escrutado el 99,60%

Mas no logra los 68 escaños y depende de la radical CUP para seguir con su desafío

Artur Mas se puso como reto la mayoría absoluta del Parlament para sentirse legitimado y seguir con el 'procés'. Lejos del 50% de los votos, logra esa cifra solo con el apoyo de la extrema izquierda

Foto: El presidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)

Artur Mas necesita a la CUP para poder seguir adelante con el 'procés'. Su lista no ha llegado a los 68 escaños que le concederían la mayoría absoluta en el nuevo Parlament. El escrutinio, al 95,6%, confirma lo que apuntaban los primeros sondeos a pie de urna: una victoria de Junts Pel Si con 62 escaños, lejos de los 71 que consiguieron CiU y ERC en 2012. Este retroceso de Mas y Junqueras les obliga a apoyarse en la CUP, 10 escaños, un partido radical, de extrema izquierda y que quiere salirse de la UE, para seguir adelante con su desafío soberanista. La victoria de Mas, por tanto, puede convertirlo en rehén de sus nuevos socios, y en las propias filas de CDC -burgués y de derechas- ven con mucho más que recelo seguir de la mano en semejante compañía.

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La segunda posición, tanto en los sondeos de TV3 y COPE como escrutado el 84,7%, es para Ciudadanos. Con 25 diputados, el partido de Albert Rivera pasa una nueva reválida, multiplica sus 9 escaños de 2012 y se convierte en el partido que debe liderar la oposición antiindependentista. El partido naranja ha capitalizado todo el voto del PP descontento e Inés Arrimadas, la número uno de la lista, será la jefa de la oposición en el Parlament.

De la quema final se salva el PSC gracias a las últimas semanas de campaña de Miquel Iceta y a su peculiar manera de 'bailar' con los malos augurios. Finalmente -y siempre con el 95,6% escrutado- aguanta el chaparrón y se queda como tercera fuerza política con 16, perdiendo 4. Es una reválida para el propio Iceta y, también, para el propio Pedro Sánchez: ha echado el resto en apoyo de su candidato y su 'rival' en el PSOE, Susana Díaz, no ha querdio coincidir con él previendo un descalabro. Algo que no ha ocurrido y que refuerza al actual secretario general de los socialistas.

 

Cataluña Sí que es Pot obtendría lucharía por la cuarta plaza con 11 escaños, lo que significa un buen descalabro para las huestes afines a Pablo Iglesias, que habrían acabado pagando la indefinición sobre el proceso. En 2012, ICV -en solitario- obtuvo 13 escaños, lo que significa que su asociación con Podemos no le ha servido de nada. Iglesias deberá replantearse su movimiento de cara a las generales si no quiere dar la razón a los que piensan que el souflé de Podemos se ha desinflado.

Además, CSQEP habría pagado el empuje de la CUP, que con 10 escaños habría 'robado' numerosos votos de los que en las generales irían a Podemos: las CUP han sumado el voto de extrema izquierda independentista y antisistema.

Por su parte, el otro gran derrotado ha sido el PP. De nada ha servido el cambio de candidato a la carrera (Sánchez Camacho dejó la cabeza de lista a Xavier García Albiol, el polémico exalcalde de Badalona). No ha habido ningún efecto en los votantes: la sangría de votos hacia Ciudadanos ha dejado a los populares como última fuerza con 11 escaños, perdiendo 9 de los 19 que tenía y cosechando el peor dato desde 1992. Un auténtico varapalo para el partido de Mariano Rajoy que ha acabado pagando lo que muchos de sus votantes consideran una falta de claridad ante el nacionalismo de Mas, un papel que acabó por ejercer Rivera. El comité de mañana en Génova se antoja especialmente movido después de una noche lúgubre en Génova.

Por último, el partido de Duran Lleida, Unió, se quedaría, fuera del Parlament y sin representación parlamentaria, aunque los sondeos a pie de urna le daban la posibilidad de llegar a 3, lo que ha ido desmintiendo el escrutinio. Hasta última hora estuvo luchando por llegar a conseguir representación por Barcelona, lo que le hubiera permitido pasar de 0 a 3 escaños a costa de Junts pel Si y Ciudadanos. Pero no puedo ser y el eterno representante del 'seny' -que se bajó de la carrera secesionista tarde- se queda fuera del Parlament y pone su cargo a disposición de Unió.

La incertidumbre ha presidido toda la jornada en este 27-S, con la vista puesta en los índices de participación. Según todos los expertos, a mayor participación, más oportunidades para el bloque antiindependentista. Históricamente, en las elecciones autonómicas se producía la deserción del llamado 'cinturón rojo' de Barcelona -de mayoría histórica socialista y 'española'- porque no entendían como 'suyas' esas elecciones al Parlament. Las 'suyas' eran las elecciones generales, cuando se movilizaban para elegir a Felipe González en los años ochenta y principios de los noventa. Ese era el objetivo de los 'unionistas': intentar convertir este 27-S en unas elecciones generales y conseguir una movilización histórica.

Los primeros índices de participación anunciados a la una de la tarde insuflaban ánimos a las huestes antisoberanistas: casi cinco puntos y medio más que en 2012, cuando se había tenido también una asistencia histórica a las urnas. Según las simulaciones de los partidos y los expertos demoscópicos, si al final de la jornada se llegaba a un 76% de participación se podría poner incluso en cuestión que la suma de Junts Pel Sí más la CUP diera los 68 escaños de la mayoría absoluta. Ni hablar ya del 50% del porcentaje del voto emitido: según el escrutinio se han quedado en el 47,3% del voto emitido.

A las seis de la tarde, la participación seguía siendo histórica, pero el crecimiento era bastante menor que el de la mañana. A esa hora, un 63,14% del censo había acudido a las urnas, 6,81 puntos por encima del 56,3% que se registró en 2012. A ese ritmo, la mágica frontera del 76% parecía inalcanzable a no ser que aquellos que se marcharon a disfrutar del puente de la Mercé rergresaran a tiempo para depositar su papeleta. En los cuarteles generales de los partidos, la alegría iba por barrios. Para unos, los índices de participación demostraban que este día era "histórico" y serviría para aumentar aún más el mandato a Artur Mas y su lista para seguir adelante con el 'procés'.

Para los otros, tirando de hemeroteca, la participación en las ciudades obreras del cinturón de Barcelona y también en Tarragona, donde más ha aumentado la participación con respecto a 2012, la provincia menos 'independentista' después de la capital, supondría que, por fin, la mayoría silenciosa de los catalanes había tomado conciencia de la importancia de su voto. Su participación, al menos, impediría -según el cálculo de sus analistas- que Junts Pel Sí lograra en solitario los 68 escaños, como llegaron a manejar no hace muchos días algunas encuestas. Y la necesidad de contar con la CUP, un partido radical de extrema izquierda y antieuropeísta, que pide salir de la UE, provocará -calculan esas mismas fuentes- un desgaste brutal en Junts Pel Sí, que cuenta entre sus huestes a históricos militantes de CDC, la derecha burguesa catalana que es lo más alejada a la CUP de Antonio Baño y David Fernández.

La incertidumbre, pues, seguirá en las próximas horas, días y semanas. ¿Quién presidirá un Govern formado entre CDC y la CUP con las huestes de la ANC en la calle?

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