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Divorcio histórico entre el PSC y el Cercle d'Economia a cuenta de la inmigración
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Una alianza tradicional en crisis

Divorcio histórico entre el PSC y el Cercle d'Economia a cuenta de la inmigración

La relación entre el lobby empresarial y el socialismo catalán ha topado con un escollo. Los de Salvador Illa acusan a los empresarios de haber comprado el marco de la extrema derecha

Foto: Salvador Illa en el Cercle d’Economía, durante las jornadas del año pasado. (EP)
Salvador Illa en el Cercle d’Economía, durante las jornadas del año pasado. (EP)
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Tradicionalmente el Cercle d’Economia y el PSC han estado alineados en el grueso de los temas importantes. Pero ese eje se ha roto. Ambos protagonistas llevan muy mal la nueva situación, que no se ha verbalizado. A finales de enero, Pedro Sánchez anunció su regularización masiva. El pasado febrero, el Cercle publicó un documento endureciendo su postura sobre la inmigración y ahí algo se rompió. Tanto, que la fundación Rafael Campalans, el think tank del PSC, ha contestado este mes de marzo con otro estudio sobre inmigración, que incluso alude a frases concretas del texto del lobby empresarial y le acusa de haber comprado el marco mental de la extrema derecha. Todo muy catalán. Pero todo muy tenso.

Un ejemplo. En el estudio de la fundación Rafael Campalans, que se define como “el laboratorio de ideas del PSC", se afirma: “Es difícil imaginar qué ‘mecanismos ágiles de seguimiento’ podrían establecerse para evitar que cientos de miles de personas procedentes de América Latina se queden ‘con mucha facilidad’”. Esta afirmación recuerda a la de esa diputada que aseguró que dirían “aquí no” a las personas que vengan a delinquir. La diputada en cuestión es Mireia Varela, de Vox, en el Parlament de Cataluña.

El Cercle, por su parte, afirmaba un mes antes en su documento que “por otro lado, la vía principal de generación de irregularidad es sobrevenida y afecta a personas que han entrado legalmente, ya sea sin visado o con un visado de corta duración —habitualmente de tres meses—, pero que permanecen en el país una vez expira este plazo. Este fenómeno se da de manera relevante en el caso de personas procedentes de América Latina. La combinación de esta facilidad de entrada con la falta de mecanismos ágiles de seguimiento explica que puedan acabar quedándose con mucha facilidad”. El “por alusiones” resulta clamoroso.

Aunque en ningún momento se menciona al Cercle y a su “Nota de Opinión”, las referencias son constantes. El Cercle acaba dicha nota con la siguiente reflexión: “La inmigración no puede ser abordada ni desde el populismo, que simplifica e instrumentaliza el malestar, ni desde el buenismo, que tiende a negar tensiones reales y a aplazar los debates incómodos. Es el momento de afrontar el debate con valentía, de entender el fenómeno migratorio en todas sus dimensiones y de articular una política rigurosa y con visión de medio plazo coherente con las necesidades y las capacidades del país”.

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La réplica del PSC a través de la Fundación Rafael Campalans no puede ser más contundente: “A menudo sorprende leer que determinadas personas o entidades, incluso reconocidas como serias, apelan a afrontar el ‘problema’ de la inmigración de forma ‘valiente’ y ‘sin buenismos’. Con estas expresiones adoptan el discurso combativo y falso de la extrema derecha. No se nombra al Cercle pero cualquier lector avispado se da cuenta a cuál se refiere el socialismo catalán cuando habla de una “entidad reconocida como seria”.

Una tradición rota

La alianza entre el Cercle y el PSC tenía décadas de tradición. No sólo por los temas más espectaculares como los indultos o la amnistía a los presos del procés. Se remonta al pujolismo, a los mandatos de Aznar. Este lobby empresarial, que ahora preside la economista Teresa Garcia-Milà y dirige Miquel Nadal, siempre había respaldado al PSC, en cuestiones como, por ejemplo, la necesidad de un nuevo sistema de financiación autonómica, la conveniencia de traer sedes de instituciones a Barcelona o, de manera más reciente, la OPA del BBVA sobre el Banco Sabadell.

Durante el procés, el Cercle siempre se alineó con las posiciones del PSC. Y ahora esto se rompe, justo con la inmigración, cuando este tema es el principal caballo de batalla de la formación de moda, Aliança Catalana, con lo que este choque resulta muy relevante. Fuentes del Cercle reconocen que el principal autor de la "Nota de Opinión" ha sido el director, Miquel Nadal, si bien estas nunca van firmadas. En el PSC su análisis se ha interpretado como que el Cercle está preparando una pista de aterrizaje a Aliança, Vox y a Junts para gobernar juntos o al menos para pactar un programa de mínimos. Lo último que necesita el presidente de la Generalitat, Salvador Illa.

En varios párrafos el PSC equipara los postulados del Cercle a los de extrema derecha

En un estilo muy catalán de hacer las cosas, el Cercle intentó esta semana pactar la paz antes de que la guerra se declarase de manera pública. Para eso invitó este jueves a Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, a debatir en su sede con la presidenta Teresa García-Milà. La ministra llegó a Barcelona debidamente aleccionada por el PSC y el abrazo de Vergara salió regulero. Elma Saiz cargó contra el argumento básico del Cercle d'Economia: que la inmigración daña la productividad. Para la ministra, la inmigración ni tiene un impacto real sobre la productividad ni satura los servicios sanitarios. García-Milà, por su parte, hizo un gesto hacia Moncloa al reconocer que la regularización había sido necesaria.

No fue suficiente. La Generalitat no envió a nadie al debate, lo que incluye la notoria ausencia de la consellera de Derechos Sociales e Inclusión, Mònica Martínez Bravo. El representante del PSC más relevante en el evento fue el ya muy jubilado de cualquier responsabilidad Andreu Morillas. En cambio, no se lo perdieron ni Jordi Pujol ni Josep Antoni Duran i Lleida, señal de que los viejos tiburones siempre huelen la sangre, sobre todo cuando es la de sus enemigos seculares.

Este distanciamiento entre PSC y el Cercle se produce además cuando hay malestar en la Generalitat de Salvador Illa por el escaso entusiasmo mostrado por la patronal Foment del Treball con el nuevo sistema de financiación autonómica pactado entre Hacienda y la Generalitat. Pero con Foment la alianza era más coyuntural, muy basada en la buena relación que mantenían Illa y Josep Sánchez Llibre. En cambio, con el Cercle el vínculo era casi estructural y ahora esos lazos quedan muy tocados.

Productividad en juego

El argumento más determinante del Cercle es que un modelo económico basado en oleadas migratorias apuesta por una baja productividad y una menor renta per cápita; por tanto, por una economía más pobre, como están defendiendo economistas como Miquel Puig o Jordi Galí.

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“Si queremos avanzar de manera creíble hacia una transición del modelo productivo, desde un crecimiento extensivo en ocupación hacia un modelo más intensivo en productividad, es imprescindible que la política migratoria esté alineada con ese objetivo. Continuar gestionando la inmigración como hasta ahora dificulta el cambio de modelo económico que el país necesita”, señala el Cercle en su nota.

El PSC responde en su informe negando la mayor: “Las prioridades de los inmigrantes pasan por el deseo de sobrevivir y la esperanza del progreso familiar. Por eso, que el modelo socioeconómico sea ‘extensivo’ o ‘intensivo’ no es lo más relevante. En la práctica, personas más calificadas aceptan puestos de trabajo con bajos salarios y baja productividad”. De nuevo las alusiones resultan claras y los argumentos, más macroeconómicos los del Cercle, más sociales los de la Fundació Rafael Campalans, reflejan este choque de trenes.

Tradicionalmente el Cercle d’Economia y el PSC han estado alineados en el grueso de los temas importantes. Pero ese eje se ha roto. Ambos protagonistas llevan muy mal la nueva situación, que no se ha verbalizado. A finales de enero, Pedro Sánchez anunció su regularización masiva. El pasado febrero, el Cercle publicó un documento endureciendo su postura sobre la inmigración y ahí algo se rompió. Tanto, que la fundación Rafael Campalans, el think tank del PSC, ha contestado este mes de marzo con otro estudio sobre inmigración, que incluso alude a frases concretas del texto del lobby empresarial y le acusa de haber comprado el marco mental de la extrema derecha. Todo muy catalán. Pero todo muy tenso.

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