LA DIGESTIÓN DE LOS RESULTADOS ELECTORALES

El PSOE ahuyenta el fantasma del 'sorpasso' de Podemos tras aguantar el tirón el 27-S

La dirección de Sánchez cree que las catalanas confirman la tendencia observada hace meses: que la formación de Iglesias ya no amenaza el liderazgo de los socialistas en el espectro de la izquierda

Foto: Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa que siguió a la Comisión Permanente del PSOE de este 28 de septiembre. (EFE)
Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa que siguió a la Comisión Permanente del PSOE de este 28 de septiembre. (EFE)

Un "antes y un después". "Digamos que tenemos más capacidad pulmonar que hace un año". Más oxígeno. El PSOE siente que puede respirar más a gusto después de la sucesión de citas electorales de este 2015, y más después del último 'round' antes de las generales de diciembre: las catalanas del 27-S. En términos absolutos, al PSC no le salieron las cosas bien, porque sigue anclado en la tendencia descendente, perdiendo escaños y capacidad de poder. Pero en política importan tanto los resultados brutos como las expectativas generadas. Y la perspectiva, hace unos meses, era de práctica aniquilación del partido hermano. Al final, mantuvo el tipo, aun con cuatro escaños menos en el Parlament: logró mantener casi el mismo nivel de votos -perdió 2.500- y se dejó apenas 1,69 puntos. Pero, a efectos simbólicos, Miquel Iceta consiguió insuflar ánimos a los suyos al resistir como tercera fuerza parlamentaria y superar con holgura al PP y a Catalunya Sí que es Pot. O sea, a Podemos, presa, precisamente, de sus propias expectativas. 

Los que hablan en el PSOE de "un antes y un después" o de una mayor "capacidad pulmonar" son dos dirigentes del partido. Y sus frases valen como ejemplo de lo que perciben otros responsables consultados por El Confidencial. Que el 27-S ha ahuyentado definitivamente el miedo al 'sorpasso' que cundía en las filas socialistas hace un año, cuando las encuestas colocaban a Podemos con opciones de arrebatar el primer puesto del podio al PP. La formación de Pablo Iglesias ya está fuera de los discursos del secretario general desde hace meses. Pedro Sánchez ni siquiera la mencionó en su valoración -sin preguntas- de los comicios, en la noche del 27-S, y ayer lunes solo lo hizo cuando un periodista le inquirió directamente. Su respuesta fue sucinta: lo que han dejado "claro" las urnas en todo este año es que "hay un partido de centroizquierda que puede ganar las elecciones generales y poner fin al Gobierno de [Mariano] Rajoy, y es el PSOE". 

En definitiva, el PSOE considera que ha neutralizado el 'efecto Podemos'. "Cuando llegamos a la dirección del partido, se hablaba de Pablo por doquier. Pero ahora llevamos meses sin hablar de ellos, sin las angustias del comienzo. Y este 27-S confirma que la burbuja se ha pinchado", analiza una dirigente muy cercana a Sánchez. Coincide otro compañero de la ejecutiva: Cataluña era un territorio "propicio" para Iglesias, porque por la debilidad del PSC, tras años de desorientación y lastrado por la escisión de su ala soberanista, tenía abonado el terreno para superarlo. No lo ha conseguido. Catalunya Sí que es Pot se ha quedado 155.000 votos por detrás, a cinco actas, y "encima" ha logrado dos diputados menos que los que se embolsó ICV-EUiA en solitario en 2012. 

[Consulta los resultados del 27-S, municipio a municipio]

En la reunión de la comisión permanente de este lunes se habló de Podemos, pero para reseñar su sorprendente batacazo. Igual que para constatar la espectacular subida de Ciudadanos o el hundimiento del PP. Extramuros de la ejecutiva se sostiene un juicio parecido: que el PSOE puede sentirse "más seguro de sí mismo" porque no siente el aliento de Iglesias en el cogote y no está amenazado su liderazgo en el espectro de la izquierda. Una diputada nada 'sanchista' lo explicaba así: se ha "reorganizado" el espacio a siniestra del PSOE, desinflando a Podemos, redimensionándolo, reajustando su fuerza a la que tuvo IU en otros tiempos, mientras que a la derecha le ha salido un competidor serio, Ciudadanos, en una comunidad clave para la gobernabilidad de España como es Cataluña. En definitiva, para los socialistas, el 27-S ha venido a despejar el panorama, a dibujar una batalla PP-PSOE para las generales de diciembre, porque "Podemos no es alternativa a Rajoy".

"¡Lo anómalo era lo de antes!"

El alivio que se sintió en Ferraz no fue repentino, porque ya se venía sintiendo desde meses atrás, sobre todo desde el 24-M. Desde las autonómicas y municipales en las que el PSOE cayó en número de sufragios pero, a cambio, recuperó más poder institucional. "Ya se veía venir que el motor de Podemos se estaba gripando, pero sí es cierto que ahora queda más claro que nunca", señala un responsable de la dirección. "¡Es que lo anómalo era lo de antes, el subidón que le daban las encuestas, que no tenía ninguna base y que era mediático! –exclama una veterana con silla en la cúpula–. Ahora dejamos atrás los complejos. El PSOE debe preocuparse por recuperar su espacio y la centralidad política, que no es igual que el centro". 

En el partido impera la “prudencia“, la “satisfacción moderada“, por el escenario volátil y porque los datos de cada elección no son extrapolables a la siguiente

No obstante, en el partido impera la "prudencia", la "satisfacción moderada", según los distintos interlocutores contactados. Primero, por la volatilidad del escenario político. Aún quedan tres meses para los comicios y creen que, si se ha conseguido movilizar tanto voto en la campaña de las catalanas, es síntoma de que habrá que pelear papeleta a papeleta para las legislativas. Y también porque "cada elección es un mundo", de modo que no se puede extrapolar el resultado de una convocatoria a otra. "Aquí la gente vota con bisturí", señalan gráficamente en el entorno de un barón regional. Más aún si se tiene en cuenta la particularidad del clima político en Cataluña, muy polarizado entre el 'sí' y el 'no' a la independencia. La tercera razón es el volumen de indecisos, lo que hace más complicado afinar en los pronósticos. Y la cuarta, que el PSOE no ha experimentado un tirón significativo, sino más bien un lento crecimiento, cuando no estancamiento. 

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, durante su rueda de prensa de valoración del 27-S, este lunes. (EFE)
Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, durante su rueda de prensa de valoración del 27-S, este lunes. (EFE)

"Podemos tuvo su momento. Y ahora es el momento de efervescencia de Ciudadanos. Y te diré que no nos viene mal a nosotros porque quita voto al PP", tercia otra secretaria ejecutiva integrante del núcleo de confianza de Sánchez. 

Cataluña ha sido tradicionalmente una comunidad fetiche para el PSOE, igual que Andalucía, porque han aportado muchos escaños al cómputo general. El partido sigue muy fuerte en el sur -Susana Díaz suele presumir de que con ella al frente de la federación se rompió la tendencia a la baja-, pero aún está muy tocado en Cataluña. En 2011, el PSC sumó 14 actas (y 922.000 sufragios, un 26,66%), y en 2008, firmó un dato histórico (1,6 millones de papeletas, el 45,39%, 25 actas).

Convencidos de la mejora en generales

El 27-S se ha quedado en 522.209 apoyos, el 12,74% y 16 parlamentarios. En Ferraz, sin embargo, creen que hay margen para crecer en estos tres meses, y robarle a Ciudadanos esos votos extra que recibió en Barcelona y Tarragona, porque proceden de electores que en legislativas suelen confiar en el PSOE. "Estamos convencidos de que podemos recuperar aire en Cataluña. Si seguimos trabajando allí, podemos mejorar resultados. De hecho, nos ha faltado algún tiempo más de campaña en Cataluña", cuenta una dirigente que se desplazó a la comunidad en las últimas dos semanas y observó cómo en la recta final el debate se calentaba y sacaba de sus casas a los simpatizantes socialistas.

Ferraz apunta a la experiencia histórica: se le han dado mejor las generales que las autonómicas en Cataluña, incluso en los peores momentos. Además, una gran baza es lo que entienden como fortaleza del discurso, ya que el PSC, una vez abandonada la defensa del derecho a decidir, apostó por un mensaje "claro", más comprensible para los ciudadanos, de 'no' al rupturismo y 'no' a la independencia y 'sí' a la negociación y a la reforma. Agregan que Sánchez "ha sumado" en Cataluña y se ha agradecido el desembarco total de dirigentes nacionales en campaña. 

Miquel Iceta, durante la reunión de la ejecutiva del PSC, este 28 de septiembre. (EFE)
Miquel Iceta, durante la reunión de la ejecutiva del PSC, este 28 de septiembre. (EFE)

Miquel Iceta fue aún más optimista en sus declaraciones de ayer lunes por la tarde. Dio por acabado el "periodo de excepcionalidad" de un PSC que ya tocó suelo y empieza a "remontar", como se vio en las municipales de mayo, donde aguantó como segunda fuerza en votos. Y ahora resiste el embate como tercera en el Parlament. "Estamos en condiciones de anunciar que en las generales sacaremos mejor resultado que el de ayer [por el domingo]", solemnizó el primer secretario del PSC, informa EFE. 

Sánchez, en la misma noche del 27-S, se felicitó del "triunfo" del "discurso reformista" que "lideran" PSOE y Ciudadanos. Parecía que el secretario general ya estaba señalando a Albert Rivera como su socio preferente a partir de ahora. En el partido hay quien defiende que la formación naranja sería un aliado "más cómodo y estable" que Podemos, pero en la dirección se insiste en que aún es "prematuro" anticipar escenarios, sobre todo porque el PSOE quiere "salir a ganar" y aspira convertirse en primera fuerza. Hay quien advierte de que un acuerdo estratégico con C's para La Moncloa podría "desbaratar" los pactos autonómicos y municipales con los de Iglesias, razonamiento al que otros dirigentes oponen el hecho de que no hay "alianzas de sangre" con ningún partido, ya que hay entendimiento con cada uno según el territorio. En Andalucía, Díaz se apoya en C's. En Castilla-La Mancha o Extremadura, el aliado es Podemos. Y en Valencia o Baleares, la entente se amplía a otras fuerzas como IU, Chunta, Compromís o MÉS. 

Los socialistas ven al PP muy tocado y creen que no podrá sacar tanto rédito de su discurso del 'España se rompe' de cara a los comicios de diciembre

Otra conclusión que extraen los miembros de la dirección es que el PP está "hundido", que "se va por el desagüe". Reconocen que Cataluña nunca fue una 'comunidad amiga'. Pero el domingo los populares quedaron como quinta fuerza en el Parlament, con ocho diputados menos (de 19 a 11 escaños), e igualando su representación a la de Podemos. Y, sobre todo, se ubicaron a mucha distancia de C's. Se situó como "partido marginal", resumió Sánchez ante los periodistas. En la ejecutiva dan por sentado que Rajoy intentará sacar rédito del discurso del "España se rompe", porque envolverse en la bandera "le ha resultado ventajoso" en otras ocasiones. 

Federalismo y unidad de España

Pero el escenario tampoco le es tan favorable ahora, interpretan. En el PSOE se cree que Junts Pel Sí no podrá avanzar en su desafío soberanista porque la CUP se opone a una declaración unilateral de independencia inmediata -los secesionistas suman el 47,74% de los votos- y se niega a investir a Artur Mas como 'president'. Así que si se "ahuyenta el fantasma" de la separación de Cataluña, el PP no podrá "rentabilizar tanto" ese discurso. "Todo dependerá de cómo se gobierne los días que quedan hasta las elecciones", indica una dirigente. "Tanta inflexibilidad rompe además. Nosotros tenemos que ver cómo encajar el federalismo y la unidad de España, reforzar ese mensaje en la campaña", añade otra.

Pedro Sánchez: es tiempo de "tender puentes, de diálogo y de convivencia" en Cataluña

Por lo pronto, Sánchez se ha encargado de recordar en las últimas horas que ha sido el PSOE quien ha "garantizado la unidad de España" y quien está comprometido con las reformas en el Estado y con "construir convivencia y restañar las heridas" que ha dejado el 'procés' a su paso. El PSOE, por tanto, seguirá insistiendo en que la única fórmula viable para solucionar la tensión con Cataluña es el cambio de la Constitución, camino en el que espera encontrar, entre otros, a Ciudadanos. No fue casual ni improvisada su aparición, en la noche del domingo, con tres banderas a su espalda -la europea, la española y la 'senyera'-, una escenografía que se había ocultado a la prensa. O que repitiese un 'outfit' presidencial con traje y corbata, para recalcar su perfil institucional. "Rajoy dimitió de sus responsabilidades el 27-S. El único presidente que vi en la noche electoral fue a Pedro. Rajoy no salió a dar la cara", glosa una de sus colaboradoras. 

Este martes Sánchez reúne a sus barones en el Consejo de Política Federal, y el viernes acudirá a Barcelona para citarse con la cúpula del PSC

El secretario general exigió a Mas que no se eche "en brazos" de la CUP para gobernar, y apostó por un Ejecutivo "transversal", y no por una política de frentes. Sus palabras parecían llevar a equívoco. Integrantes de la ejecutiva presentes en la reunión de la permanente señalaron a este periódico que no se ahondó demasiado en los escenarios poselectorales, porque a quien corresponde la iniciativa primero es a quien ha vencido con claridad en escaños. A Junts Pel Sí. Iceta lo aclaró desde Barcelona. El PSC no apoyará la investidura de Mas en ningún caso "porque no se lo ha ganado", tras volver a "fracasar" en sus objetivos. Tampoco piensa por ahora apoyar una mayoría alternativa al independentismo, porque entiende que Junts Pel Sí debe intentar formar un Ejecutivo. La propuesta de Podemos de articular un bloque progresista con PSC, ERC y CUP es, al tiempo, "extemporánea y excéntrica". 

Sánchez e Iceta rechazaron la idea de Ciudadanos de ir a unas nuevas elecciones, porque los catalanes, dijo el líder del PSOE, necesitan "estabilidad y gobernabilidad". Pero en la reunión de la permanente sí se puso sobre la mesa la posibilidad de un anticipo de los comicios. Quizá no de forma inminente, pero sí como un escenario factible, habida cuenta de las trabas que pondrá la CUP a Junts Pel Sí para formar gobierno -pide la cabeza de Mas, para empezar- y la complejidad de articular un programa coherente por la disparidad ideológica de las dos listas. "Y en esa tesitura, nosotros ganaremos autoridad moral para resolver el problema, porque la solución pasa por el diálogo y el pacto", concluían fuentes de la dirección. 

Precisamente para mostrar la "fortaleza" del discurso del PSOE Sánchez reúne este martes en Ferraz al consejo de política federal, que congrega a todos los barones y al PSC y que preside la andaluza Susana Díaz. El partido pretende mostrar músculo y, de paso, expresar su respaldo a Miquel Iceta, que sale "reforzado" de este envite, igual que el secretario general, que se implicó a fondo en la campaña y que, de haberle salido mal, le habría pasado alguna factura interna. Además, según anunció Iceta, Sánchez acudirá este viernes a Cataluña a analizar el 27-S con la cúpula del PSC. Los socialistas no ahorran en gestos para demostrar unidad interna y de mensaje. 

 

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