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El celador de Olot que asesinó a 11 ancianas transiciona en prisión: ya es Aída y pasa al módulo de mujeres
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El celador de Olot que asesinó a 11 ancianas transiciona en prisión: ya es Aída y pasa al módulo de mujeres

El caso no es aislado y al menos otros dos presos han pedido el cambio de sexo. Uno de ellos es el asesino de dos policías en 2004, a las que violó y mató en su piso de Hospitalet

Foto: El celador de Olot, durante una de las sesiones del juicio por once asesinatos. (EFE/Robin Townsed)
El celador de Olot, durante una de las sesiones del juicio por once asesinatos. (EFE/Robin Townsed)
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Joan Vila, uno de los asesinos en serie más monstruosos de España, será en poco tiempo Aida Vila. El conocido como celador de Olot fue condenado a 127 años de cárcel en 2013 por asesinar a 11 ancianas en la residencia donde trabajaba, La Caritat, ubicada en Olot (Gerona). Pero trece años después protagoniza entre rejas una transición de cambio de sexo y ya ha sido trasladado a un módulo de mujeres. No es el único y al menos otros dos presos, según ha podido saber El Confidencial de fuentes penitenciarias, están en la misma situación.

La situación es inédita en el sistema judicial español, aunque el cambio de sexo no afectará a la condena impuesta en su momento. Olot comenzó hace unos meses el tratamiento hormonal —según desveló el diario El Punt Avui— para convertirse en Aida y ahora ha sido trasladado a la espera de someterse al tratamiento quirúrgico definitivo, que será sufragado por la Seguridad Social y se podrá realizar en el mismo centro penitenciario.

En las últimas semanas, también había solicitado el tercer grado penitenciario para poder tener permisos, salir del recinto y volver sólo a dormir, pero se le había denegado. Su abogado, Carles Monguilod, había pedido la medida argumentando su buena conducta y los informes favorables de reinserción de los equipos multidisciplinarios de la prisión Puig d’en Bases, en Figueres.

Pero tanto el juzgado de vigilancia penitenciaria como la Audiencia de Girona denegaron la reclamación en base a que los informes pueden estar condicionados “por su encanto superficial y capacidad de manipulación mostrada para conseguir sus intereses”. Uno de los puntos remarca que, aunque reconoce los crímenes y asume la responsabilidad, no muestra arrepentimiento ni tiene sentimiento de culpa.

Foto: ley-trans-constitucional-inconstitucionales-medidas

De su falta de empatía da fe una anécdota durante la muerte de una anciana, Paquita Gironès. Cuando la mujer agonizaba entre terribles dolores, Joan era uno de los celadores que estaba a su lado, junto al doctor que la examinaba. “Dejadla morir en paz”, musito Olot. Poco después, tras examinar todas las cintas de vigilancia, los Mossos pudieron cazar al asesino, que le había hecho beber horas antes un líquido desatascador de tuberías que le había quemado las vías respiratorias. Gracias a una de las cámaras, pudieron detener y tirar del hilo: durante años había matado a 11 ancianas con métodos crueles.

Scream, en tratamiento hormonal

No es el único. En octubre de 2020, un asesino disfrazado como el personaje de la película Scream asaltó en la sierra de Collserola (la montaña que rodea el norte y noroeste de Barcelona) a una joven a la que intentó matar. El nombre del agresor nunca se hizo público, pero en el imaginario popular ha pasado a la historia con el nombre del asesino de Scream o de Halloween.

Foto: condenado-a-127-anos-el-celador-del-geriatrico-de-olot-por-11-asesinatos

Llevaba un mono azul y una máscara de la saga de terror. Quería recrear un asesinato de cine. Tras la primera puñalada a la joven de 22 años que paseaba a su perro, otros paseantes acudieron en su auxilio. Trasladada al hospital, la víctima se salvó mientras el agresor huía. Tiró su disfraz en el bosque y el cuchillo cerca de la estación de tren de Cerdanyola. En uno de los bolsillos del mono, sin embargo, estaba el tique de compra de la ropa, que había sido pagada con una tarjeta de crédito a su nombre. Así llegaron los policías a su domicilio y procedieron a su detención.

En 2022, pactó una condena a 9 años de prisión, pero en la cárcel ha comenzado ya un tratamiento hormonal para cambio de sexo, según indican a El Confidencial fuentes penitenciarias. El proceso de cambio de sexo también se produce a expensas del erario público.

De asesino y violador a mujer

Este periódico tiene constancia de un tercer preso en esta situación, el segundo con asesinatos a sus espaldas. Pedro Jiménez, violador múltiple y asesino que torturó y violó a dos policías en Hospitalet mientras estaba en un permiso penitenciario, se ha apuntado al cambio de sexo.

Foto: el-celador-de-olot-confiesa-haber-acabado-con-la-vida-de-once-ancianos

En octubre del 2004, dos agentes en prácticas de la Policía Nacional fueron asesinadas en su domicilio de Hospitalet. Cuando una de las dos víctimas llegó a su casa, fue sorprendida por Jiménez, que le obligó a abrir la puerta del piso a punta de navaja. Luego fueron amordazadas y agredidas sexualmente. A una le clavó después siete puñaladas y a otra, cinco. Al final, prendió fuego a la casa para intentar borrar su rastro.

Horas después, el arma asesina y las zapatillas manchadas de sangre fueron encontradas en el baño del famoso restaurante La Oca. De ahí a dar con Jiménez sólo mediaron tres días: fue localizado y detenido en la barraca de un amigo de Girona al que había conocido en la cárcel de Brians. Fue condenado a 94 años de cárcel.

Jiménez cumplía condena en la cárcel de Quatre Camins, pero pidió el traslado a Brians después de que se difundiese un documental sobre sus andanzas. Consideraba que en Quatre Camins no estaba garantizada su seguridad. Según fuentes penitenciarias, el recluso ha pedido iniciar el tratamiento de cambio de sexo, aunque aún no ha empezado la hormonación.

Joan Vila, uno de los asesinos en serie más monstruosos de España, será en poco tiempo Aida Vila. El conocido como celador de Olot fue condenado a 127 años de cárcel en 2013 por asesinar a 11 ancianas en la residencia donde trabajaba, La Caritat, ubicada en Olot (Gerona). Pero trece años después protagoniza entre rejas una transición de cambio de sexo y ya ha sido trasladado a un módulo de mujeres. No es el único y al menos otros dos presos, según ha podido saber El Confidencial de fuentes penitenciarias, están en la misma situación.

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