Junts pel Sí y la CUP pactan un preacuerdo de investidura en pleno vacío de Madrid
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deben aprobarlo las bases radicales el 27

Junts pel Sí y la CUP pactan un preacuerdo de investidura en pleno vacío de Madrid

Según informan los diarios catalanes ara.cat y mon.cat, el acuerdo incluiría la paralización del proyecto de BCN world y una fórmula por la que Artur Mas perdería poder

Foto: Caricatura de Antonio Baños, líder de la CUP y Artur Mas, presidente de la Generalitat de Cataluña en funciones.
Caricatura de Antonio Baños, líder de la CUP y Artur Mas, presidente de la Generalitat de Cataluña en funciones.

Ya hay preacuerdo. Junts pel Sí (JxS) y la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP) cerraron esta mañana un preacuerdo para facilitar la formación de un Gobierno en Cataluña. Durante esta semana, la formación cupera llevará este preacuerdo a sus distintas asambleas territoriales y el próximo domingo votará (mediante voto secreto) en una asamblea general cuál es la fórmula que exige para ese Gobierno y si en él puede estar o no Artur Mas. Todo atado en el día de la lotería, lo que ya se conoce como el ‘CUPonazo’ de Artur Mas.

Junts pel Sí no renuncia a Mas

Entre los acuerdos alcanzados, se encuentra la suspensión del proyecto BCN World, conforme había avanzado El Confidencial. Raül Romeva, cabeza de lista de Junts pel Sí, presentó a última hora de esta mañana el documento de propuesta que será debatido internamente por la CUP. Y ratificó que el proyecto, tal y como había pedido la CUP, quedará “en suspenso a todos los efectos” hasta que haya un acuerdo con los radicales.

Otro de los temas que se podrían modificar es la privatización de la empresa pública ATLL, que fue vendida a un pool encabezado por Acciona. Respecto a este tema, Romeva dijo que “ha de haber debate de fondo que va más allá del tema concreto y que tiene que ver con la gestión del agua y que éste sea público”.

El documento consta de 63 páginas de propuestas concretas que establecen un plazo de 18 meses “antes de proclamar solemnemente la República Catalana”, según Romeva. “Nuestra hoja de ruta nos lleva a un escenario dentro de 18 meses de trabajo gubernamental, al final de los cuales habrá una declaración solemne de independencia antes de convocar elecciones constituyentes y a una Constitución catalana ratificada en referéndum”, dijo. Se trata, aseguró, de “dotarnos de una nueva legalidad para hacer lo que no nos permite la actual legalidad, que es el inicio del proceso de transición y ello implica, primero, dotarnos de nuevas normas jurídicas y luego de estructuras de Estado”.

Mientras tanto, resaltó las tres preocupaciones de JxS: la primera, que el proceso hacia la República Catalana se ha de hacer “con todas las garantías jurídicas”, para lo que hay que elaborar las nuevas normas jurídicas necesarias. La segunda preocupación es que se hace necesario implementar ya el plan de choque social exigido por la CUP y la tercera es “la necesidad de continuar con el compromiso democrático que ha marcado todo el proceso, ya que nuestro objetivo fundamental es seguir ensanchando la base social a favor del nuevo Estado catalán”.

Plan de choque social

Según el representante, el preacuerdo contiene 35 medidas de un plan de choque social cuantificado en unos 270 millones de euros “que se pueden ampliar si las circunstancias lo permiten”. Las tres primeras medidas de ese plan de choque están relacionadas con la pobreza infantil, la pobreza energética y el protocolo de acción contra los desahucios.

Además, se establecen plazos para implementar todas las medidas tendentes a desarrollar las estructuras del nuevo Estado y por ello habrá “cuatro ritmos, ya que algunas cuestiones se pueden poner en práctica ya pero otras están supeditadas a unos nuevos presupuestos”.

El precacuerdo contiene una propuesta de Gobierno que ya había sido adelantada por este diario: habrá un ‘president’ simbólico flanqueado por tres miembros más del gobierno que serán “presidentes de comisión de Gobierno” y que son los que verdaderamente controlarán el Ejecutivo. Se quedaría, pues, un presidente sobre el papel sin ningún poder ejecutivo. En este sentido, JxS y la CUP someterán a las bases de esta última el preacuerdo en el que se propone que Artur Mas sea ese presidente sin presidencia y sin candidato alternativo, como había pedido la CUP la misma noche del 20D. Además, mantienen la oferta de someterse a una moción de confianza dentro de un año.

Romeva, en una épica cabriola dialéctica, justifica esa fórmula diciendo que “es una fase de transición entre un Estado y otro. Queremos llegar a República catalana. Estamos en tránsito. Para ello, nos hace falta un instrumento, que es un Gobierno que ha de poner sobre las vías esta responsabilidad. Yo he hablado de presidencia expresamente, no de ‘president’. Es una cosa ad hoc por las circunstancias en que nos encontramos”. En otras palabras, es una “presidencia de transición, diferente a lo que ha habido hasta ahora, ya que hay un ‘president’ y tres presidentes de comités de Gobierno”. Y subrayó: “Nosotros no investimos a un ‘president’, sino a una presidencia de cuatro personas”.

Hay una cosa que subrayan los representantes de JxS: “Tenemos un mandato del día 27 de septiembre. Seguimos con atención lo que pasa en el Estado, pero de momento tenemos ese mandato y lo mantenemos. Los resultados del 20D no alteran nada. Entendemos que las elecciones que habían de determinar la hoja de ruta eran las del 27 de septiembre”.

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