Sánchez convoca al progresismo mundial en la Cataluña más socialista y 'ejemplo' a seguir
El presidente del Gobierno está jugando el rol de líder de la izquierda mundial gracias a la errática y agresiva política desplegada por la Casa Blanca. ¿Ganará votos gracias a ello?
Pedro Sánchez se propulsa como líder global de la izquierda gracias al rechazo que provoca el presidente estadounidense Donald Trump con sus políticas, por un lado unilaterales, intervencionistas y militaristas (Venezuela); por otro erráticas (Irán). La cumbre de este sábado, denominada Global Progressive Mobilisation, oficializa ese rol en el que Sánchez primero convoca al progresismo internacional para luego acogerles en una plaza como Barcelona, donde el socialismo gobierna también en el Ayuntamiento y en el gobierno autonómico. Cataluña se muestra como el modelo a seguir. Y el mundo se alinea con Sánchez, esa es la imagen que intenta comunicar Moncloa.
El plantel resulta ciertamente impresionante. Desde peronistas hasta líderes indiscutibles, pasando por diversos grados de populistas. En Barcelona están muchos pesos políticos internacionales, entre ellos: el presidente brasileño Lula da Silva, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; el presidente de Colombia, Gustavo Preto, la presidenta de Irlanda, Catherine Connolly, y el nuevo presidente de Uruguay, Yamandú Orsi. También participan políticos que ahora no permanecen en el poder pero que están intentando revertir la oleada de gobiernos de derecha alineados con Trump que recorre el mundo tales como Elly Schlein (Italia) o Axel Kicillof (Gobernador de Buenos Aires) o el presidente del Consejo Europeo, el portugués Antonio Costa. El peso de América Latina es grande, pero también el elenco es variado.
Pedro Sánchez ha demostrado más agilidad política que la mayoría. Desde el principio vio en el retorno de Trump una oportunidad ante sus numerosos problemas domésticos, ayudado por lo descolocado que se ha quedado el PP (y no digamos Vox) ante los constantes bandazos de la Casa Blanca. Lo cierto es que, a menudo, los líderes mundiales han secundado a Sánchez y que este ha demostrado capacidad de anticipación, como pasó con el reconocimiento de Palestina o con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, cuando limitó el acceso de los norteamericanos a sus bases en Italia si era para bombardear Irán.
Al final, Sánchez no difiere mucho de otros líderes europeos y mundiales, del Papa León XIV hasta el primer ministro de Canadá, Mark Carney. Pero Sánchez es más rápido que todos ellos. Y eso ha servido para desatar las iras de Trump que a menudo le ha dedicado hirientes comentarios. Algo que al español le beneficia en clave interna. El antiamericanismo sigue vendiendo desde la época del 'OTAN, no. Bases fuera'.
Un avance fue el comentario del presidente brasileño Lula da Silva durante la rueda de prensa conjunta con Pedro Sánchez.“Entiendo perfectamente cuando dices no a la guerra” le manifestó su homólogo de Brasil recordando que “somos el ejemplo de que es posible construir soluciones a los problemas que nos afectan sin ceder a las promesas vacías del extremismo”.
Dudosa rentabilidad
¿Se podrá extrapolar este éxito en política internacional en términos de votos para unas futuras generales en España? Por ahora no lo parece. Pero es cierto que entre las elecciones de Extremadura y la de Aragón se notó una cierta mejoría dentro de la gravedad para el PSOE, por ahora no suficiente para gobernar. En las autonómicas de Aragón, Sánchez ya se había aferrado al lema de 'No a la guerra' que en realidad debería ser ‘ No a esta guerra’, en referencia a la de Irán. Porque nadie duda de que España, como el resto de Europa, sigue alineada y comprometida con la defensa de Ucrania.
Con iniciativas como la cumbre de izquierdas Sánchez vampiriza a su socio de gobierno
En realidad, Sánchez está vampirizando el espacio político de sus socios de gobierno. En la recepción quedó claro que la vicepresidenta Yolanda Díaz conocía más y mejor a Lula da Silva que Sánchez. Pero Yolanda Díaz ya no se presenta, Sumar no tiene un líder claro y Pedro Sánchez se lo está quedando todo.
Agenda izquierdista
La agenda de la cumbre sería incluso la agenda de Podemos. Pero es Sánchez quien la va a liderar. La guerra en Palestina, la desinformación en redes sociales, indigenismo, colonización, las políticas municipales progresistas, el futuro de la democracia y el multilateralismo. Todo ello será analizado este sábado en un foro en el que participarán cerca de 3.000 personas, desde académicos hasta influencers, pasando por sindicalistas, activistas y especialistas en movimientos sociales.
El auge de la extrema derecha en sus diversas versiones está provocando una reacción internacional. Y Sánchez ha leído ese contexto para poner ahí el foco y no en el juicio a José Luis Ábalos. Podría parecer peligroso. Pero es Pedro Sánchez. El pasado dice que siempre encuentra un resquicio para escaparse de las presiones y seguir gobernando.
Pedro Sánchez se propulsa como líder global de la izquierda gracias al rechazo que provoca el presidente estadounidense Donald Trump con sus políticas, por un lado unilaterales, intervencionistas y militaristas (Venezuela); por otro erráticas (Irán). La cumbre de este sábado, denominada Global Progressive Mobilisation, oficializa ese rol en el que Sánchez primero convoca al progresismo internacional para luego acogerles en una plaza como Barcelona, donde el socialismo gobierna también en el Ayuntamiento y en el gobierno autonómico. Cataluña se muestra como el modelo a seguir. Y el mundo se alinea con Sánchez, esa es la imagen que intenta comunicar Moncloa.