: que cinco diputados de la CUP le apoyan “porque la mitad de sus militantes votó a favor de la investidura”. De nuevo, obvia que todos los diputados de la CUP se abstendrían si convoca un pleno de investidura, porque es una decisión tomada democráticamente por los representantes de su partido. El líder convergente rechaza, por tanto, la dinámica democrática interna de la CUP y se apropia de la mitad de los votos de la formación rival por la cara, atribuyéndose, por esa misma regla de tres, cinco diputados cuperos. Y santas pascuas.

Pero esa decisión de “la mitad de la CUP”, subrayó, “no hace posible comenzar la legislatura e implementar el mandato del 27-S”. Así, arremetió contra el sector duro del partido cupero afirmando que su “hiperrevolución no tiene futuro, y menos teniendo cinco diputados en el Parlamento. O aunque sumemos a los 10. Sumar es incorporar a muchas clases medias y populares, a las que no representa la CUP. Con su revolución de las superizquierdas, no llegaremos ni a la esquina. No entender esto es abortar lo que tenemos entre manos. La mitad de la CUP entiende esto y la otra mitad, la que no lo entiende, es la que acabó imponiendo su ley. Si no hubieran cometido ese error, su cabeza de lista no hubiese dimitido”.

Artur Mas, desesperado, lanza un órdago a la CUP y amenaza con elecciones el 6 de marzo

El ‘president’ insistió durante su comparecencia en que JxS no puede hacer otra oferta a la CUP por dos motivos: porque cada vez que pone sobre la mesa una oferta se encuentra “con un no de la CUP”. Por tanto, por razón de eficacia, se abstendrá de aportar nuevas ofertas, incluyendo un candidato alternativo. “El proceso del soberanismo solo avanza si se incluye a todos. Si se excluye, no saldremos adelante. A los que aplican el veto, les decimos que no, porque si aceptamos, el proceso de hunde”. La otra es por una “razón de proporcionalidad: 10 diputados no pueden imponer sus condiciones a 62. Eso, traducido a votos, es decir que no se puede permitir que 300.000 votos impongan sus condiciones a más de 1.600.000. Por tanto, por dignidad, no podemos aceptar. Ya hemos sido demasiado flexibles. Yo mismo ofrecí en persona someterme a una moción de confianza, lo que no hace ningún Gobierno. Y acepté otras fórmulas de Presidencia, hice concesiones de manera voluntaria, pero que sepan que la Presidencia de la Generalitat no es una subasta de pescado”.

Mas lanzó un último mensaje a esa “mitad de la CUP”: “De aquí al domingo estoy disponible. Y si no hay novedad, el lunes tendré que firmar obligatoriamente el decreto de nuevas elecciones”. Le falta solo un final épico, de los que acostumbra a echar mano cuando se enfrenta a mítines trascendentales: 'Alea jacta est. Comitia nova et Artur Mas futui'.

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