“SI NO HAY CANDIDATURA ÚNICA NO SERÁ UN FRACASO DEL ‘PRESIDENT’”

Mas tiene una semana para conseguir su “lista unitaria”… o firmar su gran fracaso

Al presidente de la Generalitat de Cataluña le urge el tiempo, ya que le quedan exactamente siete días para cerrar una lista independentista unitaria. Unió e ICV ya le han dicho que no

Foto: Artur Mas. (EFE)
Artur Mas. (EFE)

El problema catalán se complica y a Artur Mas se le acaba el tiempo para tratar de cerrar una candidatura unitaria independentista que le salve la cara y la carrera. En realidad, le queda sólo una semana para tomar una determinación. En ese plazo, debe tener conformada una lista independentista unitaria (en la que entrarían Convergència, Esquerra Republicana, la CUP y las entidades civiles que apoyan la ruptura con España) o habrá de concurrir a los próximos comicios en solitario. Más en solitario que nunca, puesto que su tradicional socio de Unió Democràtica (UDC) ya no le acompañará en esa aventura.

En caso de que no pueda lograr la candidatura unitaria, aseguran en Convergència, “no pasará nada. Haremos una candidatura lo más transversal posible. Y no será un fracaso del president, sino del soberanismo. Nosotros hemos dado todas las facilidades para que esa candidatura fuese posible e incluso ofrecimos que Artur Mas ni siquiera la encabezase. Que cada cual asuma sus responsabilidades”.

A Mas le urge el tiempo más que nunca. La Coordinadora d’Unitat Popular (CUP), que dejó abierta la puerta a última hora para sumarse al gran consenso independentista, le ha dado de plazo hasta el próximo sábado día 18 para conformar la lista unitaria. En caso contrario, se presentará en solitario a las elecciones, lo que quiere decir que el bloque soberanista (que ya ha padecido el descuelgue de UDC y de ICV, por ejemplo) se vería aún más debilitado. El tiempo, pues, juega en contra del president.

Por problemas de agenda, Mas no pudo reunir ayer por la tarde a los partidarios de la secesión para tratar de consensuar su “lista civil”. O sea, la candidatura independentista donde no haya políticos para las “elecciones plebiscitarias” que quiere convocar para el 27 de septiembre. Lo malo es que, en el momento en que esa lista se presenta a unas elecciones adquiere la condición de política. Pero hay problemas para encontrar un punto de unión que satisfaga a todos. Entre otras cosas, porque nadie se fía de nadie. La paradoja del independentismo catalán es que todas las organizaciones (políticas y civiles) están de acuerdo en lo que quieren y cómo lo quieren, pero luego es imposible que se pongan de acuerdo por problemas de personalismos.

Felip Puig, junto al presidente de la comisión de investigación de fraude fiscal del Parlament de Cataluña, el diputado de la CUP David Fernández. (EFE)
Felip Puig, junto al presidente de la comisión de investigación de fraude fiscal del Parlament de Cataluña, el diputado de la CUP David Fernández. (EFE)

La esperanza

El propio Artur Mas, en un acto oficial celebrado ayer por la mañana, se mostró esperanzado en lograr un acuerdo para esa lista unitaria “en muy pocos días”. Pero la cosa no es nada fácil.

En Convergència Democràtica (CDC) se trabaja contrarreloj para cerrar los flecos que faltan con el fin de alcanzar un acuerdo que se califica de crucial. Pero desde otras formaciones se teme, precisamente, que la atención del 27S se centre, precisamente, en la persona de Artur Mas. El diputado de la CUP David Fernández manifestó ayer a Catalunya Ràdio, la emisora pública catalana, que esa jornada no debe ser “un plebiscito sobre Artur Mas. Convertirlo en eso, sería hacer descarrilar el proceso”.

“Si la sociedad civil quiere medir sus fuerzas, que se presenten esas organizaciones a las elecciones, a ver qué sacan”, cuenta un cargo de CDC

En Esquerra, las diferentes agrupaciones discuten también el papel que ha de tener el veterano partido en la estrategia independentista trazada por Mas. Los republicanos han aceptado la lista unitaria “sin políticos” a cambio de que se convoquen luego otras elecciones “constituyentes” que se han de celebrar en un plazo de seis meses.

Por su parte, las entidades civiles que han utilizado los partidos hasta ahora, materializadas en la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) son las que proponen tirar del carro y tomar la iniciativa mientras los partidos políticos quedan al margen. Pero esa inactividad no gusta a nadie. “Si la sociedad civil quiere medir sus fuerzas, que se presenten esas organizaciones a las elecciones, a ver qué sacan”, dice un cargo de CDC a El Confidencial. Pero no es menos cierto que esas tres entidades han condicionado la hoja de ruta de Artur Mas y fueron, en definitiva, las que le empujaron hacia la senda independentista por su defensa acérrima de las posturas soberanistas del Gobierno catalán.

Duran: “Esto no es serio”

Mientras en las filas soberanistas se está al acecho para ver en qué acaba todo, desde la oposición (incluido en hasta hace poco socio Josep Antoni Duran Lleida) se vierten ácidas críticas sobre el vodevil que están transmitiendo los integrantes del frente independentista. La acusación más corriente hace referencia a la incongruencia que es presentar una lista política “sin políticos”.

El líder de UDC, Josep Antoni Duran Lleida. (EFE)
El líder de UDC, Josep Antoni Duran Lleida. (EFE)

En su carta semanal a la militancia de UDC, Duran no escatimó críticas. “Se hace muy difícil de entender -y aún más de aceptar- qué están proponiendo las entidades y los partidos defensores de la independencia exprés. La llamada lista del president, que gente de buena fe creía que era lo que se necesitaba, queda cada vez más diluida en un maremágnum de propuestas cada vez más difíciles de digerir”. Para el líder democristiano, el tema de la lista unitaria “no se podía gestionar peor. Es una parte de la sociedad la que maneja el timón de la nave al margen de las instituciones. Esto no es serio. Los políticos hemos de tener una idea clara sobre lo que conviene a nuestro país: un proyecto que sea fruto del equilibrio entre el idealismo y el realismo. Hay mucha gente anónima que espera un grado de madurez y sensatez, que sepamos distinguir entre la responsabilidad y la irresponsabilidad, entre el dogma y la sensatez. En la política catalana y española, hoy, hay más de lo primero que de lo segundo”. La crítica es más acerba porque proviene del hasta hace poco socio indiscutible de Artur Mas.

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