tras el 'no' de su partido a artur mas

La crisis en el proceso soberanista se cobra la cabeza de Antonio Baños, líder de la CUP

El cabeza de lista de la formación de extrema izquierda ha asegurado que no se siente capaz de defender la decisión tomada por el consejo político este domingo

Foto: Antonio Baños, hasta ahora presidente de la CUP, ha renunciado a su acta de diputado. (EFE)
Antonio Baños, hasta ahora presidente de la CUP, ha renunciado a su acta de diputado. (EFE)

La maldición del ‘procés’ ya ha llegado a la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP) en forma de dimisión de su cabeza de lista, Antonio Baños, tras el 'no' rotundo a la investidura de Artur Mas. El largo camino hacia la independencia ya causó la ruptura en el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), quebró la histórica Convergència i Unió (CiU), casi hizo desaparecer a Iniciativa per Catalunya (ICV) y apunta al mismísimo Artur Mas, descabalgado, momentáneamente, del timón del proceso.

Ahora los daños colaterales han llegado a la organización radical que fue la revelación de las pasadas autonómicas, en las que obtuvo nada menos que 10 diputados. De hecho, Baños no era militante de la CUP, sino de la organización castellanohablante Súmate, semillero de figuras independentistas de las que echan mano los catalanohablantes para transmitir la imagen de integración. De esa pequeña organización es también Gabriel Rufián, el cabeza de lista de ERC en las elecciones del 20 de diciembre.

Baños nunca se sintió muy cercano al sector duro de la CUP. “Va de intelectual, de independiente, como le gusta decir. Y en realidad discrepaba en ocasiones de los planteamientos radicales de la organización”, señala a El Confidencial una persona que le conoce. Durante las últimas semanas, la distancia con la segunda del grupo, Anna Gabriel, se había agrandado mucho y esta le robaba continuamente el protagonismo después de hacerse con el control absoluto de las negociaciones con Junts Pel Sí (JxS) para la hoja de ruta y la investidura. El papel de Baños había quedado limitado, desde el pasado mes de noviembre, al de un mero portavoz al que solo se utilizaba en contadas ocasiones.

El cabeza de cartel de los diputados cuperos, no obstante, no se recataba en afirmar, en conversaciones privadas, que la CUP acabaría votando sí a la investidura de Artur Mas y que los tira y afloja que trascendían a la prensa eran solo una puesta en escena para arrancar más compromisos sociales al líder convergente. Pero la puesta en escena resultó ser un duro posicionamiento político en que el sector duro de la CUP mantuvo el 'no' a la investidura. “No podemos investir a un señor que está bajo sospecha por corrupción”, decía un dirigente radical tras el 27-S. Y esa fue la postura que continúan teniendo. “Si tan importante es el proceso, que Artur Mas dé un paso al lado y deje pasar a otro. Él debe estar al servicio del proceso, no el proceso a su servicio”, señalaba no hace mucho otro dirigente a El Confidencial. Pero Artur Mas no está dispuesto a dejar la poltrona y se aferró a ella con todas las de la ley.

“Motivos estrictamente políticos”

El 'no' a la investidura acabó de agriar la relación de Baños y los duros. En su carta de dimisión, el jefe del grupo parlamentario de la CUP señala que “esta decisión obedece a motivos estrictamente políticos. Me voy porque me siento incapaz de defender la postura adoptada mayoritariamente aquel día [se refiere al domingo 3 de enero]. Una postura política discrepante con las ideas y objetivos por los que decidí presentarme como candidato a las elecciones del pasado 27-S”.

Baños afirma en la misiva que su objetivo era que “la legislatura fuese la de la ruptura irreversible con el Estado español y que, además de la construcción de la República, se hiciese desde un proceso constituyente popular y social”.

Tras los excelentes resultados obtenidos en las autonómicas, afirma Baños, él entendió que “el mandato explícito del país era comenzar, sin dilaciones ni dudas, la ruptura con el Estado español. Por este motivo, yo estaba entre los partidarios de aceptar la propuesta de acuerdo de JxS y votar la investidura de su candidato. Es evidente que no he podido o sabido cumplir este mandato y por eso marcho, he de admitirlo, con un sentimiento de frustración personal muy vivo que no puedo esconder”.

La desafección de Baños con sus compañeros, pues, es evidente, porque partiendo de las mismas premisas llegan a conclusiones diametralmente opuestas. Pero entre la decena de diputados de la CUP no es el único que estaría dispuesto a prestar sus votos a Artur Mas para ser investido. Al menos otro de los diputados, el escritor Julià de Jódar, tiene planteamientos similares. Y unos tres o cuatro representantes cuperos más no se encuadran en el sector de los duros, que encabezan Anna Gabriel, Benet Salellas y Josep Manel Busqueta.

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